sábado, septiembre 29, 2007

El carril bici y yo

Como este blog estaba tomando últimamente un tono quizás demasiado serio, me he decidido a contaros mi experiencia en el carril bici. Bueno, realmente más que decidirme me ha empujado el trompazo que me pegué el otro día y cuya conclusión es tendinitis pata de ganso (no sé exáctamente lo que es pero duele un huevo) y una semanita de reposo (que he iniciado yendo a trabajar, qué idiota que soy).

El caso es que el carril bici de esta mi ciudad fue creado por motivos electoralistas. A toda prisa y a todo meter se dividieron las calles y aceras para dar cabida a un metro de pasillo verde (sí, lo han pintado de ese color para que todo peatón que se precie se crea que es una alfombra para él) sin tener en cuenta espacio sobrante para coches y personas, curvas y cruces de calles. Vamos, que el trazado debieron hacerlo con los ojos cerrados y un bolígrafo que pintaba sobre un mapa.


Sin embargo, a pesar de las curvas de noventa grados, imposibles de seguir para una bici aunque vaya a dos por hora; los desniveles que te dejan los riñones en el suelo (mi bici, ya sabéis, tiene 19 años, así que nada de amortiguación); y los conductores de coches que pasan tres pueblos de mirar a ver si circula alguien por el susodicho carril antes de lanzarse como locos a pillar al pobre ciclista que esté despistado; a pesar de todo eso estoy encantada, porque puedo ir al trabajo en bici y en lugar de tardar los 40 ó 50 minutos que tardo en bus, llego en 15 ó 20.


Pero, claro, con tanto obstáculo que salvar, algo tenía que pasarme en semejante senda del diablo. Y no, no ha sido el mal trazado, ni los baches, ni el agua que se acumula cual río en cuanto caen cuatro gotas. Han sido los malditos peatones los causantes de mi desgracia, que me tiene con la pierna en alto. En concreto, han sido un grupo de alemanes obsesionados por ir al sol (con 35 grados, ahí, para ver si pillan insolación) y la vía del tranvía, los que se pusieron en mi camino.


Y es que iba yo tan feliz y contenta con mi bici por delante de la catedral, charlando con un amigo, también en bici, sobre lo divino y lo humano cuando se nos ponen en medio unos 20 alemanes de dos por dos (¿los hay más pequeños?) que ni se inmutan al percibir nuestra presencia. De hecho, les dio exactamente igual que los peatones tengan cuatro metros de acera para moverse y los ciclistas sólo un metro y medio en el que nos obligan a estar, ellos siguieron con su charlita alemana y tal.


Así que, al ver el percal y al estar totalmente prohibido que las bicis pasen a la zona peatonal (manda narices, los peatones pueden ponerse en medio, pero nosotros al parecer debemos esquivarles volando), nos dijimos mi amigo y yo: 'no viene el tranvía, así que atravesemos la vía y nos vamos hacia la otra zona de bicis'. Dicho y hecho, pero con el estrés de estar rodeada de germanos y la luna llena cerniendo su terrible influencia sobre mí, no doblé lo suficiente el manillar de mi bici... La rueda delantera se metió en la vía del tranvía (que, por si no lo sabéis, no sirve para nada porque su recorrido se hace más rápido andando), frenó mientras la trasera de aceleraba; la bici pegó un salto, salió pelín despedida y calló con un golpe y bastante descontrolada sobre la calzada y yo, ni corta ni perezosa, opté por lanzarme hacia un lado antes que caerme de boca y dejarme los piños en los muros de nuestra querida catedral.... Derrapé uno metro y algo y me quedé allí, quieta, pensando '¿me habré roto algo?'.


El susto y el dolor se me quitaron de golpe cuando todo el grupo de alemanes, que pasó de nosotros minutos antes, se avalanzó sobre mí (yo creo que esperando verme muerta) y uno de ellos (de dos por dos, cómo no) intentaba agarrarme para levantarme. No le dejé, por supuesto, y en un inglés que todavía no sé cómo me salió le dije 'I'm fine, thanks'. Claro, que no estaba nada bien, porque el codo sobre el que caí estaba morado e hinchado, el otro brazo con un quemado por el bolso y mis pies llenos de rajitas por las rueda de la bici.


Lo más curioso de todo es que esa tarde en ningún momento me dolió la rodilla que ahora me hace sufrir. De hecho, incluso fui a mi clase de capoeira con tan sólo una molestia en el codo y, al día siguiente, fui en bici a trabajar (no fuera que con el trauma le cogiera miedo). Pero, claro mi tendón empezó a decir por la noche aquí estoy y al llegar al curro y bajarme de la bici estaba toda la rodilla morada e hinchada... Dos días han tardado los médicos en averiguar qué era lo que me pasaba...Pues que iba a ser ¡una pedazo de hostia con la bici, hombre!


Y menos mal que estoy en fase deportista total y las sesiones de natación que me pego, según el traumatólogo, algo han suavizado lo que podía haber sido peor lesión. Pero, de todas formas, con tanto tiempo para reflexionar con este reposo obligado estoy empezando a buscar soluciones a los problemas del carril bici: ¿qué creéis que es mejor, llevar una katana y rebanar las cabezas de los peatones que se pongan en medio, o añadirle a mis ruedas cortantes cuchillos para seccionar piernas?


