viernes, diciembre 27, 2013

Vida

La vida es aquello que ocurre y que casi nunca es como espero. Los segundos que se escurren entre las manos y son, repentinamente, años que han pasado y no me he dado cuenta. 
Sin embargo, lo peor no es esa mirada al presente que se ha convertido en pasado antes de que haya podido reaccionar. No. lo peor es cuando estoy parada frente a mi vida, la miro y me doy cuenta de que no sé qué decisión tomar. Lo que más temo es la indecisión. 
La duda puede empezar por algo sencillo: no sé si salir o quedarme en casa. Y elegir algo tan simple empieza a convertirse en un lastre que se une a otras muchas indecisiones (callar o hablar; ir o quedarme; cambiar o seguir...) hasta que empiezo a sentir, de nuevo, el nudo en la boca del estómago y el pánico empieza a apoderarse de mí.
Sé que ese miedo es más porque vuelvo a estar indecisa que por la misma necesidad de decidir, pero ahí está y parece que le coge el gustillo a mi cuerpo. Porque deja de ser una cuestión de cabeza para ser una cuestión de entrañas. Que se revuelven y se rebelan contra mi propio ser (si entendemos el ser como aquellas palabras con las que nos pensamos y configuramos en nuestra mente). Pero soy consciente de que esa no soy yo, y pataleo en mi interior cual araña flotando a la deriva en un charco que no son más que cuatro gotas escurridas de nuestra barbilla. Me debato peleona hasta que logro parar. El truco es parar. Dejar de decidir. Porque mi decisión pretende ser un análisis de cada pequeño detalle e ínfima posibilidad presente y futura como algo fundamental que podría cambiar mi vida hasta el punto de llevarla a lo más bajo.
No controlar. No querer controlar hasta el mínimo pormenor de lo que ocurre a mi alrededor. 
Volver a arriesgar. 

4 comentarios:

Víctor L. Briones Antón dijo...

Vivir, es avanzar y controlar... pues como que quita mucho tiempo.

Arwen dijo...

Sobre todo el control... Y desgasta para nada...

Arwen dijo...

Bienvenido, por cierto.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Sí, no lo expresé bien, digamos que son términos incompatibles, nombrándolo como hipótesis sería algo así: A más necesidad de control menos avance, conocimiento, inquietud vital y artística... (pónganse todos los términos que se quiera porque como es una hipótesis todo cabe).

Bienhallada!