sábado, agosto 04, 2007

Irse o permanecer

Hay olores que me trasportan al pasado, a lo bueno y a lo malo.

Hay sabores que me inundan hasta perder el norte, por recuerdos, por sueños.


Hay imágenes que me recuerdan historias, pasadas, vividas, leídas.


Hay momentos que no me gusta vivir, y se repiten, y vuelven.


Siempre me ha gustado moverme, cambiar de lugar, de trabajo, de historias. Pero nunca me he acostumbrado a alejarme de las personas que formaron parte de esa vida que abandono.


No tengo raíces en ningún sitio, nada me ata a ninguna ciudad porque me siento ciudadana del mundo, aunque mi mundo sea pequeño.


Sin embargo, tengo grandes anclajes que me estiran hacia un lado y hacia otro porque existen personas a las que quiero y tengo lejos, a las que no visito cuanto debo, a las que añoro ahora, siempre, despierta y en sueños.


Apenas hablo de ellas, o las menciono continuamente, porque son una parte tan importante de mí como yo misma, porque me enseñaron a crecer, me ayudaron a madurar, me acompañaron por caminos difíciles y me tendieron una mano y sus sonrisas.


Y ha pasado muchas veces que los he dejado atrás, pero sigo sin acostumbrarme a alejarme en el camino mientras permanecen quietas personas que son o podrían ser mucho más.


Tantas veces he sentido esa punzada de la despedida que procuro cuidarme, ser respetuosa y no acercarme demasiado, pero me doy perfecta cuenta de quienes podrían convertirse en grandes amigos, o lo son ya sin apenas saberlo; me doy cuenta de que habrá algunos a los que eche de menos.


Soy yo la que quiere moverse, y soy yo la que quiere permanecer. Por eso son estos momentos en los que me gustaría vivir en Star Trek, para teletransportarme, para sentirme sola y acompañada, para echarme unas risas con ellos y seguir en movimiento, para no tener que renunciar a nada.


Porque lo quiero todo: lo nuevo y lo viejo; el cambio y la permanencia, y apenas me quedan ideas para conjugar mis dos 'yo' de ida y vuelta.


Me gusta pensar que volveré a irme algún día, pero me gustaría aún más pensar, sentir, saber que aunque vuelva a moverme los seguiré teniendo, y que ellos tendrán el mismo sentimiento.

5 comentarios:

teillu dijo...

Bueno, quizá la mía sea una "política" excesivamente cómoda, arrogante a ojos de terceros, quizá tras ver a un padre debatirse entre la vida y la muerte uno ha aprendido a destilar lo fundamental de lo importante, y no anclarse, no ponerse trabas en la toma de decisiones porque, llámalo Destino, llámalo Providencia, las cosas suceden porque así entendemos que queremos que sucedan. Nadie hace mal las cosas a sabiendas; en el momento de tomarlas, todas las decisiones nos parecen las correctas, no nos martiricemos por eso, aprendamos y añadámoslas a nuestra "central de estadística"...

Y para desdramatizar, si quieres lo nuevo y quieres lo viejo, cómprate un Mini. :)

Besitos!!!

Arwen dijo...

Debo estar hoy un poco espesa...No quería ser dramática, en serio, y casi nunca me arrepiento de mis decisiones (y mira que a veces soy un poco, digamos, atrevida). Eso no quita que haya momentos de añoranza o melancolía de personas, más que de sitios, de conversaciones y silencios, de situaciones compartidas.
Porque para mí es importante la gente, las personas que me rodean, y de las que, si me alejo, no puedo apoyar, ayudar, disfrutar, etcétera, tanto como muchas veces quisiera.
Ah, y el mini me encanta, pero no me llega el sueldo ni de coña....;D

Suntzu dijo...

Sabes que será así, culillo de mal asiento. Así que no te preocupes.

Suntzu dijo...

Sabes que será así, culillo de mal asiento. Así que no te preocupes.

Arwen dijo...

Muchas gracias suntzu. La verdad es que tenéis una paciencia infinita.