Aunque creo que al final me conformaré con comprar otra bocina más para mi bici, a ver si sonando como un camión me respetan coches y peatones...
Imagen de Illaq

viernes, septiembre 28, 2007

deslizarse

Recorrerte una y otra vez. Entero, de pies a cabeza. Con mis manos, con mis labios, con mi cuerpo entero y entregado. Descubrir esos pequeños espacios de tu piel-en el cuello, en la espalda, entre las piernas- que te hacen vibrar y querer que pare, querer que continue.
Mover mis labios suavemente, entreabiertos porque buscan que sacies mi sed de ti, de la pasión que te retuerce entre mis brazos y me arranca la ropa para descubrir mi desnudez. Quizás se encuentren con los tuyos, quizás jueguen a enloquecerte...

Abrir mi alma hasta lo más profundo para que puedas entrar en ella, revolverme, deleitarme, fundirme, mientras mis movimientos te hacen volar hacia paraísos que nunca habías soñado y que agradeces alcanzar con un gemido de placer.

Mirarnos, sudorosos, y saber que no podemos parar, que no vamos a parar hasta que las luces de la aurora estén ya altas en el cielo y el sol en su plenitud envidie la vida que late en nosotros, la pasión que nos mueve, nos lleva a besarnos, estrujarnos, descubrirnos caricias nuevas.

Imagen de Matthew Allan, de 'allposters.es'

miércoles, septiembre 26, 2007

Otras vidas

"...porque todos hemos pensado alguna vez en dejar la vida que llevábamos, y porque en algún momento todos hemos deseado ser otro...". Paul Auster, La noche del oráculo.

Todos hemos deseado ser otro, a veces creo que yo ya soy esos muchos otros, viviendo en mí y dividiendo mi vida en pequeños momentos diferentes, que conforman un mosaico que muchas veces no soy capaz de encajar y que desbarato una y otra vez para encontrar las piezas que creo perdidas, aunque es muy posible que no sean más que retales incrustados en mi corazón y que no tengo la valentía de usar para no ahuyentar a muchos de los que me rodean.

Pero también es verdad que en múltiples ocasiones he pensado en dejar la vida que llevaba. Ahora me encuentro sumergida en uno de esos momentos en los que no sé si estoy huyendo de mí o de una vida que elegí y ahora creo rechazar por sentirme atrapada, una vez más, entre los dos mundos que conforman mi realidad y que, normalmente, mantengo unidos, controlados, pero que, en momentos como este, me llevan a una tesitura demasiado fuerte como para que se diluya en otras muchas actividades y pensamientos con los que intento rellenar mi mente para no darme cuenta de que puedo llegar a sentirme tan vacía llena de cosas como sola puedo estar rodeada de personas, algunas que realmente me quieren.

Es difícil vivir en una dicotomía cuando los sintagmas que la conforman no se perfilan del todo claros frente a mis ojos. Igual que la operación me dejó un velo de misterio que me mostraba una realidad difuminada, mi mente me puede llegar a jugar malas pasadas y perturbar mi sueño y mi vigilia hasta convertirme en una sombra de lo que soy, imbuida en pensamientos, la mayoría absurdos, que no me empujan a otro sitio más que a tropezarme una y otra vez con la misma historia, con mi propio ser dividido y sin saber qué camino tomar, posiblemente porque ni siquiera sé si quiero seguir un camino o prefiero inventarme un viaje volador hacia zonas totalmente desconocidas, en donde todo y todos estén por conocer, descubrir, alimentar mis ansias de lo nuevo que llegan a cansarme porque la renovación implica, casi siempre, abandonos que no tengo claro si estoy dispuesta a hacer.

La tentación de ser otro, de vivir otra vida llega a confundirme por los tesoros que se pueden vislumbrar en su lejanía, pero no puedo olvidar los riesgos del cambio, la aventura de adentrarse en retos que pueden llevarme a sitios de los que luego quiera salir y sólo vea el resbaladizo suelo del desconcierto ante situaciones que no percibí en ese primer giro que puede llevarme a ser diferente siendo yo, o dejar de ser yo y, entonces, verme despojada de las partes de mí que sí quisiera conservar porque me han permitido sobrevivir en todas las ocasiones en las que mis pasos trémulos me han arrastrado a espacios demasiado estrechos para mi pobre corazón.

Ser otro, ser yo en otra vida, sueños que rozamos con los dedos en momentos en los que podemos ser felices, pero deseosos de comprobar qué otras opciones nos quedan en una vida que, por ser sólo una, queremos vivir bebiendo de todas las copas para saciar la insaciable sed de haber agotado todas nuestras opciones, como estandarte de la plenitud de nuestra existencia.

sábado, septiembre 15, 2007

Quiero ser Peter Pan

Quiero ser Peter Pan y llevarme conmigo a quien quiera al País de Nunca Jamás. Quiero volar por encima de las ciudades para descubrir cómo otros envejecen mientras permanezco en un olvido dulce que me permite seguir siendo yo sin perder un ápice de mi esencia. Deseo vivir acompañado de mis niños perdidos, que sólo crecen por fuera para sentirse libres por dentro y no tener miedo a decir lo que piensan, hacer lo que sienten, reir enseñando los dientes. Espero sentir el espasmo de la felicidad por no sentir miedo ante el futuro, ya que sólo es presente. Doy mi sombra por permanecer joven en mi mente y mantener mi mirada inocente. Me gustaría enfrentarme a mis piratas y salir siempre vencedora, porque sea más rápida, porque pueda volar y sorprenderles en mis piruetas de traviesa jugadora.

