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domingo, mayo 22, 2016

Descubrimiento

He descubierto que hay lugares a los que no quiero ir con cualquiera.
A recorrer una ruta de faros. Iría contigo, que desde la infancia deseaste vivir en uno, como hago yo; que los contemplas y piensas en libros y noches largas leyendo; en tempestades y mar en calma al que observas, en soledad y buena compañía; en respirar, en aislarse y en seguir viviendo.

A París. Serías tú, que no la percibes como la ciudad del amor, si no como el lugar en el que perderse por librerías, calles empedradas, puentes que cruzar contemplando el Sena; cafés tranquilos mientras los demás corren; belleza, simple belleza.

A cazar la luna. Contigo, que respetas sus ciclos, los tuyos y los míos; que te gusta tanto llena como nueva; que sin mirar al cielo sabes si está completa; que recorres mi tatuaje y lo iluminas como el sol hace con ella.

A ver amanecer. Con quien el primer rayo de sol recuerda que es un nuevo comienzo; que, como yo, sonríe si las nubes se despejan; que odias madrugar, pero no te importa si es para respirar la paz de las primeras horas; que coges mi mano y la aprietas mientras contienes la respiración al sentir ese primer calor que recorre tu piel y te hace sentir la vida en cada partícula de ella.

A contemplar las estrellas. Tú que quieres contar estrellas como pensaron que yo hacía; que las miras y sientes el infinito, y te angustia y te hace grande a la vez; que recuerdas una rosa perdida en un pequeño planeta entre ellas; que no consideras una pérdida de tiempo simplemente estar allí, oyendo al universo moverse.

Si os soy sincera, la mayoría de las veces pienso que todos esos 'tú' serán la misma persona con la que comparta también mi vida. También reconozco, en otras muchas ocasiones, que más de una de las cosas de esa lista las haré sola y será, como mínimo, tan bueno como si las hiciera en compañía. Pero lo que tengo muy claro es que ya no regalaré mis tesoros a quien no se los haya ganado.

jueves, febrero 13, 2014

Lo bello

La belleza está en la luz. Y las sombras que se proyectan. La belleza está en una mirada, porque cualquier objeto puede ser bello, cualquier alma conlleva hermosura. Un roce puede ser hermoso. Hasta un grito. Un recuerdo teñido de tristeza. La sonrisa que despierta ese retal que encuentras perdido en un cajón en el que nadie piensa.
Las personas son terriblemente bellas. Todas. Pero no podemos serlo para todos, nos hastiaríamos y dejaríamos de apreciar lo magníficamente singular de cada pequeño o gran encanto. Un detalle o un paisaje completo. La mirada microscópica o el telescopio que enseña una estrella. Formas de mirar, maneras de encontrar. Lo bello.


Hay quien es de amaneceres y quien es de atardeceres. Los hay de lluvia, sol, mar o sierra. De piedras o de arena. También están los que están tan impregnados de ella que en todo descubren la belleza. Y la plasman y nos llegan, a veces como una ola, otras como un golpe seco. Para que paremos y lo reflexionemos.
Luces y sombras. La luz. La belleza.

martes, febrero 11, 2014

Creer

Descubrir poco a poco nuevas formas y caminos. Dejar la mente abierta para encontrar que me hallo en senderos antes desconocidos. Sonreír ante esa belleza que era ajena hasta hace poco. Contemplar nuevas formas de expresión de lo bello, de lo poético, del sentimiento puro. Una imagen, pocas palabras, unos versos. 
Llenarme de alegría, aunque destile tristeza. Compartir una soledad que es nostalgia. Aprender. Aprender sin darme cuenta. Recordar, que supe, que sabía, que sé. Redescubrirme en esa joven que fui, la niña que sigue latiendo por la ilusión, pero con el conocimiento que dan los años.
Ser feliz. 
Ser feliz. 
Ser feliz, aún en la tristeza.
Ser feliz, en la melancolía.
Ser feliz, aunque sepa que duela.

