miércoles, abril 07, 2010

Nueva York como en casa


Quien me lo iba a decir a mí. Jamás habría imaginado que una de las ciudades más grandes del mundo, que más respeto me inspiraban (una es cobardica desde la cuna) me haya hecho sentirme como en casa mucho más que algunas de las ciudades en las que viví.


Pues sí, resulta que mi paso por Nueva York me ha dejado una liviana alegría en el alma porque desde el primer momento en que puse mis pies sobre sus calles sentí la ciudad mía. Mientras mis compañeras de viaje se asombraban de la majestuosidad e inmensidad de la city, yo, aún repitiéndome 'qué fuerte estar aquí', sólo decía que era tan normal pasear por allí, que yo pertenecía a esas calles.


Y no os creáis, no se trataba de un déjà vu porque NYC haya salido en tantas películas. De hecho, apenas reconocí calles de las que había visto en el cine, en la tele... Más bien ha sido un sentimiento anclado en mi corazón extrañamente que, incluso, se ha visto reflejado en mi comportamiento.


Más de uno y más de dos (foráneos y neoyorquinos) me han preguntado en los ocho días que he pasado allí si mi residencia estaba en Nueva York 'porque se te ve tan suelta, tan observadora de lo que te rodea con total naturalidad'. Y yo respondía que no, que nada más lejos, que simplemente me sentía cómoda, segura, confortable... En una ciudad que creí que me alienaría y me haría sentirme pequeñita pequeñita.


Y no sé si querría vivir allí, porque me sigue pareciendo inmensa. Pero sí sé que me pertenece y yo le pertenezco a ella.


Quizás ese sea uno de sus encantos... Que te acoge sin importar de dónde vengas.

domingo, marzo 21, 2010

Por qué me llamaron Bridget Jones II

Yo trabajo en una oficina con atención al público. La gente que viene a verme está en un momento no del todo bueno de su vida, así que siempre intento mantener la seriedad, la comprensión y una sonrisa en la cara para intentar hacer a la gente sentirse cómoda. Pero, sobre todo, intento ser profesional... O lo intentaba, hasta que llegó un compañero mucho más joven a la oficina. Es un chico muy agradable, muy gracioso y que siempre le saca punta a todo. Yo siempre le decía que soltar las cosas que suelta al final le iba a acarrear consecuencias en nuestra oficina, sin imaginarme que me las acarrearía a mí.
Hace unos días, justo en el momento en el que se sentaba una persona en mi mesa, le contesté a este compañero una pregunta de una forma que podría dar lugar a dobles interpretaciones. Nada más hablar pensé en su respuesta y en que no se cortaba un pelo, así que lo miré rauda en plan de 'no vayas a decir lo que creo que vas a decir'... Y no lo dijo. Pero al ver su cara de extrañeza por mi mirada se repitió en mi cabeza, como un eco muy cinematográfico, la frase que yo pensé que iba a decir... Y empecé a reírme.
Al ver a la persona sentada en mi mesa intenté serenarme y desearle buenos días, pero otro compañero me dijo '¿de qué te ríes?' y, curiosamente, su pregunta me hizo reír más fuerte, a carcajadas, con convulsiones y con un volumen superior al ruido general de la oficina... Intenté serenarme de nuevo, pero al volver a dirigirme al usuario que tenía enfrente, su cara, entre divertida y extrañada, me hace reír más... Y empiezan a caer las lágrimas de mis ojos.
Ya llevo unos cinco minutos riendo y sin poder pedirle la documentación a la persona, así que, desesperada, le pido disculpas aún riéndome y me voy al baño. Me echo agua en la cara, me la seco, intento respirar serenamente, me vuelvo a mojar la cara, me siento a reírme porque ya me duelen las costillas, me levanto, respiro, vuelvo a mojarme la cara y me digo 'vale, ya está'.
Salgo del baño me dirijo a mi mesa serena, veo a la persona que me espera, veo a mi compañero que no me contestó lo que esperaba y... más carcajadas.
Aún así, con lágrimas en los ojos, llorosa y con dolor de costillas me siento y tengo la moral de pedirle la documentación que necesitaba al que me estaba esperando. Me voy serenando y el chico me dice 'menos mal que yo soy de los que me tomo a bien mi situación, que si no...' y, claro, me vuelve a entrar la risa. Ya no puedo más, estoy tirada sobre el teclado pero consigo hacer mi trabajo.
Me sereno, le pregunto su estado civil (es necesario) y me dice 'te diga lo que te diga te va a hacer gracia, ¿verdad?', así que, unos quince minutos después, yo sigo riendo, y ya hay cachondeo generalizado en la oficina, sobre todo porque los compañeros sentados más lejos al principio pensaron que estaba llorando y se me habían acercado para ver qué me pasaba...
Al final conseguí serenarme, y, más roja que un tomate maduro, pedir disculpas al chico y darle toda la información que necesitaba... Para al segundo de haberse levantado seguir riendo...
... Y lo peor de todo es que, ni en ese momento ni ahora, recuerdo cuál fue la pregunta que lo provocó todo...