Siento, presiento e intuyo que siempre se sobrevaloró una edad adulta que, tal y como me la presentan, está formada por retales absurdos que sólo nos coartan en una pesadilla de la que la mayoría quiere salir, pero no se atreve porque piensa que más allá está el ostracismo y la soledad por no seguir unas reglas que nadie sabe muy bien quién nos impuso, si bien parecen estar marcadas a fuego en nuestra piel y en nuestras cabezas.

Sin embargo, prefiero esa soledad que no es tal porque existen otros muchos Niños Perdidos, que no quieren crecer de la forma en la que el resto del mundo espera, sino que se estiran, avanzan, aprenden dentro de su propio camino, a pesar de las elocuentes miradas de quienes se creen poseedores de la verdad absoluta sobre lo que supone ser adulto. Y su precio es demasiado elevado como para que quiera pagarlo, aunque los años pasen, la edad cambie y mi cuerpo no sea lo que era. Da igual, porque mi espíritu sigue volando acompañado de mi propia Campanilla, que me ayuda a conseguir más seguidores gracias a su polvo de hada, apenas necesario porque son muchos los que sienten como yo, vuelan sin pensárselo dos veces porque su pensamiento alegre nunca les ha abandonado.

Entonces, mirándome al espejo descubro que no quiero ser como Peter Pan, soy Peter Pan.

sábado, septiembre 08, 2007

Palabras cruzadas

Realidades que duran un instante, sueños que permanecen toda la vida; caminos que corren paralelos, oportunidades con las que te tropiezas cada vez que tuerces la esquina; comprensión de personas desconocidas, desconocimiento de quien más te cuida; absurdos llenos de lógica, genialidades que acaban en ruina; pensamientos malos que te llenan, bondades que acaban sin salida; aparentes encantos ocultos, risas que suenan a muerte perdida; lunas que iluminan las sombras más frías, soles que ocultan lo que se te viene encima; calor que te estremece, caricias que te calientan hasta la médula espina; guiños cómplices en autobuses, manos que se sueltan cuando buscas la salida; amaneceres que oscurecen todas las esquinas, puestas de sol que curan heridas.
Manos rotas, dientes nuevos; faldas cortas, pantalones con vuelo; sandalias rojas, zapatos nuevos; abrigos que deforman, vestidos bellos.

Elementos y sus partes, conjuntos y enteros; rotas las ligazones, respiras tranquila. Si sólo existiera una salida el mundo habría acabado hace tiempo porque nadie encontraría la suya y se pasaría la vida perdida entre puertas semicerradas, pasadizos mal iluminados y caminos de ensueño que no se cogen porque siempre se piensa que detrás vendrá lo malo.

viernes, septiembre 07, 2007

Estrellas

Mirar al cielo para seguir el camino de las estrellas. Las has pretendido alcanzar en tantas ocasiones que ya ni recuerdas si tienes el brazo alargado a la espera de que su polvo te llene de la magia que permitió volar a Wendy o ya lo bajaste en la desilusión de no haber logrado tocar sus brillantes puntas para iluminar unos sueños que parecen haber despertado en el momento en el que menos esperabas chocarte contra la realidad en la que tu vida podría haberse convertido.

Podría, pero no lo hizo porque tuviste el suficiente arrebato como para alejarte corriendo, en la noche ya oscura y sin estrellas, para perseguir a quien las había guardado todas en su bolsillo, si bien la luna no le cupo en la mochila y la dejó para que, en todo su esplendor, te recordara que las cosas podrían ser diferentes si te hubieras atrevido a acariciar los astros que surgieron en tu universo en el momento en el que cogiste la primera bocanada de aire que te permitió vivir en este mundo, pero que te obligó a abandonar las apacibles y claras nubes que habían sido tu hogar hasta el momento en el que decidiste (quizás te empujaron) a abandonarlas.

Nada habría pasado si no recordases tus incesantes e insistentes miradas hacia arriba, imágenes que te han llevado de nuevo a contemplar la noche estrellada, sin apenas luz porque, ya sabes, alguien te robó tus estrellas.

Entonces te desperezas, desesperanzado, mirando a tu alrededor con los ojos asustados que hacen que el mundo te vea como un ser necesitado de protección, cuando lo que necesitas es de nuevo tu luna, y tu camino que te lleva hasta los recónditos parajes de tu mente, en la que se encuentra escondida la felicidad que debes alcanzar para saber que tu vida está siendo verdaderamente plena.

Puedes rodearte de gente vacía, pero prefieres tropezarte con quien guarda astros en su bolsillo, porque sabes que ellos sí tienen claro qué pasa por tu mente cuando te quedas parado en medio del ruido ensordecedor y del movimiento de un mundo que apenas se escucha a sí mismo, ¿cómo iba a escuchar qué le ocurre a los demás?

Y te vuelcas en sus palabras, sus pisadas, sus susurros al viento del norte, que no son más que mensajes a todos los que, como vosotros, sabéis que sí hay diferencia en una sóla alma si ésta es capaz de descubrirse a sí misma y desnudarse ante quienes quizás la lapiden, pero la rediman ante su propia soledad.

¡Mi primer premio!

Estoy emocionadita total. Después de una semana de mierda (como es mi blog no me censuro) en la que he vuelto al trabajo depués de las peores vacaciones de mi vida, he cogido (por segunda vez en seis meses) una gastroenteritis vírica que me ha hecho vomitar hasta la primera papilla y, encima, no me han dado la baja; hoy me da por mirar el blog de mañana (que no lo suelo hacer porque en el curro no puedo, pero un compi me dejó su ordenata) y allí me encuentro un pedazo regalo de Suntzu, a la que quiero mucho y a la que se lo agradezco desde el corazón porque es el primer premio que me dan en mi vida.