miércoles, noviembre 20, 2013

Vocación

El 27 de Abril de 2005 (si mi memoria no me falla demasiado) apagué el ordenador de mi despacho, cerré la puerta y dejé atrás y, hasta hoy, de forma definitiva, la que es mi profesión vocacional desde los 10 años. Escribí las últimas palabras que saldrían publicadas firmadas con mi nombre y seguí mi camino sin mirar atrás.
La excusa fue que estaba cansada de vivir lejos de mi pareja de aquel entonces (el que pensaba era el hombre de mi vida). La excusa era que quería tener una vida en común y familia (de dos, pero familia). Y no fue una mera excusa... Del todo.
Porque esta decisión, que me costó tomar unos ocho meses de dudas, de decidirlo y echarme atrás, de estrés, fue principalmente tomada porque no pude. No pude con la profesión que amo, por la que estudié, viví en cuatro ciudades distintas, aprendí cosas que nunca me interesaron, pero que tenía que saber para poder escribir de ellas; superé una timidez brutal que me hacía ponerme enferma cada vez que tenía que enfrentarme a desconocidos, por la que perdí muchos kilos, muchas ilusiones y más de una esperanza.
No pude con escribir día tras día sobre política autonómica (tema nada más lejos de mis intereses pero al que llegué porque los avatares profesionales se emperraron en llevarme a él). No pude con no entender, y muchas veces no querer entender, los entresijos de una política que no me gustaban. No pude con un periodismo que en mi medio, que me dejaba bastante independencia en general, todo sea dicho, pretendía obligarme a titular antes de conocer (para mí el mayor delito del periodista, porque de esta forma obligamos a la realidad de lo que nos cuentan a transformarse en la realidad que queremos contar).
Muy pocas personas saben esto. Muy pocas saben de verdad cómo me sentí y lo que me costó tomar esa decisión.
Pero hoy, al acudir a una charla de corresponsales de guerra, de escuchar a una amiga hablar de su trabajo, y a grandes periodistas de sus vidas profesionales, me he dado cuenta de que mi fracaso, afortunadamente, fue mío. Porque a pesar de todo, a pesar de que el periodismo cada vez es menos periodismo y más entretenimiento porque es lo que quieren vender las empresas, hay muchos (cerca y lejos, en guerra o en paz) que siguen siendo periodistas, es decir, transmisores de la realidad, analistas de las causas y consecuencias, testigos, gracias al cielo no totalmente imparciales, de lo que el ser humano hace cada día con él mismo y el mundo.
Y no me arrepiento, para nada. Tomé una decisión dura y dolorosa que me ha llevado a una vida en la que soy básicamente feliz. Seguramente si hubiera seguido siendo periodista, a parte de que es altamente probable que hubiera acabado ingresada en algún hospital por colapso físico y mental; no sería feliz. Porque dejé de ser capaz de convencerme que hacía todo lo que podía todo lo bien a lo que yo llegaba.
Pero sin arrepentimientos, hoy sentí esa punzada en el corazón del amor perdido. Aunque, afortunadamente, quienes seguís luchando día a día por contarnos la realidad hacéis que esa punzada se transforme en calma. Lo que amo sigue vivo. Y que sea para siempre.

domingo, abril 01, 2012

La sensación de pasar las manos por las páginas de un libro que vas a empezar sólo podría comprenderla quien siente lo mismo. El sentimiento que provocan las primeras palabras que empiezas a leer podría compararse con las mariposas del enamoramiento.
Para mí cada libro es un mundo. No sólo una historia, un mundo en el que perderse, reencontrarse, buscarse o reinventarse. Un lugar en el que olvidarse para no ser encontrada, o un camino para salir hacia donde no sabías que querías dirigirte.
Da igual que pase temporadas de apenas leer o que lea de forma convulsiva o compulsiva.
Las palabras siempre me esperan, las palabras siempre están ahí como refugio.
Como leí hace poco: "Cansado de no entender la soledad que le rodeaba, se refugia en la lectura como si fuese el hogar que nunca tuvo". Pero con una pequeña diferencia. Para mí los libros siempre fueron mi hogar, siempre lo tuve.

jueves, mayo 19, 2011

Orgullo patrio

Jamás pensé que esas palabras se formarían en mi mente. ¿Sentirme orgullosa de mi país? ¿Yo, que jamás he sentido ningún lugar como mi patria? Y, sin embargo, aquí me tenéis, con orgullo patrio por mi gente, por la gente que estamos en la calle, que nos hemos decidido a quejarnos de forma PACÍFICA, que nos hemos lanzado a pedir el cambio que tanta falta hacía.


Sinceramente, había perdido la esperanza. Desde hace mucho tiempo sentía el espíritu enrabietado porque yo sola no sabía como moverme, qué hacer. Y reiteraba la necesidad de salir a las calles, y hacía campaña para ello en casa, en el trabajo, con los amigos, con cualquiera que me preguntara. Pero no supe organizarlo.


Han sabido hacerlo por mí y me siento orgullosa. Orgullosa de que no seamos políticos, pero pidamos un cambio en la política y sobre todo en las personas que se dedican a ello.

Orgullosa de que no seamos economistas, pero intentemos plantear opciones.

Orgullosa de que hablemos, dialoguemos, escuchemos y nos respetemos estando en la calle como hay gente que piensa desde la izquierda, quienes piensan desde la derecha, apolíticos, creyentes y no creyentes, heterosexuales y homosexuales, jóvenes y mayores, trabajadores y parados...