lunes, marzo 08, 2010

Ahora que estoy en fase de hacer sólo lo que me apetece, que no dejo que nadie decida por mí, es maravilloso saber en cada momento con quien me gustaría compartirlo, y tener con quien poder hacerlo. Que surja un deseo en mi interior y, casi inmediatamente, venga a mi mente esa persona que será quien me dé el sosiego, las risas, el hombro, el abrazo o lo que toque en el momento, o todo junto a la vez.
Cada vez me doy más cuenta de lo afortunada que soy porque, junto a los lugares que me despiertan la sonrisa, se hace más y más habitual hallar la felicidad en las personas que son mis amigos. No es que antes mis amigos me amargaran la existencia, simplemente es que ahora, cuando soy yo más que nunca, cuando no dejo que los demás escojan por mí, quienes van quedando me hacen sentirme feliz simplemente porque son ellos, porque están, aunque no sea a mi lado en este preciso momento.
Porque hoy me levanté feliz y no había más motivo que un día con amigas que hacía tiempo que no veía y una tarde relajada con un amigo y la perspectiva de otra tarde entre amigas, las que quería alrededor en ese momento, que, por supuesto, no me defraudaron y me hicieron sentirme como en casa, porque mi casa son las personas.
Y habrá quien me llame simple, pero si la simplicidad significa esta felicidad sosegada, aquí me quedo.

domingo, enero 24, 2010

Calma


Y por fin llegó a mi espíritu. La calma, el sosiego, la paz, la tranquilidad. Pocas veces me he sentido tan dueña de mi vida y esa posesión de mi destino es la que me lleva a acompasar mi respiración a un paso tranquilo. Podrá cambiar todo o permanecer inmutable en mis decisiones, pero ya no importa tanto, porque lo que importa es que soy yo, por y para mí, la que ha escogido y está escogiendo. Dan ya igual las miradas ajenas, los deseos externos y la sonrisa salta a mis labios porque es cierto.


Para alguien como yo, siempre en movimiento, lucha, dicotomía..., ser consciente repentinamente (aunque el proceso haya llevado meses) de que ya estoy aquí, quieta pero aún en busca (la inquietud que nunca pare) es un verdaderamente nuevo sentimiento... Terriblemente agradable. Me escucho a mí misma y no me reconozco, aunque también sé que soy más yo que nunca. Como pasar las páginas de un libro nuevo que se te hace increíblemente conocido porque las palabras son tú. Pues ahora, las ideas son yo, los anhelos son yo, las decisiones son yo.




Ahora siento en mi interior la marea calmada del mar que moja la orilla con una caricia cuando las tempestades se han alejado definitivamente... Y no digo que no vendrán otras. Pero la próxima vez ya sabré que estoy en puerto seguro... El mío.

lunes, diciembre 28, 2009

...




