sábado, abril 23, 2016

Realidad

Hay ocasiones en las que no me creo la realidad. Escucho, leo, observo, contemplo la vida que me rodea, el país en el que vivo, el mundo en el que nos encontramos y tengo que frotarme los ojos muy fuerte y, sobre todo, notar los latidos de mi corazón para comprobar que no es un sueño, no es una película que me están vendiendo, no es una de esas de tantas historias (miles seguramente) que he leído desde que fui lo suficientemente despierta como para refugiarme en las palabras.
No sabría por dónde empezar. Intento, de verdad que lo hago, creerme que los políticos que tenemos no nos lo merecemos. Lo doy todo por no sentir como pesadilla propia vivida en carnes ajenas la falta absoluta de humanidad de los humanos que decimos ser. Pruebo a comprobar que no caí en uno de esos mundos surrealistas que crean las mente más ingeniosas que la mía.
Todos los esfuerzos se podrían considerar vanos, puesto que admito la realidad de todo ello (ladrones libres, libertad robada, niños abandonados a una suerte que no es suya,...), pero no dejo de mover la cabeza en intentos infinitos de que esas imágenes, salidas de los relatos más crudos superándolos, se vayan.
No se van.
Sería bonito decir que la consciencia de esa realidad me convierte en una persona lanzada. Que lucho batallas para cambiar el mal sueño en el que vivo. Pero me siento paralizada. Me gustaría saber qué puedo hacer y dar la solución.
Todo eso se queda en nada. Bueno, se transfigura en algo: mi sonrisa, mis palabras. ¿De verdad sirven las líneas negras sobre blanco?
Con el corazón encogido me respondo con el rotundo NO que grita en mi alma.
Y sigo sin creerme que esta sea mi realidad y esta sea yo, luchando contra nada y peleando contra todo desde una cómoda silla sin estar rodeada de vallas.
Puede que sea mi necesidad de dar solución. Quien sepa cual es, que venga a entregármela.

3 comentarios:

Cristina Rm dijo...

Magnífica reflexión. Da gusto ver que las que somos minoría también tenemos un hueco en las letras.

Unknown dijo...

Impresionante. Romper paradigmas. Pensar. Existir

Arwen dijo...

Me gustaría ser más acción que pensamiento... Bienvenido y gracias.