Ahora nos queda, de todas formas, una tarea igual de dura que la de lanzarnos a la calle:

No cansarnos después de este domingo;

no dejarnos politizar, por muchos intentos que hay ahora mismo;

no parar hasta que, de verdad, se vea que algo se mueve por arriba, que es de dónde debería haber venido la responsabilidad y el cambio.

viernes, octubre 01, 2010

Y, por fin, llegó el día

Mi relación con ellos siempre ha sido un tanto tempestuosa. Comenzó por mis hermanas y luego un novio me los marcó tanto que pensé que no podría volver a ser lo mismo. Pero ellos están por encima de cualquier ruptura. Están tan en mi sangre que las veces cuando ya nada parece dejarme ver la luz, son los únicos que consiguen hacerme levantar y gritar al mundo aquí sigo.
Y llevaba catorce años queriendo verlos. Siempre algo me lo había impedido (un examen, la lejanía, la falta de dinero-ser pobre es un asco).
Pero ayer me resarcí de todo ese tiempo.
Ayer los tuve enfrente, apenas a unos metros (y eso que no pude conseguir entrada de la zona caliente) y me hicieron llorar.
Ayer estuve en el concierto de U2 y descubrí que todo el tiempo de espera mereció la pena.

Actualización: soy torpe y no pude meter el vídeo aquí. Os dejo arriba la canción que me hizo llorar...

sábado, julio 04, 2009

Ibiza






En realidad, no tengo nada más que añadir.

jueves, julio 31, 2008

Madonna, I'm waiting for you!!!!!


Pues sí, hijos míos, que la Suntzu, el Anthony, unos cuantos más y esta pirada tienen entradas para el concierto que la Reina/Diva del Pop da en Sevilla, porque sería imperdonable que nos lo perdiéramos. Años, pero años que llevamos Suntzu y yo hablando de que la acompañaría a ver a Madonna la próxima vez que viniera a España. Y ahora, el 16 de septiembre se hará realidad y, encima, ¡en nuestra ciudad!

He tenido que cambiar mis planes de vacaciones, me iré un día después, pero creo que merece la pena, porque ¡Dios mío, voy a ver a Madonna!

Ya ha contado Suntzu por ahí que estuvimos desde las siete y media de la mañana, ella consiguió las entradas más tarde porque yo corrí hacia otro punto de venta (mi jefa y compis son comprensivos, pero no me quería pasar toda la mañana fuera de la oficina) y tuve la suerte de encontrar menos cola. Y, aún así, hasta las once y pico nada de nada, ¡qué estrés y qué nervios! (una es responsable y quería volver a la ofi, unido al temor de no tener entrada, que las de 96 euros se gastaron en tres cuartos de hora).

Sólo el ambiente de la venta de entradas da una idea de lo genial que nos lo vamos a pasar. Pienso cantar como una loca, gritarle a Madonna, bailar y disfrutar mucho mucho mucho.

¡Dios, qué pedazo de año estoy teniendo!

martes, junio 24, 2008

Cósmica

Pastora es un grupo que me gusta mucho. Más que con 'Lola', me engancharon con su segundo álbum, donde una amiga me descubrió ese 'Día tonto' que eran muchos de mis días por aquella época. Y también estaban '¿Y qué pasa si soy del montón?', o 'No se puede más'... Total, que cuando salió su último disco, 'Circuitos de lujo', no me pude resistir y me lo compré. Debo reconocer que ha sido de enganche lento, necesité varias escuchas para ir cogiéndole el tranquillo. Pero ahora es uno de mis esenciales y lo canto muy a menudo por las mañanas, cuando voy al trabajo. Simplemente, me da subidón y me parecen unas letras cercanas, aunque reconozco un poco de sin sentido en algunas de ellas.

Y puede que 'Cósmica' sea uno de esos temas que pueden tener un significado o no, decirlo todo o nada, pero que a mí me encanta. Sobre todo el estribillo, ese don de la facilidad que quisiera tener, yo que todo lo complico hasta límites insospechados, ese atrapar (conmigo lo ha hecho), ese ritmo... Porque, como el resto de canciones, no la puedo escuchar sin ponerme a mover los pies, la cabeza, el cuerpo, dejándome llevar por la música...

De manera que aquí os la dejo, para que la disfrutéis y os animéis a uniros a mí en fascinación por este grupo. (El vídeo no tiene nada para ver, es más para que la escuchéis).



Cósmica - PASTORA

Tanto tiempo esperando
y cuando llegó se le pasó,
se fue del lugar, a destajo
calle abajo

Con vestido de fiesta
y zapatos de charol.
Se mete en las tiendas
y siempre compra lo peor.

Montó una discoteca,
leía prensa de nuevas tendencias.
Y siempre tendía
a perder la cuenta.

No descansa,
va y te atrapa,
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdica, cósmica.

No descansa,
va y te atrapa
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdica, cósmica.

No pudo esperar,
hubo que negociar.
La vida cambia,
sueño por juerga.

Esquiva marrones,
no tiene vergüenza.
Jugaba a ganar,
ganaba jugando.

Y cuando perdía
se disfrazaba
de cheques sin fondos.

No descansa,
va y te atrapa,
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdica, cósmica.

No descansa,
va y te atrapa,
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdica, cósmica.

Se fundió el dinero,
se caso queriendo.
y sin querer
perdió la magia.

Dejó de creer
y eso la llevo
a las altas esferas.

No descansa,
se reengancha.
Se hace pasar
por antisocial,
no soporta quedarse quieta.
Es apolítica,agnóstica.

