viernes, octubre 20, 2006

Cuidado con los deseos

Siempre me ha parecido que desear cosas es sano. Te permite mantener esperanzas, un motivo por el que seguir luchando, ilusión para la vida... Pero, con lo años, aunque sigo abogando por querer alcanzar cosas, me doy cuenta de que el refrán 'ten cuidado con los deseos, porque se cumplen', esconde una gran verdad.
No ha sido una, ni dos las veces en las que he querido algo con toda mi alma, he llorado, he peleado y me he enfadado con el mundo para lograrlo y, cuando ha llegado, me he dado cuenta del gran error que cometí al desearlo. Unas veces porque no era el momento, por no estar preparada o, simplemente, porque no fui concreta con lo que pedía al cielo, me he desilusionado terriblemente ante la realidad de mi deseo y he querido huir a toda prisa de la situación que yo misma me había buscado.
Lo más gracioso de todo, es que esta reflexión me ha venido a la cabeza recordando una pésima película de Brendan Fraser y Elizabeth Hurley (la ex de Hugh Grant, como se llame). No recuerdo bien el título, algo del diablo, pero el caso es que él le pide al diablo (ella) varios deseos que siempre salen mal por no especificar todos los detalles.
Pues la vida a veces juega esas malas pasadas y no sé si es porque no queremos ver que lo que viene sin forzar las cosas es mejor que lo que podamos pedir o porque yo nunca quiero lo que tengo, sino lo que deseo, el caso es que empiezo a pensar que mi próximo pensamiento para el futuro irá con instrucciones precisas, si es necesario en varios idiomas...Porque, eso sí, no me pienso resistir nunca a seguir deseando.

1 comentario:

suntzu dijo...

Pues no lo hagas. Yo creo que los deseos son indispensables en nuestra vida. El tener una meta nos hace ir hacia delante. Si no, nos estancamos y nos hundimos en nuestra propia "felicidad" (relativa siempre y siempre efímera).
Pero estoy de acuerdo contigo en que hay que tener cuidadito con lo que uno desea. Supongo que cuando deseamos algo, solo le vemos el lado bueno, las ventajas. Pero todo tiene su lado oscuro. Lástima que los deseos no tengan un prospecto para leer las contraindicaciones...