lunes, noviembre 22, 2010

A pesar de todo, hay veces que se me olvida. Se me olvida la sonrisa, se me olvida la amabilidad, se me olvida que todo lo externo no importa tanto porque lo de dentro está a buen recaudo, es seguro, es claro, es calmo y es feliz.
Hay veces que tantos envites agotan y se te quitan las ganas, porque no puede ser siempre uno el que se esfuerce y porque ya no se sabe si merece la pena.
Pero siempre merece la pena. Y ya no la merece por los demás, sino para mantener protegido ese interior delicado que tanto trabajo costó recuperar y hacer brillar como nunca debió dejar de brillar.
Mejor no permitir a la marea que tome el control, porque entonces pierdo el puerto, el norte, el sur y la sonrisa, y eso sí que no es permisible porque costó recuperarla y porque nadie ni nada merece la pena de volver a estar enfadada con el mundo, aunque el mundo se merezca un buen enfado, otro buen empellón y alguna que otra sacudida a ver si espabila.
Así que recuerdo, respiro, tomo aire y vuelvo a respirar para no dejar que el enfado, la incompetencia ajena, la caradura de muchos y el mal carácter de los demás me contagien.
Soy mejor que eso.
A ver si no se me olvida.

4 comentarios:

Lourdes dijo...

Pues sí, seguro que lo eres y si además sonríes mucho mejor

Arwen dijo...

Bienvenida Lourdes. En eso estoy, en sonreír :D

jota nueve dijo...

Hola, Espero que la destresa del humano para destruir lo bello de la vida no actuen en contro de los que prefieren no ser un engranaje de lo repulsivo.
hay una frace muy linda que se encontro en un sepulcro Romano(se estima que en los tiempos de Augusto).
SOY HIJO DE LA TIERRA,
Y DEL CIELO ESTRELLADO,
PERO SOY DE RAZA CELESTE
SABEDLO BIEN!
Nadie merese que cambies la sonrisa. Saludos
y lindo blog.

Arwen dijo...

Jota nueve, bienvenido y gracias. Lo tengo un poquito abandonado, mi pobre blog, pero aquí seguimos.