Pues sí, me ha dado un premio, y sí, ya sé que en parte me lo da porque es mi amiga, pero ¿y la ilusión que me ha hecho? Así que me he decidido a unirme a la causa y alegrarle el día también a unos cuantos, con lo que aquí van las normas y, a continuación, mis estupendos ganadores.

1. Escribir un post exhibiendo el premio, citando el nombre del blogger que te lo concede, con un enlace al post en concreto.

2. Elegir a siete bloggers que se han destacado por ser gente que ha demostrado alguna vez su carácter chisporroteante o efervescente; avisándolos vía mensaje en su blog.

3. Dar dos razones por la que se lo das. Primero la oficial y políticamente correcta y después la razón oculta e interesada que te lleva a darle ese premio. Cuanto más morbo, mejor, aunque yo no sé si el morbo es lo mío.

4. Modificar el nombre del premio, su imagen y las normas a tu antojo y pantojo (opcional). Yo lo voy a dejar como está, igual que Suntzu, porque se me da fatal el photoshop.
And the winners are:
1. Unaexcusa: porque me sigue asombrando cómo escribe, todo lo que sabe y la forma tan natural que tiene de moverse por el mundo blog, como por la vida. Podría decir que el motivo oculto es porque es mi amiga, pero mentiría. El motivo oculto es lo mismo que el políticamente correcto, pero me alegra que sea mi amiga.
2. Palmiralis: Porque tiene una belleza interior y exterior que desborda por todas partes, incluido,por supuesto, en lo que escribe. Ah, y porque a lo mejor así se anima a actualizar más y a explicarse en ocasiones, que de vez en cuando me despista.
3. Cruzcampero: Porque es el más resalao del lugar, porque me río, porque se animó a visitarme y no ha dejado de comentar mis entradas con mucho ánimo y mucho tacto. Pero el verdadero motivo es que está haciendo su guía gastronomicoentretenida que me permitirá ir a Mallorca y engordar los kilos que he perdido sin dañar mi bolsillo...
4. Teillu: Que me deja asombrada con sus textos, pensativa, romántica en ocasiones y siempre alegre de haberle encontrado por el mundo blog. Sin olvidar que, en ocasiones, lleva a polémica a mi blog y, oye, eso de vez en cuando anima la cosa.
5. Anthonytowers: Porque fue el único de mis compañeros de trabajo que no pensó que estaba loca cuando le dije que tenía un blog y hacía capoeira, porque fue el único que se atrevió a seguir mis pasos con su propio espacio virtual. Aunque, si no se lo decís os confesaré que todo esto viene porque me dejó el último de Harry Potter y me lo comentó para que lo entendiera mejor, a pesar de mi pésimo inglés.
6. Suntzu: Y no es tongo. Se lo merece dos veces porque tienes dos blogs, hala, y aquí lo digo aunque le duela para que quien esté interesado lo busque y descubra que, además de tener su lado gracioso a rabiar, también tiene un corazón brillante, soñador y poético a más no poder.
7. Ginger: Que siempre deja opiniones interesantes, tiene un blog de los más bonito y decorado, y también entró por aquí, así, por mirar y parece que he conseguido engancharla. Por supuesto sin olvidar que espero que me enseñe a hacer todas esas cosas que hacen de su blog diferente.
Y me quedan muchos más, algunos ya con premios, que no pongo porque las reglas no me lo permiten y tampoco quiero que esto se alargue hasta el infinito. De todas formas, enhorabuena a los afortunados ¡y a disfrutar del premio!

jueves, septiembre 06, 2007

Dejarse arrastrar


Dejarse arrastrar por la pasión que se desata en lugares desconocidos que ahora recorre quien no eres tú, pero que, en ese instante, se convierte en otra parte de tu cuerpo para que consigas alcanzar el éxtasis de tus sentidos, en la plena consciencia de que el camino que llevas es el del huracán que llevas dentro y que siempre has mantenido amarrado a lo más recóndito de tu ser para no ser descubierta en la lucha interna que has llevado hasta el extremo.

Las puntas de tus dedos dejan de tener la sensibilidad suficiente como para darte cuenta de dónde acabas y dónde empieza quien acompaña este día de inmensa felicidad por la satisfacción de un deseo totalmente desconocido y ahora reconocido, después de años de ocultación bajo un espeso manto de rutina.

Las convulsiones de tu cuerpo sólo indican el ansia con el que te acercas hacia el cuerpo que centra todo tu ser y que ha conseguido hacer desaparecer el mundo, la consciencia, la calma, las dudas, las ganas.

Remansos de paz invaden tu alma cuando los gritos de tus labios se oyen orgullosos porque han dejado de ser susurros, silencios controlados para no ser oídos fuera. Ya no importa, no existe fuera, sólo el interior del remolino en el que el día se ha convertido en un todo cargado de fuego.

