jueves, febrero 28, 2008

Azahar

Sevilla es mi ciudad, pero nunca la he echado de menos. Me parece normal vivir fuera de ella, apenas extraño su gente, sus calles, su algarabía y sus fiestas. Echo de menos a mi familia y amigos, pero no hasta el punto en que se me haga insorpotable la distancia. Con esto quiero decir que pocas cosas me hacen pararme a pensar en Sevilla cuando estoy fuera.




El azahar es una de ellas. Da igual donde esté, que en el momento en que huelo azahar me transporto, el alma se me hincha, el corazón se acelera y siento el hormigueo de algo que me ata a algo recorriendo los poros de mi piel. La primera nota de su aroma me incita a cerrar los ojos y la Giralda se me aparece, y recuerdo los naranjos, y la luz del crepúsculo que rebota en las casas de Triana, mientras lo contemplo desde la otra orilla del río... Y rememoro risas, paseos, confidencias, carreras, amigos, sueños, despertares...


Ahora estoy en Sevilla, pero cuando olí el azahar esta semana me vino la misma sensación. Estoy aquí, pero me sentí fuera por un instante. Al siguiente segundo esa sensación desapareció y permaneció el ansia de una primavera que llega temprano, pero que estaba echando de menos. Saboreé el gusto que me da, por una vez, estar aquí, seguir aquí. Porque tengo mis dudas sobre que esta sea mi ciudad para siempre, aunque sé que lo será eternamente.

22 comentarios:

teillu dijo...

A mí "azahar" me evoca mis días universditarios, las mañanas en que de camino a la facultad pasaba por delante de la sede de la entidad financiera, y me dejaba respirar en el aroma de los naranjos que tenían dispuestos junto a la avenida... Diría que hay pocas cosas más evocadoras que su aroma.

Mira, me están entrando ganitas ahora mismo de dejarme caer por allí en breve, cuando ya empiecen a echar flor...

Un besín, maja!!!

Arwen dijo...

Teillu, pues te tienes que dar prisa, que los primeros brotes empiezan a abrir sus flores...

Fujur dijo...

Me identifico con tu pensamiento, muy sinceramente. A mí me sucede algo similar pero con las encinas carrascas. Supongo que será que soy algo más rudo jejeje! besos!

Nils dijo...

El azahar es un olor tan andaluz... una pena que no se sigan llenando calles de naranjos.

Arwen dijo...

Fujur, o que eres de otra tierra... jeje
Nils, ya sé que naranjos hay por toda Andalucía,pero para mí son Sevilla, que se mantienen. Pero, la verdad, no me fijé si en las nuevas calles los siguen plantando...

goldengate(d) dijo...

la mitad de mi familia está en sevilla, y como a ti el olor a azahar me pierde. el aptio de los anranjos tambien, y las tapitas de chocos de manolo y la ochentera vespa azul celeste de mi tia inma y la luz del sol de media tarde en la plaza de españa.

El Sagutxo solitario dijo...

A mí me pasa con el olor al mar del Norte. Aquí cada cual tira pa lo suyo :)

James Joyce dijo...

Esto es como con Proust y las madalenas... pero al menos en positivo.

No te pasa, cuando vuelves a tu tierra, que sientes "algo"...? Ese algo es lo que te dice de dónde eres.

Besos!

Arwen dijo...

Goldengate(d) ¿familia en Sevilla? Pues ya sabes lo que tienes que hacer cuando vengas, avisarme... La luz del atardecer es verdad que también tiene su 'je ne sais quoi'.
Sagutxo, que también echo muchísimo de menos el mar del Norte. Me digo a mí misma que echo de menos el mar a secas, pero sé que echo de menos el color del cantábrico, su fuerza, esos acantilados y calas... En fin...
James, más que al volver a mi tierra, es el olor de azahar lo que me despierta todos esos sentimientos. Me siento de demasiadas tierras (o de ninguna)...

Peritoni dijo...

Me ocurre lo mismo en Valencia. Cuando empiezan a florecer los naranjos y todo huele a azahar me entra una especie de euforia por dentro, como un renacer...y además me trae melancólicos recuerdos de un amor pasado que surgió en esta época como si de una novela de Blasco Ibañez se tratara...pero ya pasó, ya pasó, ahora a disfrtar del azahar mezclado dentro de poco (el día 1) con la pólvora.
Besos.

Arwen dijo...

Debería ir algún día a las fallas, peritoni... Hablas de amores pasados, es que los olores son mucho de traer grandes recuerdos, ¿no? Pero, eso, disfrutemos simplemente del olor y dejemos que nos dé alas.

anthonytowers dijo...

Es algo que tenemos que agradecer a los árabes, no sólo la palabra 'azahar', sino que nuestras calles huelan tan bien.

M. Jesús dijo...

Nadie pensó que esa sensacion de euforia, es provocada por la alergia del polen??.
Quizas afortunado de mi estoy todo el día rodeado de estos y aunque aprecio su aroma, quizas no lo valoro.
Por cierto, que es eso de que no los siguen plantando? .... hablamos de la misma Sevilla??

M. Jesús dijo...

Os lo prometo pierde un poco el encanto, cuando no lo acompañas con alguien paseando o tomando unas servesitas ...

Arwen dijo...

Anthony, tienes toda la razón del mundo.
M.Jesús, soy de las pocas que no tengo alergia, así que la euforia no es por eso. Y, aunque gana yendo acompañada, me gusta también estar sola cuando me lleno del olor a azahar.Por cierto, no he confirmado que en sevilla no los planten más...

Ana dijo...

El poder evocador de los olores ... ays! ... por aquí no se identifica el azahar pero, estoy con Sagutxo ... el olor del mar del norte!! y el de las manzaninas!

Besos.

Landahlauts dijo...

El azahar en Sevilla? Ya es primavera pues.

Será tu ciudad eternamente... como lo es mía... y de tantos que estamos enamorados de ella.

Besos, Arwen.

Arwen dijo...

Ana, pues tienes que conocerlo y disfrutarlo...
Landa, dicen que volverá el frío y quizás, con suerte, este año tengamos dos florecimientos de azahar... y, ¿qué tendrá Sevilla que, incluso cuando la repudiamos, nos tiene enamorados? (en mi caso).

Caulfield dijo...

El olor a cítrico es que me vuelve loco, me encanta. ¿Has probado la ensalada árabe de naranja, zanahoria rallada, canela y agua de azahar? Riquisima!! Ole Sevilla.

Arwen dijo...

Caulfield, ¿dónde pruebo esa delicia? Mira que no son horas para pensar en comida, pero es que se me han desatado las papilas gustativas...

Kupe Karras dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Kupe Karras dijo...

Yo tengo varios olores que me llevan a otros lugares. El mar del norte y la tierra húmeda me lleva a mi infancia, el olor de la tormenta cayendo en tierra caliente a mi adolescencia. Cuando huelo la jara y las encinas me lleva a mis veraneos en Salamanca,donde todo huele diferente al norte. Nunca he olido el azahar ni la flor del naranjo, pero sí los pinares, los helechos en montes que dan al mar. A veces, en Londres, creeo que huelo algo que me recuerda a ésto, sólo dura unos segundos. Ayer, mientras cuidaba de mi laurel la tierra me olía a arcilla, a humedad, por un momento me sentí en casa.