sábado, diciembre 15, 2007

Cosas por hacer

Éste se está convirtiendo en el año de hacer muchas cosas por primera vez, o de convertir en realidad todos los proyectos que siempre fui retrasando en mi vida. No es que tenga una lista, ni siquiera un propósito claro de acabar con las tareas pendientes, pero el caso es que pasan los días y veo con felicidad como supero retos o cumplo sueños tantas veces relegados.




Esta semana le ha tocado el turno a los patines. Desde pequeña quise patinar. Soñaba con esos patines blancos de bota y cuatro ruedas que tenían muchas de mis compis de colegio y que jamás logré. De hecho, la única vez que salí a patinar de niña llevaba unos cacharros antiguos de metal que hacían más ruido que deslizarse y con los cuales me caí (a pesar de su poca rodadura) como diez veces de culo, suficientes para decir 'nunca mais'.

Pero gracias a mi hermana pequeña (que ha cedido sus patines gustosamente) y un amigo que ha insistido hasta lograr sacarme a la pista (después de decirle yo '¿patinas?, me tienes que enseñar' hace semanas, pero luego, como siempre, no decir ni mú), el pasado jueves decubrí que hay otro deporte más que me gusta (debo reconocer que ésto ha asustado a más de uno que conozco).

¡Como me mola patinar! ¡Cómo disfruto dando vueltas tontas! ¡Que me encanta la sensación de comprobar que voy controlando los patines, que me puedo emocionar y acelerar un poco más y mirar al frente! ¡Cómo me he reído!

En tres horitas pasé de ir 'madre que me la pego, yo mejor no me deslizo, apoyo los patines' a '¿y si pruebo a dar la vuelta hacia el otro lado?; ¡uy, voy a mirar para el frente que estos vienen muy acelerados y mis pies no me avisan de que se acerquen!'. Es ¡tan divertido!

Sólo me caí dos veces, una porque descontrolé un poco y posé mi culo en el suelo con cierto estruendo (mis huesos, que suenan mucho y no tengo tanta amortiguación desde que adelgacé) y la segunda porque mi amigo insistió en que me tirara para quitarme el miedo (que es verdad, que no duele, que no pasa nada si te caes).

Así que tengo tarea nueva: encontrar un día entre semana para dedicarle al patinaje y no dejarlo, porque, como dice mi amigo (un sol, dijo asombrarse de mi rápida adaptación a patinar), en un mes quiero unos patines de los buenos y empiezo a probar ¡¡con las volteretas!!!!

A este paso, voy a tener que buscarme nuevos sueños y retos, porque no pienso volver a aplazarlos.
P.D.: Gracias a mis compis de desayuno que aguantan mis subidones y mis paranoias cada vez que descubro otra cosa que me hace disfrutar. Son muy pacientes y lo mismo hasta se animan a venir conmigo.

13 comentarios:

Suntzu dijo...

El fin de semana que viene, ya estoy con patines nuevos y nos vamos al río al practicar un poco. Vaya dos... Aprender a patinar a los taitantos...
Ya verás.

Arwen dijo...

Nunca es tarde si la dicha es buena, Suntzu, y peor sería seguir dejándolo para más tarde. Yo no vuelvo a postponer nada en la vida.

Nils dijo...

Qué envidia. Me encantaría aprender a patinar sobre ruedas, pero reconozco que me da miedo. Sobre hielo soy un poco patoso, pero al menos me muevo. Jo, qué envidia...

Arwen dijo...

Nils, de verdad, que no te dé miedo. Iba superequipada, con muñequeras, coderas y rodilleras, y para nada, porque ya pongo que no me caí. Anímate, ve con alguien que sepa y te pueda sujetar en un momento dado, pero, sobre todo, ¡lánzate! Seguro que en hielo es mucho más difícil.

Arwen dijo...

Bueno, que me caí, pero sin daños.

Shepperdsen dijo...

A mí pasaba algo parecido. Es lo que tienen las madres sobreprotectoras, que no dejan que sus hijos corran riesgos de peligro de muerte, tales como patinar, nadar, correr...
Pero hay que reconocer que los patines "en línea" son muucho más fáciles de dominar que aquellos patines metálicos antediluvianos. Y lo mejor es que, sobre hielo, es aún más fácil. El año pasado pusieron una pista en mi ciudad en Navidad y aunque no me hacía mucha gracia, luego no había quien me sacara...

Arwen dijo...

Entonces, ¿es más fácil sobre hielo? Yo pensaba que no... Bueno, Nils, pero prueba de todas formas.
Shepperdsen, lo mío no sé si fue por superprotección... En cualquier caso tenemos la madurez para resarcirnos.

Luc, Tupp and Cool dijo...

Debe ser una gozala, la verdad.Yo por ahora me conformaré con la bicicleta, que siempre me ha gustado mucho y ahora, que han puesto un carril bici que va desde mi casa hacia el río, no tengo excusa.

El problema es el tipo de bici. Yo la querría ligera, con diseño tranquilo, sin aspecto de máquina de cometición, con cuadro "femenino" a tope, que no me gustan esas barras altas que te llegan casi hasta el hombro..

¿Qué me sugeris?

Arwen dijo...

Luc, ahora venden un montón de modelos de bicis de paseo, de aluminio, que tienen barra 'femenina'. Las he visto en tiendas de bicis de toda la vida, aquí en Sevilla.
También venden otras muy caras pero preciosas, imitando aún más las clásicas.
Yo voy en bici a trabajar, gracias al carril bici que ya recorre toda la ciudad. Es genial.

Ulyanov dijo...

Yo patiné una vez sobre hielo, y me encantó. Lo hice a pelo, me caí unas cuantas veces, y al día siguiente tenía magulladuras. Pero no me pareció nada nada difícil, y eso que soy muy patoso para esas cosas.
Más besos!

Ana dijo...

Me has transmitido tu entusiasmo a la perfección!!!! Qué gustito los retos y apetencias cumplidas sip!
Este no sería uno mío (a pesar de mi amortiguacion culera) porque de siempre he sido pato (de pequeña tuve esos aparatos en las piernas tipo forrest gump - comoseescriba, hsta los seis años) y caminando soy un poema (ya no digo corriendo sobre ruedas ... un peligro! jajajaja).
Besos.

Arwen dijo...

Ulyanov voy a ver si en Navidad pruebo también en hielo, que pusieron una pista por aquí.
Ana, es genial, creo que deberías probarlo, leíste a Ulyanov, tampoco es tan complicado...

Ana dijo...

Que no que no!
Jajajajajajaja.
Besos.