... La puerta abierta para echar a correr contra el viento

domingo, noviembre 29, 2009

Lo que me hacéis sentir

Andaba buscando unas cosas por el blog, y, claro eso tiene de malo que al final me pongo a releer porque así recuerdo el pasado, supero situaciones, sonrío con cosas que me pusieron triste e, incluso, a veces encuentro inspiración... Que es lo que me ha pasado esta vez.
Releyendo un texto que tiene ya dos añitos (me parece increíble), he visto que más o menos cumplí vuestras peticiones, menos una, para que escribiera sobre lo que me provocáis los que me visitáis y dejáis aquí vuestros comentarios.
Bien sabéis que hace tiempo que tengo esto medio abandonado (aunque parece que los nuevos vientos me están volviendo a pedir palabras), pero siempre habéis seguido ahí e, incluso en estos momentos de silencio, siempre habéis aportado vuestro granito de arena a esas entradas que eran más imágenes que pensamientos...
Y luego tengo cientos de vuestras visitas y aportaciones para poder tener claro qué me hacéis sentir.
Primero, sorpresa. Jamás pensé que algo que no son más que mis pensamientos, mi vida, mis paranoias e historias pudiera provocar interés en alguién. Interés sincero de personas que no me conocían, y lo digo en pasado porque tengo el convencimiento de que la mayoría de vosotros sabe ahora más o menos quién soy. A pesar de que sólo tengáis parte del cuadro.
Lo segundo, emoción. Me emocionáis hasta hacerme reir o llorar, hasta conseguir que reflexione, que pueda alejarme y valorar todos los puntos de vista para tomar decisiones. Y me encanta que me hagáis sentir, porque eso fue lo que me dijo que seguía viva en momentos tan dolorosos que casi dudé de ello.
La alegría es otro de los sentimientos que me habéis provocado. Aquí os juntáis personas a las que conozco personalmente, y otros que no. Amigos de años y nuevos amigos, extraños y quienes dejan de serlo. Y me hacéis sentir que no estoy sola. Quiero decir, tengo tendencia a sentirme desvinculada del mundo, a parte, por ser distinta. Pues no, no soy tan distinta y, ¿sabéis?, eso alegra.
Pero, sobre todo, me hacéis pensar que merece la pena. Que hay gente buena, sincera, que hace cosas por ayudar a los demás, desde sus pequeños mundos, que son grandes. Y no lo digo por el apoyo que me hayáis podido dar a mí con vuestras palabras, sino por muchas de vuestras historias, por la forma en la que se os puede percibir.
Así que, sí, lo confieso, empecé escribiendo este blog para mí y, ahora, al cabo de muchos años, la mayoría de lo que escribo es por vosotros. Porque me gusta poder arrancaros a veces una sonrisa, porque es agradable saber que vosotros también llegastéis a sentir lo que yo pueda sentir (especialmente cuando son cosas buenas), porque por primera vez me atreví de verdad a desnudar en palabras lo que soy y descubrí que se recibió con respeto.
En definitiva, todos vosotros me hacéis sentir felicidad. Podéis estar orgullosos de ello.

martes, noviembre 24, 2009

Solidaridad

En un mundo en el que parece que sólo existe el individuo es agradable encontrarse con gente que mira más allá de su nariz y que intenta cambiar las cosas a mejor.
Por eso hoy aquí os dejo el enlace de Lights of Hope. Aunque tenga un nombre inglés es un proyecto muy español que ha puesto en marcha un amigo con otros más. Se trata de una asociación de ayuda al desarrollo recién nacida que pretende realizar proyectos educativos, principalmente, en la India.
Hay muchas formas de colaborar con ellos, que podéis ver en la propia web. Y si la dais a conocer entre vuestro círculo sería genial porque os aseguro que todos sus esfuerzos van encaminados a sacar adelante a los niños, jóvenes y adultos de los slums indios.
A ver si conseguimos mantener las sonrisas que podéis ver aquí.

miércoles, noviembre 18, 2009

Por qué me llamaron Bridget Jones I

Piscina de aquagim. Mi gimnasio. Nueve y cuarto de la noche, 22 personas metidas en el agua pegando botes y la monitora manda: 'coged dos palitos flotantes y pisadlos con un pie. Levantad el pie doblando la rodilla y volved a pisar hacia abajo los palitos hasta que lleguen al suelo'.
Arwen que coge los palitos, se los pone debajo del pie derecho, lo levanta y empuja de nuevo hacia abajo... Con todo su cuerpo... Y medio cuerpo sale del agua mientras los malditos palitos siguen a la misma altura...
Tres intentos más tarde, la monitora se acerca entre curiosa y riente: 'tienes que empujar con más fuerza de la pierna'.
Arwen que resopla, pero vuelve a intentarlo. Medio cuerpo vuelve a salir del agua, que parece que va a pegar un salto hacia la otra piscina que se encuentra a metro y medio... Esta vez los palitos se mueven... Hacia un lado, salen disparados del agua con fuerza directamente proporcional a mis intentos de que toquen el suelo y casi caen en la cara de una compañera de aquagym...
A la compañera no le hace mucha gracia, pero yo empiezo a reírme a carcajadas, que resuenan por toda la piscina más que la música de la clase...
Al final la monitora me aconseja que haga el ejercicio con un solo palito, mientras la compañera agredida afirma tajantemente con la cabeza y las otras 20 personas metidas en la piscina me miran con cara de pensar que estoy muy muy mal...

