martes, mayo 06, 2014

Mar

El rastro firme de los sueños no se diluía al abrir los ojos con somnolencia. La luna seguía brillando para iluminar el rostro sorprendido en una sonrisa. El azul del mar, casi negro, lamía la orilla de sus pies para convertirlos en recuerdos. Los caminos hacia la playa quedaron desiertos. Sólo tú rompías el silencio. Tu presencia marcaba el cielo.