No descansa,
va y te atrapa,
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdica, cósmica.

No descansa,
va y te atrapa,
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdca, cósmica.

Nunca descansa,
se sobrepasa.
Nunca sabrá
decir que no,
no es nada agnóstica.
Es apolítica, lúdica,
cósmica.

Nunca descansa,
se sobrepasa,
nunca sabrá decir que no,
no es nada agnóstica, lúdica, cósmica.

domingo, enero 27, 2008

Happy Ending

Esta es una de mis canciones contradictorias. Me anima mucho, me gusta, la canto siempre que oigo cualquiera de sus acordes... Sin embargo, si escuchas la letra, si la entiendes, te das cuenta de que debería ser una canción bastante triste: 'Esta es la forma en la que me dejaste, sin esperanza, sin amor, sin gloria, sin final feliz'.

Entonces me planteo por qué a mí me anima y me gusta tanto. Quizás sea precisamente esa frase, porque los finales felices siempre recuerdan a películas empalagosas, a escenas en ocasiones demasiado irreales. Y la gloria...

Yo prefiero el amor real, el que te hace feliz no en un final, si no en un día a día, en una vida compartida. En el amor que te duele y te revive, te lleva a discusiones y a reconciliaciones maravillosas, en definitiva, el amor que todos hemos sentido alguna vez.

Y no voy a negar que, en ocasiones, todos hemos creído vivir en una película y hemos soñado con esos finales felices en los que se comen perdices y el sol se pone detrás nuestra mientras suena cualquiera de las canciones que todos tenemos en la cabeza para 'nuestros momentos'.

Pero incluso con ese romanticismo de libro (o de Hollywood) a cuestas, sigo prefiriendo las otras formas en las que se ama y en las que se pierde el amor, las que nos tocan el alma porque somos protagonistas indiscutibles de una realidad no tan rosa, pero sí mucho más intensa.
Así que, aquí va la canción:




This is the way you left me,
I’m not pretending.
No hope, no love, no glory,
No Happy Ending.
This is the way that we love,
Like it’s forever.
Then live the rest of our life,
But not together.
Wake up in the morning, stumble on my life
Can’t get no love without sacrifice
If anything should happen,
I guess I wish you well
A little bit of heaven, but a little bit of hell
This is the hardest story that I’ve ever told
No hope, or love, or glory
Happy endings gone forever more
I feel as if I feel as if I’m wastin’
And I’m wastin’ everyday
This is the way you left me,
I’m not pretending.
No hope, no love, no glory,
No Happy Ending.
This is the way that we love,
Like it’s forever.
Then live the rest of our life,
But not together.
2 o’clock in the morning, something’s on my mind
Can’t get no rest; keep walkin’ around
If I pretend that nothin’ ever went wrong, I can get to my sleep
I can think that we just carried on
This is the hardest story that I’ve ever told
No hope, or love, or glory
Happy endings gone forever more
I feel as if I feel as if I’m wastin’
And I’m wastin’ everyday
This is the way you left me,
I’m not pretending.
No hope, no love, no glory,
No Happy Ending.
This is the way that we love,
Like it’s forever.
Then live the rest of our life,
But not together.
A Little bit of love, little bit of love
Little bit of love, little bit of love [repeat]
I feel as if I feel as if I’m wastin’
And I’m wastin’ everyday
This is the way you left me,
I’m not pretending.
No hope, no love, no glory,
No Happy Ending.
This is the way that we love,
Like it’s forever.
To live the rest of our life,
But not together
Mika, 'Happy Ending', de su disco 'Life in cartoon motion'

sábado, septiembre 01, 2007

Harry Potter y yo


Pensé que jamás lo haría, pero Potter ha tenido el poder de empujarme hacia zonas desconocidas... No os intriguéis demasiado, es que, a pesar de mi horrible inglés, me he leído la última aventura del mago en el idioma original, y, desde luego, no me arrepiento.

Ha sido duro, estoy deseosa de la versión en español para quitarme algunas dudas sobre detalles que sé que se me han escapado, pero, sinceramente, estoy orgullosa de mi misma y de la Rowling, porque ha sabido terminar la saga sin caer demasiado en la sensiblería y en los espacios comunes.

(Aviso, a partir de aquí voy a comentar el libro y seguramente diré cosas que quienes no se hayan leído ni el anterior ni el último no debieran saber. Que cada uno actúe en consecuencia).

Pues sí, efectivamente, aunque Dumbledore no ha vuelto a la vida volvió lo suficiente como para empujar de nuevo a Harry, para enseñarle quién es y hacia dónde se dirige. Al final, el chico elige su camino, aunque quizás el libro deja demasiada abierta la posibilidad de que estamos demasiado marcados por un pasado y un futuro que vislumbran otros mejor que nosotros.

Las explicaciones sobre la actuación de Snape, aunque bastante fácilmente predecibles, permiten cerrar otro elemento de la trama argumental, además de limpiar el nombre del mago...En cierto modo.

