jueves, febrero 23, 2017

Equivocada

Acarició sus manos como constatación del silencio. Se miró a sí misma, en la quietud del momento y comprendió qué hacía mal. Lo de siempre. Duele. Duele y va a respirar. Las marcas escuecen sólo si se aprieta. Inhala. Hay sequía a pesar de la lluvia. La repetida frase a otros 'no sabes escoger las personas de tu vida' resuenan como el refrán 'es más fácil ver la paja en ojo ajeno que la viga en el propio'. Esta vez difiere la conciencia. Sigue sin ser una elección totalmente libre. 
Aleja sus pasos de sí misma y la cuerda se tensa. Gracias al cielo decidió atarse a sus raíces para que le recordaran que no debe abandonarse. Una casa vacía cuesta mucho de mantener, las paredes se desmoronan y el polvo atora los pulmones. Pisa sus propias huellas y hace toda la limpieza que puede. Se contempla. 
Pesa la tristeza. Anhela el día en que haya aprendido.