viernes, enero 24, 2020

Letargo

Convencida de haber caído en una hibernación eterna se confió. Abandonó la alerta perenne sin comprender que simplemente acumulaba sus horas frías para revivir con la llegada de una primavera joven. Con esa somnolencia buscada en la que creyó dejar en suspenso el paso de la savia, paró de levantar cortezas acumuladas para impedir que llegasen a ella. 

Se puso en movimiento. Creyéndose atrapada en raíces no deseadas caminó entre parajes humanos, inconsciente de que vivía, tan convencida estaba de que había logrado dejar de latir para siempre. 

Enmascaró cada paso en mecidas del viento, llamó a las nuevas casas donde se encontraba con cambios de estación y se dejó acunar por nuevas aguas sin querer reconocer que había mudado.

Así fue como el candor que volvió a su centro le pilló por sorpresa y no pudo más que sonreír y aceptar que todo ese tiempo había estado equivocada.

Para ILM, cuyas explicaciones me inspiraron.

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