Bueno, y que no quiero contra más, que en realidad sólo quería decir que me ha encantado, que ¡qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte! Y que estoy deseando poder comentar el libro con quien ya lo ha leído para sacarle aún más jugo a la historia...

...¿Creéis que estoy un poco mal de la chota?

martes, julio 03, 2007

El aquafitness y yo

Últimamente estoy muy enganchada al ejercicio físico. Empecé sólo con natación, porque me viene muy bien para la espalda, pero ahora estoy descubriendo nuevos deportes que llenan mis tardes veraniegas de algo más que calor. Así que, a mis largos habituales en la piscina, ahora he unido la capoeira y el aquafitness, que ha sido mi gran descubrimiento.


Aquafitness, para los no entendidos, es pura y simplemente gimnasia, pero mucho más entretenida porque se hace en el agua. Al principio como que no le veía la gracia, pero tras meses de moverme en la piscina entre largo y largo, porque las clases coincidían con mi cursillo de perfeccionamiento de natación y siempre me quedaba mirándolos, y comentarios de los monitores de que por qué no me dejaba de saltitos y probaba a seguir el ritmo trepidante de los ejercicios en el agua, me decidí a probar.


Nunca pensé que se pudiera sudar en el agua, pero se puede. Nunca pensé que aún tuviera músculos por descubrir, pero los tenía. Mi primer día de aquafitness fue estresante, pero también superdivertido. ¿Alguna vez habéis intentado correr en una piscina cuya agua os llega a la barbilla y no tragar agua? ¿Y levantar las piernas al ritmo de música dance, para tocar los pies con las manos? Pues si no lo habéis hecho os diré que cuesta bastante, sobre todo si vuestro peso corporal no alcanza los 50 kilos y, por tanto, con tanto movimiento de gente en el agua, más que tener los pies en el suelo los tienes medio flotando.


Y si me gustó esa primera y las siguientes clases, la masterclass que impartieron cinco monitores a la vez fue la repera. De verdad que hacía mucho tiempo que no me reía tanto, por los ejercicios que me parecían absurdos y de mí misma, arrastrada por la corriente de mi grupo de gimnasia al de al lado.
No voy a negar que la masterclass fue dura, si bien las caras de los monitores (Carolina, Javi, Ismael y Bea) antes de empezar no preludiaban cómo se las iban a gastar frente a nosotros. Imagináos, casi sesenta personas en una piscina, a mí entre ellos, luchando por hacerme un hueco en la parte menos profunda porque si no me ahogo, para después descubrir que íbamos a rotar y, por tanto, sí, tragué agua, pegué botes imposibles y luché contra corrientes humanas.


Javi, Josemi e Ismael iniciaron la clase con un calentamiento con bastante cachondeo, algún que otro pitido (Ismael no sabe que los micros inalámbricos o se colocan frente a la boca o se acoplan), y mucha, mucha marcha. Belén y yo, únicas de nuestro curso de natación que nos atrevimos a enfrentarnos al reto, hicimos piña para dejar el pabellón alto y, debo decir, que ella lo dejó más alto que yo, porque sabía plantar bien los pies en el suelo.


Tras el calentamiento inicial y con el sudor perlando nuestra frente, pasamos a la fase de 'ahora os vais a enterar de lo que es que os duela el cuerpo por partes'. Mi compi y yo decidimos empezar a las órdenes de Ismael, por aquello de que es nuestro monitor y el conocimiento es un grado... Bueno, es un grado cuando no parece que se ha tomado un algo y nos machaca con rotaciones, giros, estiramientos y demás.

Superado el estupor inicial de 'este tío quiere matarnos', nos desplazamos por la piscina para que Josemi nos hiciera trabajar un poco los brazos. Ahí es cuando empecé a tener ciertos problemillas. ¿Por qué dicen que la piscina cubre 1,20 metros si yo mido 1,63 y tragaba agua en cuanto me movía? ¿Por qué no me avisan para que haga aquafitness con plomos en los tobillos y así no salir flotando? Y es que, con tanto movimiento de brazos delante y atras, empuja y tira, un compi de masterclass y completo desconocido casi tuvo que engancharme del tobillo para que no me chocara con los de otro grupo...


Cuando ya casi iba a desistir de todo, nos tocó ponernos en manos de Bea. Que sí, que tiene cara de buena persona, y, la verdad, da unas clases muy divertidas, pero ¿no sabe que nuestras piernas pueden descoyuntarse? Aunque no debería quejarme, porque esta parte fue la que me resultó más fácil y en la que, por fin, conseguí seguir el ritmo de la música con mis movimientos. Eso sí, por mucho que insistió, no estiré la pierna tanto, o me habría caído, lo que significa, sí, lo habéis adivinado ¡tragar más agua!

