viernes, octubre 18, 2013

Mujeres

Nunca entenderé por qué no os dais cuenta. Por qué no sois conscientes de toda la belleza que se vierte desde dentro y desborda vuestro ser hasta alcanzar a todos los que os rodean. Cómo no veis la fuerza que late inmensa en vuestro corazón.
La inteligencia no sirve de nada si las lágrimas rezuman desde lo más profundo. Y no lo entiendo. No entiendo que no os sepan querer y vosotras no os queráis lo bastante como para que el amor lo pueda todo, porque lo puede todo.
No llego a comprender que ese sentimiento de no valer, de no vivir, de no saber si se está viviendo sea mayoritariamente femenino (o eso me parece). Porque no he conocido personas más fuertes que vosotras, mujeres que me rodeáis y seguís adelante.
Y lloro con vosotras. Pero mis lágrimas son de impotencia. Dolor puro por no ser capaz de mostraros, en el reflejo de mis ojos, en mis palabras, en mis actos hacia vosotras, quienes sois, quienes verdaderamente sois, porque parece que vosotras os perdéis en imágenes irreales salidas de un imaginario colectivo que, en demasiadas ocasiones, ha restado valor a lo femenino.
Y es el sexo, y la pasión, y el trabajo y la belleza y el placer y el dolor y el duelo y la violencia.
Es todo, porque para mí que perdéis el norte, y yo lo pierdo junto a vosotras, porque no lo entiendo.
Y no me bastan los abrazos con que os intento trasmitir esa fuerza que me explota dentro y que vosotras también lleváis, pero dormida por vuestras propia lógica irracional.
Ojalá consiguiera que despertarais. Ojalá lo entendiera.