Y aún hay quien se extraña de que mis amigas decidieran llamarme hace tiempo Bridget Jones...

lunes, noviembre 02, 2009

Comunicarse

Para ser una persona a la que le gusta hablar, escuchar y comunicarse, a veces se me olvida que existen otros puntos de vista, que hay más explicaciones que las que yo imagino, creo o pienso, que no siempre las cosas son como yo las veo.
Claro, que también está quien te lo pone difícil, quien prefiere el silencio a la sinceridad o a intentar que el otro te comprenda, quien decide alejarse antes que seguir al pie del cañón para comprenderse.
Todo esto viene a colación de esta decepción y la evolución de la situación. Ya en la actualización puse que mi amigo y yo habíamos hablado y algo había mejorado la cosa, pero no ha sido hasta esta semana (casi un mes después de que acabáramos distanciados y yo dolida, muy dolida), que no he conseguido entender qué pasaba.
Y me he sentido mal. Me he sentido mal porque soy tremenda, porque cuando me hacen daño reacciono agresivamente, a veces demasiado, y pierdo mi capacidad de ponerme en lugar del otro. No voy a flagelarme, soy suficientemente mayorcita como para saber que si nos duele, nadie es capaz de pensar fríamente e intentar comprender al de enfrente, pero tampoco quiero dejarme llevar por mí y mis tremendismos hasta olvidar que conozco al otro, dudar de que conozco al otro.
Porque la cuestión es que yo hice daño. De forma inocente y nada premeditada, pero hice daño al provocar unos pensamientos difíciles para cualquiera e hice sentirse solo a otra persona.
Y si yo tuve derecho de enfadarme, dolerme y sentirme abandonada, mi amigo tenía el derecho a sentirse dolido y querer alejarse, y no fui capaz de verlo porque sólo vi una huída en un momento en el que yo lo necesitaba...
Con todo esto espero haber aprendido la lección, pero, por si acaso, quería dejar constancia por escrito, para que no se me olvide. Para recordar siempre que los que me quieren también se ven afectados si yo estoy mal, a veces mucho más de lo que yo pudiera creer.
Y está claro que nuestra relación ha cambiado después de esta ¿crisis? Pero creo y espero que sea a mejor. Al menos nos conocemos un poquito más el uno al otro.

domingo, octubre 25, 2009

Moda

Una amiga se ha decidido a emprender una aventura empresarial centrada en la moda. Su formación viene de Alemania, donde trabajó, además de estudiar, en el mundo del teatro y del espectáculo. Y como en estos tiempos es difícil tener iniciativa, os pongo aquí un enlace a su web para que le echéis un ojo, por si os interesa.
Todos sus diseños son exclusivos, pero su idea es crear junto a su clienta cada prenda, para hacerla verdaderamente única. Los precios que aparecen en la web son orientativos, ya que variarían si la persona entrega la tela con la que quiere que se confeccionen la ropa o según la dificultad del diseño.
Aquí os la dejo: http://deborahsevilla.yolasite.com/

lunes, octubre 19, 2009

Un año más

El pasado sábado este blog cumplió tres añitos. La verdad es que como estoy muy desconectada, ya sabéis, no me habría acordado sino fuera por la alarma del móvil (lo que no está en mi móvil no existe) y cuando leí el mensaje me quedé un poco sorprendida.

Me parece increíble que ya hayan pasado tres años desde que en la, ahora lejana, Oviedo me decidiera a iniciar esta andadura escrita para que mis amigos de aquí, de Sevilla, pero también de Melilla, de Mérida, de Granada... pudieran saber cómo me iba o qué se me pasaba por la cabeza sin esfuerzo y sin tener que estar continuamente llamándonos.