La siguiente rotación nos llevó con Carolina, 'la dulce y bella Carolina', como dirían los de MClan. Claro que, seguramente, ellos cambiarían la letra de su canción si hubieran tenido que coger un palito de esos que flotan, haberse agarrado a él como tu único recurso y haberse puesto a trabajar las abdominales al ritmo de 'generation desenchanté'. Aquí sí que lo pasé mal y bien a la vez. Porque, claro, sin punto de apoyo, el grupito en el que estaba se convirtió en una familia de cucarachas vueltas del revés y pataleando que se iban de un lado para otro sin control ninguno. Una vez más, pareció que prefería el grupo de al lado porque las mareas que nosotros mismos provocábamos me llevaban frente al último monitor... La ventaja: apenas tuve que moverme para ponerme frente a Javi.


Le volvió a tocar el turno a los brazos, con unos chismes redondos que flotan y se cogen con las manos a los que teníamos que empujar dentro del agua. Muy divertido y constructivo, si no fuera porque no hacía pie, pese a que Javi no se lo creía, y cada vez que empujaba los chismitos esos, en vez de moverse ellos me iba yo para atrás.


Remate final: Bea y Carolina enseñándonos a estirarnos por parejas. Belén y yo, por supuesto, volvimos a arrejuntarnos para darnos apoyo. No tengo imágenes de esta fase, pero mejor, así no veís la pésima planta que di, intentando levantar con la espalda a Belén, bastantes centímetros más alta que yo, no veis cómo por enésima vez volví a tragar agua, ni cómo intentábamos estirarnos las piernas mutuamente sin perder el equilibrio y sin parar de reír.


En resumen, que en diciembre repito con la masterclass, aunque intentaré crecer unos centímetros o mantener la boca más cerrada...


Ah, y un reto para los que me conocen: a ver si me encontráis en la piscina, que en alguna foto estoy. A los que no sabéis qué pinta tengo os dejo intrigados, porque prefiero que vuestro primer contacto visual conmigo no sea con gorro de natación en la cabeza, que una tiene su orgullo.





sábado, mayo 26, 2007

Depp y sus errores

Ayer fui a ver 'Piratas del Caribe, en el fin del mundo'. No os voy a engañar, me gustaron las dos anteriores y tenía ganas de ver la última parte (ahora espero más que nunca que sea la definitiva). Me gustaron porque eran entretenidas, me gustaron porque salía mi Johnny Depp de mis entretelas y porque Orlando Bloom se me descubrió cual elfo reconvertido a mortal y me gustaron porque, definitivamente, soy una romántica atolondrada.


Así que de esta tercera parte no esperaba mucho: acción, unas risas por el histrionismo del capitán Sparrow, algún beso de esos que piensas 'que me den a mí otro' y una resolución de la trama digna, ah, y de paso, unos buenos planos, de esos que quitan el hipo, de cuerpo entero y de cara de Will Turner y el capitán Sparrow.


Pues, mira tú por donde, no conseguí nada de lo que quería. Bueno, sí, acción, mucha acción, a veces sin sentido, a veces imposible de enterarte quién era quién, qué estaba pasando o por qué narices se peleaban, pero mucha acción.


Y ante semejante despropósito de imágenes unidas al buen tuntún me pregunto ¿se puede sabe por qué narices se cargan algo que les daría el mismo dinero si estuviera bien hecha? Qué digo, el mismo dinero no, les daría más, porque conozco a más de uno que habría ido varias veces al cine a deleitarse si la película mereciera la pena.


Ya sé que un estudio de cine es una empresa, que busca ganar dinero, pero, ¡por Dios!, un poco de respeto a los fans.


Ahora se me vienen a la cabeza tantas declaraciones de la Knightley y de Depp diciendo que si hace falta hacen la cuarta, que la historia mola...Y comprendo cada vez más a Bloom que no ha dicho esta boca es mía, o, al menos, yo no lo he oído.


Lo que más me duele es que mi Depp esté metido en semajante bazofia. Porque es mi debilidad desde 'Jóvenes Policías' (mítica serie televisiva emitida por Antena 3 hace demasiados años como para que quiera recordarlo). Porque me encanta lo que haga, a pesar de otros papeles de dudosa calidad (ahora se me ocurre 'La novena puerta', por ejemplo), porque lo veo guapo hasta vestido de mujer, porque es más grande que todo eso.


En definitiva, total desilusión. Y desde aquí hago un aviso a la Disney, si van a hacer la cuarta parte, al menos que se vea monos a sus tres protagonistas (Bloom está pa mojar pan y repetir pero apenas se le ve), al menos así habrá algún motivo para tirar el dinero.

