jueves, mayo 24, 2007

Pensamientos

Ayer estaba escuchando U2 y me dio por pensar. No es raro ni que escuche a U2, mi grupo favorito, ni que piense, pero hacía tiempo que unas canciones no me hacían descubrir ciertas verdades que me he querido esconder a mí misma.
Para las mentes morbosas escuchaba el último recopilatorio de los irlandeses (¡si ellos supieran cuánto les quiero!) y, de repente, me dí cuenta de que una persona a la que se la tenía medio jurada me dio mucho más de lo que fui capaz de reconocer después de que me hiciera daño. La herida me hizo tapar ciertos detalles, ciertas actitudes que hicieron a esa persona desnudarse delante de mí, darme algo que yo, en ese momento, no supe apreciar porque no le dí importancia.


Esa idea me hizo reconciliarme por fin, pero también me llevó a darme cuenta de la cantidad de cosas que se nos ofrecen por parte de los demás y no somos conscientes de lo importantes que son. Minucias para nosotros que suponen mucha entrega para el que las ofrece, que son parte fundamental de la persona que humildemente, o de forma pretenciosa, nos las entrega para demostrarnos lo importantes que somos en sus vidas.
Porque una canción puede no ser nada o puede serlo todo, e, igual que la música, puede serlo un verso, un libro, una flor, una sonrisa, un roce, una mirada.
He tardado unos seis años en descubrir que no odio a alguien, que soy capaz de perdonar y olvidar, que ya no me importa si le vuelvo a ver o no para recochinearle su forma de tratarme,y ha sido por unas canciones que me recordaron muchas cosas. Hubiera preferido ser alguien que no necesitó esas canciones para recordar y sonreír, en lugar de llorar de rabia.


3 comentarios:

suntzu dijo...

Piensa que solo has tardado 6 años en darte cuenta. Hay personas que se llevan ese odio, esa pena o como quieras llamarlo, a la tumba.
Has tenido suerte.

UnaExcusa dijo...

También tienes razón... Las canciones nos tocan por dentro (sí, no se puede ser más cursi, pero no sé decirlo de otra manera: nos dan una patada en el estómago a veces, y descubrimos).
A mí U2 también me recuerda a él cantándome With or without you y me quedo con esa imagen, y no con la de después.

Arwen dijo...

El caso es que a mí U2 no me lo suele recordar, la verdad, pero ese día, no sé, me vinieron un montón de cosas a la cabeza, y decidí no estar más tiempo cabreada, que no merecía la pena, ni eso ni pensar en cuántas veces fueron las que me engañó y cuántas me dijo la verdad. Por eso ahora me quedo con su versión de One, que todavía ronda por mi casa grabada en alguna cinta.