Imagen del huracán Isabel, de fotos.org

miércoles, septiembre 05, 2007

Formas de ver la vida

No soy mucho de filosofía, ni de dar ejemplo, ni de pretender dirigir la vida de nadie, pero hoy, hablando con Suntzu, me ha comentado que una de las formas en las que veo la vida no está nada mal, así que me he decidido a compartirla con vosotros. Supongo que de esta manera podré ratificar si realmente pienso cosas extrañas, si hay un porcentaje de la población que está de acuerdo conmigo o, quizás, pueda sacar otra teoría más válida que me permita vivir una vida mejor.
El caso es que a lo largo de estos 31 años que llevo por el mundo he tomado muchas decisiones. Algunas me han llevado a verdaderos atolladeros, otras me han hecho sufrir momentos horribles, con algunas he sido muy feliz, otras me han permitido conocer a gente maravillosa y en otras ocasiones he creído morir.
Sin embargo, pese a todo, pese a que muchas de las cosas que he vivido por elegir un camino me habría gustado evitarlas, pocas veces he pensado que tomé una decisión errónea, que para la mayoría de la gente (al menos de la que conozco) sería lo lógico. De hecho, las únicas veces que he pensado que me equivoqué de puerta al manejar mi vida ha sido cuando la elegí por presiones externas, por pensar demasiado en el qué dirán o por haberlo hecho sin el convencimiento absoluto de que eso era lo que tenía que hacer.
Y es que, y aquí viene la perspectiva comentada con Suntzu, yo considero que ninguna de las decisiones que tomamos en la vida es errónea siempre que la tomemos convencidos, sabedores de que puede acarrear consecuencias pero que es exactamente lo que nos pide el cuerpo hacer en ese preciso momento (ojo, no soy una asesina, ni me gusta dañar a los demás. Lo digo porque quizás mi teoría no sea válida para psicópatas).
Incluso sobre las decisiones que más problemas me han acarreado, nunca me he arrepentido porque me permitieron ser yo, disfrutar o sufrir la vida pero exactamente como yo quería vivirla. Porque, además, incluso en los momentos que un camino me ha llevado por la amargura, siempre he conseguido sobrevivir y aprender algo que me ha permitido elegir nuevas opciones más o menos satisfactorias, pero siempre plenas.
Así que no voy a daros consejos, pero sí os digo que mirarse al interior, valorar la situación y a uno mismo en ella es una buena forma de elegir la vida que vas a llevar, porque, salga como salga, al menos siempre sabrás que te lanzaste a la piscina sin darte miedo al ser tu corazón, tu alma quien iluminaba la vereda.

sábado, septiembre 01, 2007

Tacones



Princesa, te subes a tus tacones


para convertirte en reina y,


mirar desde arriba el mundo


en tu nueva perspectiva.


Te quitas la tiara,


para que tu cabeza sostenga


la corona y descubres que la soledad


no es tan mala


si estás realmente sola.


Dejas el rastro de tus pasos


para que te siga ella,


la pequeña princesita


que se cree la única heredera.


Has caminado descalza


para abrir nuevas sendas


y ahora, subida en tus zapatos,


recuentas las cosas hechas.


Pasiones, enredos, sueños,


canciones, armas, poemas,


salidas, gritos, lágrimas,


vida, esperanza, despiertas.


Fantaseas bajo la luna,


vives con el sol a cuestas,


resuellas por las metas


que siempre tuviste cerca.
(Imagen del blog somosrarosyque)

Harry Potter y yo


Pensé que jamás lo haría, pero Potter ha tenido el poder de empujarme hacia zonas desconocidas... No os intriguéis demasiado, es que, a pesar de mi horrible inglés, me he leído la última aventura del mago en el idioma original, y, desde luego, no me arrepiento.

Ha sido duro, estoy deseosa de la versión en español para quitarme algunas dudas sobre detalles que sé que se me han escapado, pero, sinceramente, estoy orgullosa de mi misma y de la Rowling, porque ha sabido terminar la saga sin caer demasiado en la sensiblería y en los espacios comunes.

(Aviso, a partir de aquí voy a comentar el libro y seguramente diré cosas que quienes no se hayan leído ni el anterior ni el último no debieran saber. Que cada uno actúe en consecuencia).

Pues sí, efectivamente, aunque Dumbledore no ha vuelto a la vida volvió lo suficiente como para empujar de nuevo a Harry, para enseñarle quién es y hacia dónde se dirige. Al final, el chico elige su camino, aunque quizás el libro deja demasiada abierta la posibilidad de que estamos demasiado marcados por un pasado y un futuro que vislumbran otros mejor que nosotros.

Las explicaciones sobre la actuación de Snape, aunque bastante fácilmente predecibles, permiten cerrar otro elemento de la trama argumental, además de limpiar el nombre del mago...En cierto modo.

Bueno, y que no quiero contra más, que en realidad sólo quería decir que me ha encantado, que ¡qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte! Y que estoy deseando poder comentar el libro con quien ya lo ha leído para sacarle aún más jugo a la historia...

...¿Creéis que estoy un poco mal de la chota?

martes, agosto 14, 2007

Volar soñando/Soñar con volar

Ya sabéis o imagináis que en estas últimas semanas mi vida ha sido extraña, o complicada, o diferente a lo que era. He tenido mis dudas, mis discusiones, mis desilusiones y mis luchas internas. Y casi todas esas cosas han afectado a otra persona. Esa persona me ha pedido hoy que publique un texto en mi blog, al que no tiene acceso porque yo no se lo doy, porque necesito mi espacio. Quería que lo firmara con otro nombre, pero no pienso hacerlo, aunque tampoco diré el suyo. Sólo diré que nunca ha soñado con volar, y yo sí lo he hecho, pero yo no he soñado mientras volaba y esa persona sí. Quizás se trata de ver cómo nos complementamos y, sin quedarme anclada a un noray africano, recordar las cosas que nos unieron a pesar de las diferencias. Sea como sea, pase lo que pase en este verano, creo que hay cosas que nunca se deben borrar, nunca se deben intentar olvidar, porque fueron, son o serán siempre bellas.


