domingo, octubre 09, 2016

Texto de ausente

La fila se puso en pie al unísono, creando su propia melodía de tacones y frufrús. Las ropas eran parte del decorado y la música. Giraron la cara hacía el punto indicado, aunque nadie lo había señalado. Miraron. No sabía si era peor todos esos ojos observando, o el silencio asesino que dejaba oír cada trago de saliva. 

El texto del ausente adjudicado hacía imposible retroceder con pasos temblorosos. Se tenía que conformar con los vaivenes indecentes de sus manos. Habían dejado de sujetar hace rato los papeles, porque los había perdido, como siempre. La risa histérica dio paso a una asfixia opresora que salía de la garganta. Estaba claro que esa noche no cenaría.

Ausencia no era falta de ganas. Demasiados presentes como para obviar la silla vacía de ella, pero repleta de incógnitas. La primera, esa personita grande que nadie se había atrevido a retar. Quizás si siguiéramos en el siglo XVIII un par de guantes le habrían cruzado la cara. Pero en el siglo XXI, las masas se conformaron con cotillear alrededor de ese agujero que se había instalado en las bocas de sus estómagos.

El valor de alguien viene dado por lo que tiene, repetían. Así que nadie se explicaba el coraje arrebatador de un fantasma. Puede que el truco fuera ese: miles de palabras vertidas sin una voz reconocida, ni escuchada. Centenares de frases en tinta desconocida, pero sangrantes como cualquier herida de guerra, esas que la tele mostraba como realidad distorsionada. Por supuesto, las cadenas lo vendían como actualidad sin filtros. Total, ya venían velados los ojos por discursos incluidos en los genes. 

Un carraspeo. Ese fue todo el sonido que pudo emitir antes de sentir el dardo en la espalda. Atravesaba su pecho y vio la punta salir disparada. Sujetó el arma. Contempló vidriosamente y se dejó desplomar, con calma. Era su final la cámara lenta que señala las faltas. 

El espectro puede que no tuviera manos. Pero estaba claro que sabía cómo usar un arma.

2 comentarios:

Luis Jorquera dijo...

Celebro leerte de vuelta! (Aunque yo haya llegado con retraso).

Isabel Sira dijo...

Me tenías confundida con el nombre de repente jejeje. Vuelvo literaria, aunque con alguna dosis de reflexión. Gracias por pasarte!