domingo, mayo 22, 2016
Descubrimiento
jueves, febrero 13, 2014
Lo bello
martes, febrero 11, 2014
Creer
miércoles, noviembre 20, 2013
Vocación
domingo, abril 01, 2012
jueves, mayo 19, 2011
Orgullo patrio
viernes, octubre 01, 2010
Y, por fin, llegó el día
Actualización: soy torpe y no pude meter el vídeo aquí. Os dejo arriba la canción que me hizo llorar...
sábado, julio 04, 2009
jueves, julio 31, 2008
Madonna, I'm waiting for you!!!!!
martes, junio 24, 2008
Cósmica
Y puede que 'Cósmica' sea uno de esos temas que pueden tener un significado o no, decirlo todo o nada, pero que a mí me encanta. Sobre todo el estribillo, ese don de la facilidad que quisiera tener, yo que todo lo complico hasta límites insospechados, ese atrapar (conmigo lo ha hecho), ese ritmo... Porque, como el resto de canciones, no la puedo escuchar sin ponerme a mover los pies, la cabeza, el cuerpo, dejándome llevar por la música...
De manera que aquí os la dejo, para que la disfrutéis y os animéis a uniros a mí en fascinación por este grupo. (El vídeo no tiene nada para ver, es más para que la escuchéis).
Cósmica - PASTORA
y cuando llegó se le pasó,
se fue del lugar, a destajo
calle abajo
Con vestido de fiesta
y zapatos de charol.
Se mete en las tiendas
y siempre compra lo peor.
Montó una discoteca,
leía prensa de nuevas tendencias.
Y siempre tendía
a perder la cuenta.
No descansa,
va y te atrapa,
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdica, cósmica.
No descansa,
va y te atrapa
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdica, cósmica.
No pudo esperar,
hubo que negociar.
La vida cambia,
sueño por juerga.
Esquiva marrones,
no tiene vergüenza.
Jugaba a ganar,
ganaba jugando.
Y cuando perdía
se disfrazaba
de cheques sin fondos.
No descansa,
va y te atrapa,
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdica, cósmica.
No descansa,
va y te atrapa,
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdica, cósmica.
Se fundió el dinero,
se caso queriendo.
y sin querer
perdió la magia.
Dejó de creer
y eso la llevo
a las altas esferas.
No descansa,
se reengancha.
Se hace pasar
por antisocial,
no soporta quedarse quieta.
Es apolítica,agnóstica.
No descansa,
va y te atrapa,
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdica, cósmica.
No descansa,
va y te atrapa,
tiene el don de la facilidad,
siente alergia a la primavera,
se vuelve lúdca, cósmica.
Nunca descansa,
se sobrepasa.
Nunca sabrá
decir que no,
no es nada agnóstica.
Es apolítica, lúdica,
cósmica.
Nunca descansa,
se sobrepasa,
nunca sabrá decir que no,
no es nada agnóstica, lúdica, cósmica.
domingo, enero 27, 2008
Happy Ending
Entonces me planteo por qué a mí me anima y me gusta tanto. Quizás sea precisamente esa frase, porque los finales felices siempre recuerdan a películas empalagosas, a escenas en ocasiones demasiado irreales. Y la gloria...
Yo prefiero el amor real, el que te hace feliz no en un final, si no en un día a día, en una vida compartida. En el amor que te duele y te revive, te lleva a discusiones y a reconciliaciones maravillosas, en definitiva, el amor que todos hemos sentido alguna vez.
Y no voy a negar que, en ocasiones, todos hemos creído vivir en una película y hemos soñado con esos finales felices en los que se comen perdices y el sol se pone detrás nuestra mientras suena cualquiera de las canciones que todos tenemos en la cabeza para 'nuestros momentos'.
Pero incluso con ese romanticismo de libro (o de Hollywood) a cuestas, sigo prefiriendo las otras formas en las que se ama y en las que se pierde el amor, las que nos tocan el alma porque somos protagonistas indiscutibles de una realidad no tan rosa, pero sí mucho más intensa.