martes, abril 24, 2007

Puede ser

Puede ser que me halla equivocado una y otra vez,
pero esta vez es cierto que todo va a ir bien,
lo siento aquí en el pecho y en tu cara también.
Y debe ser que pienso igual que ayer, pero del revés,
todo se ve más claro y más fácil, no sé,
las cosas se van ordenando solas sin querer.
Y dicen que si una puerta se cierra, se abre otra, no sé,
Más grande, más bonita y más fácil que ayer,
más fácil que ayer.
Y esta vez,
creo que en vez de una puerta viene un ventanal,
muy sólido, muy fuerte y con vistas al mar…
con vistas al mar.
Y puede ser que me equivoque otra vez,
Y puede ser que vuelva a perder,
pero hoy la vida me dice
que me toca a mí eso de sentirme bien.
Y puede ser que me equivoque otra vez,
y puede ser que vuelva a perder,
pero hoy la vida me dice
que me toca a mí eso de sentirme bien.
Y ahora que se marcha la tristeza y las penas también,
quisiera despedirme diciéndoles que
espero que no nos volvamos a ver.
Y debe ser, que pienso igual que ayer, pero del revés,
todo se ve más claro y más fácil, no sé, las cosas se van
ordenando solas sin querer.
Y dicen que si una puerta se cierra se abre otra, no sé,
más grande, más bonita y más fácil que ayer,
más fácil que ayer.
Y esta vez,
creo que en vez de una puerta viene un ventanal,
muy sólido, muy fuerte y con vistas al mar...
con vistas al mar.
Y puede ser que me equivoque otra vez,
y puede ser que vuelva a perder,
pero hoy la vida me dice
que me toca a mí eso de sentirme bien.
Y puede ser que me equivoque otra vez,
y puede ser que vuelva a perder,
pero hoy la vida me dice
que me toca a mí eso de sentirme bien.
'Puede ser', del álbum Nada más de Conchita

Ella no lo sabía, pero cuando escribió esta canción estaba hablando de mí, de este momento, de mi vida y de que ya he decidido que, con equivocaciones o no, esta vez me toca sentirme bien.

martes, enero 23, 2007

¿Caída de los mitos?


Es curioso como algunas lecturas pueden hacerte cambiar de idea sobre ciertas cosas. Lees por entretenimiento y empiezas a darte cuenta de que piensas en otras cosas, que no toda la realidad que pensabas era como la creías. Pero no os llevéis a engaño. No he leído algo que haya conseguido resolverme las dudas sobre hacia dónde vamos (creo que hacia el desastre) o de dónde venimos.
Más bien, me he tropezado con un libro que ha cambiado mi imagen de uno de mís ídolos, lo ha hecho más humano, pero también me ha dejado con la duda de si no ha sido todo un engaño. Hablo de U2. Este grupo irlandés es, desde hace muchos años, uno de mis preferidos. Fue mi hermana mayor la que me metió su gusanillo en el cuerpo, y luego, diferentes personas en mi vida me acercaron aún más hasta su música, sus ideas, y, finalmente, yo solita conseguí que sea 'Where the streets have no name' una de las canciones que me ponga en los momentos de bajón para subirme la moral, y que 'Stay, faraway so close!¡ me llegue al alma nada más oír sus primeros acordes.
El caso es que, estas Navidades me regalaron el libro 'U2 por U2' (me hubiera encantado leerles en inglés, pero mi nivel no da para tanto). Y después de las Navidades me puse a leerlo pensando que sería una biografía más-esta vez autobiografía- con alguna nueva anécdota y muchas y muy buenas fotos (algunas no tienen desperdicio).
Al principio me encontré exactamente con eso: a Larry, Adam, The Edge y Bono contando su vida, cómo se encontraron, cómo empezaron a tocar, cómo llegaron a ser lo que son y qué les pasa por la cabeza.
Pero, conforme iba leyendo el libro, el mito de su música se iba desmoronando algo. Canciones que para mí significan mucho, que considero magníficas y dignas de ser la banda sonora de cualquier vida, son para los cuatro componentes del grupo tarea incompleta, trabajo inacabado que esperan poder pulir aún más.
Es muy posible que estas apreciaciones del grupo estén motivadas por su perfeccionismo y por algo de humildad (que creo que les queda), pero a mí me dejaron un tanto confusa. Realmente no tiene importancia si 'With or without you' les parece a U2 una magnífica canción sin pulir, o que crean que 'Pop' fue un intento fallido de disco irónico.
Sin embargo, aunque no tenga importancia, esta lectura me ha abierto los ojos, una vez más. Porque creo que, sobre determinadas cosas, es mejor saber lo mínimo y disfrutarlas al máximo. Y la música es una de ellas.