En esta vida hay muy pocas cosas que me hayan hecho cambiar la perspectiva del mundo que me he ido construyendo con los años. No sé si es que he vivido poco, que tengo muy mala memoria o que para hacer tambalear mi personalidad y mi manera de ver la vida es necesario algo realmente especial. Creo que es un poco de todo esto y sobre todo de lo último. Algo que conjuge novedad, impacto, reflexión y análisis. Algo que me llene de verdad.

Recuerdo cuando vi el cádaver de un inmigrante que se había ahogado en su intento por llegar a un mundo mejor. Tengo mala memoria pero esa imagen no la olvidaré jamás. Hinchado, con la piel azul y rebozado en arena hasta la garganta. Terrible.

Reflexioné mucho sobre aquello. Sobre el hambre; sobre las ilusiones; sobre la lucha por mejorar, por sobrevivir. No olvidaré a aquel chico nunca.

Recuerdo, de adolescente, mi primera acampada con amigos. Realmente la imagen que no se me va a olvidar es la de todos nosotros en el andén de la estación esperando la salida de nuestro tren. Cargados con mochilas, sacos de dormir y llenos de ilusión. Fue una sensación de libertad tan grande que no la olvidaré nunca. Desde entonces siempre me ha atraído la aventura, la libertad, la falta de planes, las ilusiones... Muchas veces me viene a la cabeza aquella imagen y trato de aprovechar los momentos para seguir conservando aquel espíritu que me cautiva.

Recuerdo, con mi pareja, de noche cerrada, sentados en un noray del puerto, quedarnos mirando las estrellas en silencio hasta que el rugir de los motores de un barco nos hacía despertar de nuestro particular sueño. Soñábamos. Y recuerdo que al zarpar el barco, la estela de espuma que dejaba a su paso nos hacía volver a soñar. Nunca olvidaré aquellos 'días soñadores', aquellos días de ensueño. Ahora recordamos muchas veces aquellas mágicas noches y yo sigo soñando con seguir soñando a su lado porque ella es mi mundo. Qué suerte. Qué sueño.

Y escribo esto porque ayer me subí por primera vez a una avioneta y no se me olvidará jamás. Me cambio la perspectiva del mundo. He visto mi mundo desde otro ángulo y ha sido fantástico. Sentado en uno de los asientos de atrás del aparato, en el aire, he recordado a aquel chico ahogado luchando por conocer un mundo mejor, aquel andén lleno de ilusiones y a esa chica y nuestros sueños y me he dado cuenta de que soy un privilegiado. De que yo puedo seguir luchando por ese mundo mejor, de que estoy cargado de ilusiones y de que he conocido a la mujer de mi vida y que estoy enamorado.

He soñado volando y hoy me toca pilotar a mí.

Te quiero

martes, agosto 07, 2007

Descalzos

De poco sirve levantar apenas polvo con tus pisadas porque quien viene detrás sabe descubrir tus huellas para seguirte hasta rincones que pensaste olvidados y que reaparecen por sorpresa para remover tus entrañas y no dejarte descansar en el dulce calor de la desmemoria. Suavemente pasas por la vida tratando de borrar el más mínimo rastro de una existencia que duele demasiado como para obviarla.
Zigzagueas impunemente por alejarte del camino y sólo consigues marcar a más personas que serán tu estela, de las que te alejas sin pensar más en ello, sin caer en la cuenta de que desaparecer es imposible porque habrá quien te recuerde y quiera continuar la senda que abriste con palabras vanas a las que se les dio excesiva profundidad por no conocer el verdadero significado de unos vocablos inútiles para desentrañar el fuego que arde en tu interior.

Vas ligero de equipaje, o eso piensas, hasta que te chocas contra el muro de tu pasado, que se vuelve presente porque fuiste incapaz de dejarlo atrás. Se quedó atado a lo más recóndito de tu memoria a la espera del momento inesperado en que resurgir para hacer a tus pies parar, hundirse en la arena y acabar con tus ansias por no levantar las cenizas del mundo que está desapareciendo ante tus ojos, imagen irreal de la verdadera naturaleza que te rodea y que tan bien has sabido camuflar al no asumir tu historia.

El verde de la esperanza podría diluirse, entonces, si no fuera porque las alas que llevas escondidas en tus ojos, llorosos tantas veces, te permiten levantar el vuelo para no sumergirte en un mar de desesperación que siempre has vadeado con suerte porque nunca has querido hundir tu mente en las intrincadas pesadillas de vidas ajenas, pero indefectiblemente unidas a ti.

Desde esa altura tu rastro parece perderse, pero no debes confiar en que la soledad del ocaso sea lo que andabas buscando. Vuelve la memoria a tu cabeza para remover ideas concebidas en noches de insomnio bajo lunas demasiado conocidas como para dudar de su clarividente luz. El descenso es inevitable para retomar aquel sendero en el que, cuidadosamente, posas tus pies para no levantar polvo, no dejar huellas, sentir que nadie te sigue, aunque sepas que no andarás solo por esa senda.

domingo, agosto 05, 2007

Besos

Y se funden mis labios en los tuyos, hasta derretirme y convertirme en un charco que viaja a través del mundo para volver a encontrar tus brazos en los que reconstruirme unida a una pasión desenfrenada y a las ansias de besar.

Los cuerpos se convierten en uno por arte de la magia de amar y el pensamiento desaparece para convertirse en placer que nos eleva y nos hace olvidar quienes somos porque simplemente somos, sentimos, vibramos, vivimos.


Las caricias recorren mi piel con dedos trémulos, labios hambrientos, brazos vigorosos que me envuelven y me hacen desaparecer en las estrellas que contemplan nuestro baile.