Así que, aquí va la canción:
Wake up in the morning, stumble on my life
This is the hardest story that I’ve ever told
This is the way you left me,
2 o’clock in the morning, something’s on my mind
This is the hardest story that I’ve ever told
This is the way you left me,
A Little bit of love, little bit of love
I feel as if I feel as if I’m wastin’
This is the way you left me,
sábado, septiembre 01, 2007
Harry Potter y yo

martes, julio 03, 2007
El aquafitness y yo
No voy a negar que la masterclass fue dura, si bien las caras de los monitores (Carolina, Javi, Ismael y Bea) antes de empezar no preludiaban cómo se las iban a gastar frente a nosotros. Imagináos, casi sesenta personas en una piscina, a mí entre ellos, luchando por hacerme un hueco en la parte menos profunda porque si no me ahogo, para después descubrir que íbamos a rotar y, por tanto, sí, tragué agua, pegué botes imposibles y luché contra corrientes humanas.Javi, Josemi e Ismael iniciaron la clase con un calentamiento con bastante cachondeo, algún que otro pitido (Ismael no sabe que los micros inalámbricos o se colocan frente a la boca o se acoplan), y mucha, mucha marcha. Belén y yo, únicas de nuestro curso de natación que nos atrevimos a enfrentarnos al reto, hicimos piña para dejar el pabellón alto y, debo decir, que ella lo dejó más alto que yo, porque sabía plantar bien los pies en el suelo.
Tras el calentamiento inicial y con el sudor perlando nuestra frente, pasamos a la fase de 'ahora os vais a enterar de lo que es que os duela el cuerpo por partes'. Mi compi y yo decidimos empezar a las órdenes de Ismael, por aquello de que es nuestro monitor y el conocimiento es un grado... Bueno, es un grado cuando no parece que se ha tomado un algo y nos machaca con rotaciones, giros, estiramientos y demás.
Superado el estupor inicial de 'este tío quiere matarnos', nos desplazamos por la piscina para que Josemi nos hiciera trabajar un poco los brazos. Ahí es cuando empecé a tener ciertos problemillas. ¿Por qué dicen que la piscina cubre 1,20 metros si yo mido 1,63 y tragaba agua en cuanto me movía? ¿Por qué no me avisan para que haga aquafitness con plomos en los tobillos y así no salir flotando? Y es que, con tanto movimiento de brazos delante y atras, empuja y tira, un compi de masterclass y completo desconocido casi tuvo que engancharme del tobillo para que no me chocara con los de otro grupo...
Cuando ya casi iba a desistir de todo, nos tocó ponernos en manos de Bea. Que sí, que tiene cara de buena persona, y, la verdad, da unas clases muy divertidas, pero ¿no sabe que nuestras piernas pueden descoyuntarse? Aunque no debería quejarme, porque esta parte fue la que me resultó más fácil y en la que, por fin, conseguí seguir el ritmo de la música con mis movimientos. Eso sí, por mucho que insistió, no estiré la pierna tanto, o me habría caído, lo que significa, sí, lo habéis adivinado ¡tragar más agua!
La siguiente rotación nos llevó con Carolina, 'la dulce y bella Carolina', como dirían los de MClan. Claro que, seguramente, ellos cambiarían la letra de su canción si hubieran tenido que coger un palito de esos que flotan, haberse agarrado a él como tu único recurso y haberse puesto a trabajar las abdominales al ritmo de 'generation desenchanté'. Aquí sí que lo pasé mal y bien a la vez. Porque, claro, sin punto de apoyo, el grupito en el que estaba se convirtió en una familia de cucarachas vueltas del revés y pataleando que se iban de un lado para otro sin control ninguno. Una vez más, pareció que prefería el grupo de al lado porque las mareas que nosotros mismos provocábamos me llevaban frente al último monitor... La ventaja: apenas tuve que moverme para ponerme frente a Javi.
Le volvió a tocar el turno a los brazos, con unos chismes redondos que flotan y se cogen con las manos a los que teníamos que empujar dentro del agua. Muy divertido y constructivo, si no fuera porque no hacía pie, pese a que Javi no se lo creía, y cada vez que empujaba los chismitos esos, en vez de moverse ellos me iba yo para atrás.
Remate final: Bea y Carolina enseñándonos a estirarnos por parejas. Belén y yo, por supuesto, volvimos a arrejuntarnos para darnos apoyo. No tengo imágenes de esta fase, pero mejor, así no veís la pésima planta que di, intentando levantar con la espalda a Belén, bastantes centímetros más alta que yo, no veis cómo por enésima vez volví a tragar agua, ni cómo intentábamos estirarnos las piernas mutuamente sin perder el equilibrio y sin parar de reír.

