domingo, diciembre 01, 2013

Extraño

Los bordes se habían difuminado. No quedaba nada de la realidad que esperaba. Abrir los ojos y ver que no era nada. Que nada era lo que era. Quiso alargar la mano, pero tuvo miedo... De sí  mismo. Las palabras se le amontonaban en la mente y dejaron de tener coherencia, igual que le había ocurrido al mundo que le rodeaba. No había cama, ni ventana, ni paredes, ni ¿vida?
No estaba seguro. De nada.
Pensó que quizás no había abierto los ojos. Pero eso daba más miedo. ¿Soñar con que no había perfiles ni finales? O saber que no los había en el subconsciente... Eso parecía más terrible que alcanzar con su mano y sentir el desvanecimiento de su realidad.
Se creyó quieto. Aunque quizás ya se hubiera levantado y hubiera empezado a andar. Sin contornos no estaba seguro. Puede que caminara inseguro por un pasillo sin finales, aunque con un límite claro. Una puerta bastante difusa.
Entonces, empezó a girar sobre sí mismo. ¿Estaba cayendo? Sólo sabía gritar, silenciosamente, con una mueca terrible por angustiada. A lo mejor alguien vendría a rescatarle.