Mis labios te buscan, te recorren, te besan, te exprimen, se deleitan en ti para quedar satisfechos en su búsqueda nacida del deseo.

sábado, agosto 04, 2007

Irse o permanecer

Hay olores que me trasportan al pasado, a lo bueno y a lo malo.

Hay sabores que me inundan hasta perder el norte, por recuerdos, por sueños.


Hay imágenes que me recuerdan historias, pasadas, vividas, leídas.


Hay momentos que no me gusta vivir, y se repiten, y vuelven.


Siempre me ha gustado moverme, cambiar de lugar, de trabajo, de historias. Pero nunca me he acostumbrado a alejarme de las personas que formaron parte de esa vida que abandono.


No tengo raíces en ningún sitio, nada me ata a ninguna ciudad porque me siento ciudadana del mundo, aunque mi mundo sea pequeño.


Sin embargo, tengo grandes anclajes que me estiran hacia un lado y hacia otro porque existen personas a las que quiero y tengo lejos, a las que no visito cuanto debo, a las que añoro ahora, siempre, despierta y en sueños.


Apenas hablo de ellas, o las menciono continuamente, porque son una parte tan importante de mí como yo misma, porque me enseñaron a crecer, me ayudaron a madurar, me acompañaron por caminos difíciles y me tendieron una mano y sus sonrisas.


Y ha pasado muchas veces que los he dejado atrás, pero sigo sin acostumbrarme a alejarme en el camino mientras permanecen quietas personas que son o podrían ser mucho más.


Tantas veces he sentido esa punzada de la despedida que procuro cuidarme, ser respetuosa y no acercarme demasiado, pero me doy perfecta cuenta de quienes podrían convertirse en grandes amigos, o lo son ya sin apenas saberlo; me doy cuenta de que habrá algunos a los que eche de menos.


Soy yo la que quiere moverse, y soy yo la que quiere permanecer. Por eso son estos momentos en los que me gustaría vivir en Star Trek, para teletransportarme, para sentirme sola y acompañada, para echarme unas risas con ellos y seguir en movimiento, para no tener que renunciar a nada.


Porque lo quiero todo: lo nuevo y lo viejo; el cambio y la permanencia, y apenas me quedan ideas para conjugar mis dos 'yo' de ida y vuelta.


Me gusta pensar que volveré a irme algún día, pero me gustaría aún más pensar, sentir, saber que aunque vuelva a moverme los seguiré teniendo, y que ellos tendrán el mismo sentimiento.

Yo también estoy arrepentida

Soy una persona bastante moderada. De hecho, sobre todo si se trata de noticias políticas, suelo poner todo en entredicho, escuchar todas las partes posibles y siempre, siempre relativizar. Sin embargo, la semana pasada se publicó una noticia que me dejó un poco asombrada. La podéis ver aquí.
La cuestión era que ese sueldo se pagaría a los arrepentidos de haber asesinado vilmente.
Y, ¿sabéis? No voy a criticar esta iniciativa, no voy a decir si está bien o mal, si será verdad o mentira, si se les fue la olla o es que estamos verdaderamente jodidos ya. Nada de eso, lo que pretendo es que desde aquí me oiga bien clarito el Gobierno y sepa que yo también estoy arrepentida, yo también merezco ese sueldo, porque:
-Estoy arrepentida de haber aceptado contratos basura que me obligaban a trabajar catorce horas diarias, seis días a la semana por 700 euros.
-Estoy arrepentida de no haber hecho algo con alguno de mis jefes que me hicieron la vida imposible y me machacaron hasta dejarme convertida en una sombra de lo que soy.
-Estoy arrepentida de haberme pasado más de un año tirada, sin un puto duro, estudiando a morir para sacarme una plaza de funcionaria por la que cobro mucho menos del sueldo que se le ofrece a los presos.
-Estoy arrepentida de no ser una activista social para intentar cambiar con más fuerza este mundo.
-Estoy arrepentida de tener fe en la política, a pesar de conocerlos a todos y saber que son iguales.
Y dicho todo esto, espero encontrar pronto en mi cuenta corriente la cantidad estipulada.

miércoles, agosto 01, 2007

Hablar

A veces sólo hace falta hablar. Mirarse a los ojos y escucharse mutuamente, empatizar con quien tienes enfrente.
A veces sólo hace falta comprender que existe el otro punto de vista, y que si dos quieren lo mismo se trata de encontrar el camino de en medio.
A veces quedan algunos flecos, pero basta con recogerlos y mirar para adelante y saber que, si vuelve a pasar, ya sabrás cuál es la opción que elegir.
A veces es genial encontrarse, para seguir sonriendo.
A veces...

domingo, julio 22, 2007

Revoltijo


No me gusta cuando no sé lo que siento, cuando la centrifugadora se pone en marcha en mi interior para no dejar tranquila mi alma ni un instante. Centrarse en algo es imposible porque el caos que inunda mi corazón se rebela contra mí para arrastrarme a las profundas corrientes de la duda, el desamparo y a la calma espanta.

Ser feliz llena de tristeza no es una contradicción, entonces, porque se trata de la esencia de un ser que sabe quien es, y que, sin embargo, muchas veces duda de la existencia de otro yo situado al girar la esquina quien espera, deseoso, que cambies de dirección para mostrarte otra vida, no mejor, simplemente distinta.