En resumen, que en diciembre repito con la masterclass, aunque intentaré crecer unos centímetros o mantener la boca más cerrada...
Ah, y un reto para los que me conocen: a ver si me encontráis en la piscina, que en alguna foto estoy. A los que no sabéis qué pinta tengo os dejo intrigados, porque prefiero que vuestro primer contacto visual conmigo no sea con gorro de natación en la cabeza, que una tiene su orgullo.
sábado, mayo 26, 2007
Depp y sus errores
e de esta tercera parte no esperaba mucho: acción, unas risas por el histrionismo del capitán Sparrow, algún beso de esos que piensas 'que me den a mí otro' y una resolución de la trama digna, ah, y de paso, unos buenos planos, de esos que quitan el hipo, de cuerpo entero y de cara de Will Turner y el capitán Sparrow.
martes, abril 24, 2007
Puede ser
pero esta vez es cierto que todo va a ir bien,
lo siento aquí en el pecho y en tu cara también.
Y debe ser que pienso igual que ayer, pero del revés,
todo se ve más claro y más fácil, no sé,
las cosas se van ordenando solas sin querer.
Y dicen que si una puerta se cierra, se abre otra, no sé,
Más grande, más bonita y más fácil que ayer,
más fácil que ayer.
Y esta vez,
creo que en vez de una puerta viene un ventanal,
muy sólido, muy fuerte y con vistas al mar…
con vistas al mar.
Y puede ser que me equivoque otra vez,
Y puede ser que vuelva a perder,
pero hoy la vida me dice
que me toca a mí eso de sentirme bien.
Y puede ser que me equivoque otra vez,
y puede ser que vuelva a perder,
pero hoy la vida me dice
que me toca a mí eso de sentirme bien.
Y ahora que se marcha la tristeza y las penas también,
quisiera despedirme diciéndoles que
espero que no nos volvamos a ver.
Y debe ser, que pienso igual que ayer, pero del revés,
todo se ve más claro y más fácil, no sé, las cosas se van
ordenando solas sin querer.
Y dicen que si una puerta se cierra se abre otra, no sé,
más grande, más bonita y más fácil que ayer,
más fácil que ayer.
Y esta vez,
creo que en vez de una puerta viene un ventanal,
muy sólido, muy fuerte y con vistas al mar...
con vistas al mar.
Y puede ser que me equivoque otra vez,
y puede ser que vuelva a perder,
pero hoy la vida me dice
que me toca a mí eso de sentirme bien.
Y puede ser que me equivoque otra vez,
y puede ser que vuelva a perder,
pero hoy la vida me dice
que me toca a mí eso de sentirme bien.
'Puede ser', del álbum Nada más de Conchita
Ella no lo sabía, pero cuando escribió esta canción estaba hablando de mí, de este momento, de mi vida y de que ya he decidido que, con equivocaciones o no, esta vez me toca sentirme bien.
martes, enero 23, 2007
¿Caída de los mitos?

jueves, enero 18, 2007
Lunática
No sé si será porque soy cáncer, o porque lo mismo nací un día de luna llena, pero me es imposible no otear el cielo de noche para encontrarla en cualquiera de sus fases, para buscar sus cráteres, descifrar su color (el amarillo, el casi blanco, el rojizo) e imaginar mil y una historias protagonizadas por la luz blanquecina que nos brinda. La luna me atrae porque atrajo a los druidas y a los magos, porque da luz a la noche y porque, si es capaz de mover las mareas y provocar partos, qué no será capaz de hacer.
Y es que yo creo que el poder de la luna se ha visto devaluado. Desde el siglo de las luces hemos caído en la oscuridad de pensar que de noche todos los gatos son pardos y creer que las ideas que surgen bajo la luz de la luna no son más que sueños, ideas de lunáticos. Nos olvidamos de la magia que despide, de la atracción que tiene hacia la tierra y la que provoca en ella, quizás por el miedo a creer que los pensamientos que nos surjan bajo su influjo serán meras sombras a la luz del sol.