jueves, enero 18, 2007

Lunática

Siempre he sido una lunática. En todos sus sentidos, en el de la Real Academia de la Lengua (padecer locura a intervalos) y en el figurado de atraída por la luna. Hasta hay quien me llama selenita por mi gusto por el satélite que acompaña nuestras noches.
No sé si será porque soy cáncer, o porque lo mismo nací un día de luna llena, pero me es imposible no otear el cielo de noche para encontrarla en cualquiera de sus fases, para buscar sus cráteres, descifrar su color (el amarillo, el casi blanco, el rojizo) e imaginar mil y una historias protagonizadas por la luz blanquecina que nos brinda. La luna me atrae porque atrajo a los druidas y a los magos, porque da luz a la noche y porque, si es capaz de mover las mareas y provocar partos, qué no será capaz de hacer.
Y es que yo creo que el poder de la luna se ha visto devaluado. Desde el siglo de las luces hemos caído en la oscuridad de pensar que de noche todos los gatos son pardos y creer que las ideas que surgen bajo la luz de la luna no son más que sueños, ideas de lunáticos. Nos olvidamos de la magia que despide, de la atracción que tiene hacia la tierra y la que provoca en ella, quizás por el miedo a creer que los pensamientos que nos surjan bajo su influjo serán meras sombras a la luz del sol.
Sin embargo, para mí la luna siempre fue motivo de inspiración. No hay nada más romántico que un paseo a la luz de la luna, y nada más esclarecedor que dejar vagar nuestros pensamientos por encima de una luna llena, sonreir a la sonrisa de gato que nos enseñó Alicia en el país de las maravillas y dejarse llevar por una noche que no es tan oscura si un cruasán pende del cielo.
Siempre tuve miedo a la oscuridad, de manera que la luna fue siempre mi aliada, de mis locuras y de mi lucidez, de mis bailes y de mis escritos, de mis lágrimas y de mis risas.
Quizás sea algo bruja, y realmente me gustaría volar hasta la luna y tocarla, junto a las estrellas, para saber que es posible. Quizás sea mi inevitable tendencia de soñadora la que me lleva a mirar cada noche al cielo. Quizás sea que sí que estoy loca... Pero prefiero mi locura a la que descubro si sólo miro hacia la Tierra.

domingo, enero 07, 2007

La fortuna de seguir siendo romántica

No hay nada mejor como criticar al mundo (o parte de él) para acabar quedando como un idiota. Hace muy pocos días eché pestes sobre el romanticismo, aunque luego me confesé una romántica impenitente. Critiqué mi suerte por no vivir en un cuento de hadas y hoy voy a tener que rectificar.
No me he convertido en princesa, pero, gracias o sin tener nada que ver con seguir soñando y creyendo en el romanticismo, los Reyes Magos me han traído este año un viaje a Roma. Debo decir que mis Reyes Magos ha sido sólo uno, y que vive conmigo, así que más mérito tiene aún un regalo que no me esperaba para nada.
Definitivamente, ser romántico tiene sus ventajas, porque te quedas con las ganas millones de veces, pero la vez que tu vida se empieza parecer a las películas supera con creces cualquier sueño que hayamos podido tener. Así, sí, voy a seguir siendo una romántica de por vida.

martes, enero 02, 2007

Ventajas e inconvenientes de ser una romántica redomada


Siempre he sido una gran defensora de los cuentos clásicos. Nunca he soportado las versiones políticamente correctas de unas narraciones fantásticas que, en mi opinión, servían para dar alas a la imaginación y no para marcar los roles sociales de mujeres y hombres. La bruja de Blancanieves sólo servía para que los niños no se fiaran de cualquiera, las hermanastras demostraban que no solo hay personas buenas y la belleza de las protagonistas eran reflejo de su virtud y bondad interior...
Sin embargo, ha llegado el momento de reconocer la dura realidad: ¡quiero a mi príncipe azul! Toda la vida he trabajado por ser una mujer independiente, trabajadora, dueña de su vida, que quiere un compañero y no un príncipe y lo he logrado. Pero cuando ya tengo una pareja a la que quiero y me quiere, un trabajo estable y una vida de la que soy dueña descubro que lo que quiero es romanticismo en mi vida.
Efectivamente, los cuentos y Walt Disney han logrado su macabro objetivo: quiero a mi príncipe azul, al señor Darcy, al señor Rochester, a un primer ministro británico que rompe sus relaciones con Estados Unidos para defender mi honra, quiero el beso que derrite antes de ser recibido, lo quiero todo.
Eso sí, con todo, me refiero a todo, porque quiero el hombre romántico que me trate como a una princesa, pero que sepa que sólo yo soy mi reina y señora, el amante incansable que me deja tranquila cuando yo esté cansada de él; el temblor ante el roce de la piel y el espacio para respirar.
¿Veis el daño que hacen las historias para niños, y las autoras románticas y las películas de Hollywood, y todos los finales felices que vemos y leemos a lo largo de nuestra vida? Porque da igual la felicidad que alcance, es posible que siempre suspire por ese caballo blanco sobre el que vienen a salvarme, incluso cuando no necesite rescate.
Ante esta situación, sólo me queda una salida. JAMÁS leeré a mis sobrinas ningún cuento, ni le contaré ninguna historia, y cultivaré en ellas el gusto por el cine de autor francés (en el que todos suelen ser unos desgraciados de principio a fin) para librarlas del mal endémico de este planeta.
Aunque, por otro lado, soñar nunca ha sido tan malo y despierta el ingenio: llenas la casa de velas para una velada inolvidable (aunque luego lo sea por motivos distintos a tu intención), te compras esa ropa sexy que no te pondrías ni loca y hasta te acaba gustando, recibes alguna sorpresa como un desayuno perfecto inesperado y, sobre todo, imaginas, imaginas, imaginas... ¿Y, no es eso lo que da alas al amor?
Está decidido, seguiré siendo una romántica.