Es dulce saber que estás a mi lado, pero el amargor me atrapa cuando no sé si estoy al tuyo. No porque no quiera, no porque no lo intente, sólo por no saber adónde me estoy dirigiendo, tal vez porque estoy anclada en el mismo sitio sin saber que mis piernas se mueven hacia ninguna parte, en tanto mi mente no descansa tranquila ni en las noches, incesantes de sueños, pesadillas, espejismos sin remedio.

Quisiera arrancar las ideas de mi cabeza, para vaciarlas en un pozo tranquilo en el que reordernarlas sin miedo a dejar nada en el camino. No tomar decisiones sin haber consultado a la luna para asegurarme de que mis ojos vislumbran el final de la noche oscura en la primera estrella de la aurora.

Escribir sin parar hasta quedarme exhausta por el vacío que se ubicara en mi espíritu, y, así, parar la máquina que me llena de dudas, contradicciones, pensamientos encontrados y que ha enredado mi casa hasta no saber lo que siento.

viernes, julio 20, 2007

Recuerdos

Siempre quise saber quien soy realmente y quizás por eso nunca lo supe ni lo sabré. He pasado demasiado tiempo de mi vida buscándome en cosas vanas, en las que he encontrado mentiras, verdades a medias de mi ser perecedero e inútil y no he sabido entenderlas.
Entre los árboles caídos, el viento silbando alrededor o luchando con la corriente submarina o superflua, de ideas o no, me pierdo y me perdí y me perderé para encontrar la nada que soy, el todo que llevo dentro y que derramo lentamente, sufriendo, sobre el papel por el que mi tinta corre, sobre el aire en que mis cantos vuelan para llegar al infinito humano que prefiere ignorarme para no oírse a sí mismo gritando, pidiendo ayuda para, al fin, ser algo, ser yo misma.
Pero nada es fácil y yo lo soy aún menos, por este querer saber la verdad de la existencia. Absurda, como una risa nocturna; ilógica, como un paseo bajo la lluvia glacial; estúpida, quizás, para no caer en la locura que llevo dentro y que es lo verdaderamente mío, lo que no quiero encontrar y que irremediablmente me persigue porque es mi sombra...¡No! Es mucho más, es mi alma, mi única y creíble alma humana e inmortal, lógica ante todo, y animal, para nada.
La pérdida de la consciencia es lo que me arrastra a este dulce camino real-irreal para seguir esa búsqueda por la que todos nacemos y muchos olvidan. ¡Felices de ellos! ¡Desafortunados de nosotros! que seguimos sin saber quiénes somos y no nos conformamos, enmarañándonos más en lo que los otros abandonan pronto para huir, alejarse corriendo hacia el final poco feliz que les contenta por no mirarse dentro y no verse vacíos de todo y llenos de nada. Pero nosotros sí conocemos nuestra esencia que no es tal y vagamos, irremediablemente, pululando alrededor de soles errados que se apagan antes que nosotros, sumiéndonos de nuevo en la oscuridad total de la que llevamos huyendo toda la vida para caer en brazos de una muerte segura.
Porque sí, ella es lo real. LA MUERTE, que es dulce por ser nuestra seguridad absoluta de verdad verdadera y no mentira ocultada. La Muerte... lánguida vía de escape hacia lo inhumano de mi ser que me acerca a quién soy, por ser mía y de todos, por ser yo de ella y todos conmigo.
Así, todos vivimos de un deseo irrealizable que nos suspende sobre un más duro deslizamiento felino: la inmortalidad mental que nos revive, sin que sepamos que somos, sin que sepan que lo somos, en un nuevo camino adquirido que sólo yo sigo, porque sólo yo puedo querer saber qué es mi existencia para poder ver, que no es más que vivir para llegar a La Muerte sin miedo por ser mía de nuevo.
La locura es la que lleva a los hombres a la incompresión mutua de sí mismos. ¿Por qué? Porque no es mi locura, ni la suya, es la locura del universo unida para explotar sobre y en las cabezas de inocentes felices olvidadizos de búsqueda que yo llevo.
Todo para saber nada. En definitiva saber que soy lo que soy por no ser lo contrario que llevo en mi interior que me lleva a otro momento, otra historia, otra vida, pero una única salida final que llega cuando quiere... ¿La adivinas? Es nuestro secreto.
Publicado en Carpe Diem, año 97. Es una petición de unaexcusa, creo que éste es el texto por el que me preguntaba. Al releerlo me he dado cuenta de que no han cambiado tantas cosas, y de que sigo buscando.

lunes, julio 16, 2007

Sueños de verano


Cierro los ojos y no te veo, pero siento tu cuerpo junto al mío. Me acerco, sigilosa, para rozarme con tu espalda y sentir tu latido. Te estremeces, me estremezco.

Recorro tus caminos en sueños velados y espero, deseosa, que encuentres los míos. Palpitan nuestras almas al unísono por encontrarnos buscando entre la noche nuestro propio ritmo.

Tus labios me recorren y te esperan los míos, suaves, sabrosos, para que te deleites con ahínco. Te detienes en ellos, juego con el vacío para sentir la humedad que unirá nuestros destinos.

La piel se eriza por caricias imposibles de manos impacientes que, lentamente, buscan los secretos que guardé para no sentirlos. Revuelos de tela remueven mi cama con gemidos reprimidos que despiertan aún más tus ansias de ganar el paraíso.

El arco de mi cuerpo nos acerca al infinito, sonrío, sonríes, te siento, me derrito, ¿sueño lo imposible? Te escondes, me rindo.

La luz de la mañana despierta mi habitación, me giro, abro los ojos ¿dónde te has ido? Has sido una imagen más de las noches de estío...