Sin embargo, para mí la luna siempre fue motivo de inspiración. No hay nada más romántico que un paseo a la luz de la luna, y nada más esclarecedor que dejar vagar nuestros pensamientos por encima de una luna llena, sonreir a la sonrisa de gato que nos enseñó Alicia en el país de las maravillas y dejarse llevar por una noche que no es tan oscura si un cruasán pende del cielo.
Siempre tuve miedo a la oscuridad, de manera que la luna fue siempre mi aliada, de mis locuras y de mi lucidez, de mis bailes y de mis escritos, de mis lágrimas y de mis risas.
Quizás sea algo bruja, y realmente me gustaría volar hasta la luna y tocarla, junto a las estrellas, para saber que es posible. Quizás sea mi inevitable tendencia de soñadora la que me lleva a mirar cada noche al cielo. Quizás sea que sí que estoy loca... Pero prefiero mi locura a la que descubro si sólo miro hacia la Tierra.
domingo, enero 07, 2007
La fortuna de seguir siendo romántica
No me he convertido en princesa, pero, gracias o sin tener nada que ver con seguir soñando y creyendo en el romanticismo, los Reyes Magos me han traído este año un viaje a Roma. Debo decir que mis Reyes Magos ha sido sólo uno, y que vive conmigo, así que más mérito tiene aún un regalo que no me esperaba para nada.
Definitivamente, ser romántico tiene sus ventajas, porque te quedas con las ganas millones de veces, pero la vez que tu vida se empieza parecer a las películas supera con creces cualquier sueño que hayamos podido tener. Así, sí, voy a seguir siendo una romántica de por vida.
martes, enero 02, 2007
Ventajas e inconvenientes de ser una romántica redomada

Siempre he sido una gran defensora de los cuentos clásicos. Nunca he soportado las versiones políticamente correctas de unas narraciones fantásticas que, en mi opinión, servían para dar alas a la imaginación y no para marcar los roles sociales de mujeres y hombres. La bruja de Blancanieves sólo servía para que los niños no se fiaran de cualquiera, las hermanastras demostraban que no solo hay personas buenas y la belleza de las protagonistas eran reflejo de su virtud y bondad interior...
Sin embargo, ha llegado el momento de reconocer la dura realidad: ¡quiero a mi príncipe azul! Toda la vida he trabajado por ser una mujer independiente, trabajadora, dueña de su vida, que quiere un compañero y no un príncipe y lo he logrado. Pero cuando ya tengo una pareja a la que quiero y me quiere, un trabajo estable y una vida de la que soy dueña descubro que lo que quiero es romanticismo en mi vida.
Efectivamente, los cuentos y Walt Disney han logrado su macabro objetivo: quiero a mi príncipe azul, al señor Darcy, al señor Rochester, a un primer ministro británico que rompe sus relaciones con Estados Unidos para defender mi honra, quiero el beso que derrite antes de ser recibido, lo quiero todo.
Eso sí, con todo, me refiero a todo, porque quiero el hombre romántico que me trate como a una princesa, pero que sepa que sólo yo soy mi reina y señora, el amante incansable que me deja tranquila cuando yo esté cansada de él; el temblor ante el roce de la piel y el espacio para respirar.
¿Veis el daño que hacen las historias para niños, y las autoras románticas y las películas de Hollywood, y todos los finales felices que vemos y leemos a lo largo de nuestra vida? Porque da igual la felicidad que alcance, es posible que siempre suspire por ese caballo blanco sobre el que vienen a salvarme, incluso cuando no necesite rescate.
Ante esta situación, sólo me queda una salida. JAMÁS leeré a mis sobrinas ningún cuento, ni le contaré ninguna historia, y cultivaré en ellas el gusto por el cine de autor francés (en el que todos suelen ser unos desgraciados de principio a fin) para librarlas del mal endémico de este planeta.
Aunque, por otro lado, soñar nunca ha sido tan malo y despierta el ingenio: llenas la casa de velas para una velada inolvidable (aunque luego lo sea por motivos distintos a tu intención), te compras esa ropa sexy que no te pondrías ni loca y hasta te acaba gustando, recibes alguna sorpresa como un desayuno perfecto inesperado y, sobre todo, imaginas, imaginas, imaginas... ¿Y, no es eso lo que da alas al amor?
Está decidido, seguiré siendo una romántica.