Mucho ha llovido desde entonces: la lejanía asturiana se convirtió en cercanía sevillana; de la compañía que parecía para toda una vida (el amor es eterno mientras dura) pasé a la soledad acompañada (¡ay, estos amigos que no me dejan!); de estar opositando a ser funcionaria; de una salud que parecía más o menos inquebrantable a problemas varios que han provocado también altibajos en mi ánimo... Y de un blog más pequeñito a algo que se me hizo tan grande que decidí abandonarlo por un tiempo.

Mirando atrás veo algunas cosas tristes, dolorosas y que me han afectado mucho, y sin embargo, no puedo evitar hacer un balance positivo: del blog que tantas palabras ha conseguido sacarme y tan buenos ratos me ha traído gracias a vosotros, fieles incluso en la distancia y el olvido de este espacio que yo misma elegí; y de mi vida en general.

Está claro que no voy a negar que la poca salud mermó mi ánimo, pero afortunadamente nunca ha sido nada grave. Y mi vida ha mejorado. Aunque a veces no lo vea. Pero ha mejorado porque vivo exactamente la vida que quiero vivir en cada momento, voy marcando mi ritmo y aunque a veces me tenga que espolear para volver a entrar en vereda (que si no me dejo dominar), en general puedo decir que mi vida es mía.

Así que lo que os puedo decir es que el blog me ha ayudado, y que os animéis a atreveros: no sólo a expresaros en palabras escritas, sino a escoger vuestra vida porque, mientras no piséis la libertad de otro, sino sois vosotros los que decidís cómo vivir sí que podría ser un tiempo perdido... Y no estamos aquí para eso, ¿verdad?

viernes, octubre 16, 2009

Decepción

Duele. Duele cuando una persona que considerabas tu amigo se comporta de tal forma que no sabes qué pensar. Duele cuando toda la confianza que existía parece rota en millones de pedazos por una sola frase mal dicha en un mal momento. Duele cuando las disculpas parecen no dar frutos y las peticiones de ayuda parecen no ser escuchadas.

Inevitablemente duele cuando no pides lo que das, pero sí esperas esa mano tendida y te encuentras la espalda de quien mira de reojo para ver si vuelves a reaccionar o, finalmente, te alejas.

Duele cuando verse menos se convierte en no saber nada, no entender nada, no poder hablar nada porque una amistad son dos y si uno esconde la cabeza, el otro no puede obligarle a sacarla.

Duele que la diferencia cultural surja repentinamente y sin aviso, agazapada tras unas frases intercaladas en dos idiomas que no comprendes por mucho que entiendas cada palabra.

Duele que tengas que aguantarte las ganas de plantarte en su casa y zarandearle para que reaccione porque sabes que ahora tú también necesitas tu espacio, porque ahora tienes que ser tú lo importante o volverás al pozo del que esperabas salir con su ayuda, y han tenido que ser otros los que te tiraran la escala.

Pero sobre todo duele el empezar a sentir que todo se ha roto y que aunque en un futuro vuelva, tú ya no serás la misma, porque hay decepciones que se quedan pegadas al alma.

A pesar de todo, yo seguiré buscando el arcoiris de la esperanza.

Actualización: Volvimos a hablar y parece que hubo algún punto más de encuentro. Sigo echándolo muchísimo de menos, me falta en muchos momentos, pero todos necesitamos a veces nuestros espacios para reencontrarnos con nosotros y así poder reencontrarnos con los demás. De manera que, aclarados algunos puntos dolorosos, creo que empiezo a acercarme al arcoiris y que, más tarde o más temprano, volveremos a compartir esa luz... Gracias a todos por vuestra comprensión.

lunes, agosto 24, 2009

Gales





Y volví a enamorarme del verde...

viernes, julio 17, 2009

Frankfurt




En Frankfurt, la cultura y las eurovisitas primaron más que el relax.


domingo, julio 05, 2009

Gracias

A los que estáis ahí
y me rodeáis
y me apoyáis
y aguantáis mis paranoias
y mis días malos
y me abrazáis
y me dejáis que os abrace
y os vais conmigo de viaje
y esperáis para ir al cine porque quiero ver una peli que no vería con nadie más
y os saltáis la dieta porque hoy es mi cumple y no puedo celebrarlo sin tarta de chocolate
y me queréis


Porque yo también os quiero y mi vida no sería ni la mitad de buena si no estuvieráis conmigo.

Gracias

sábado, julio 04, 2009

Ibiza






En realidad, no tengo nada más que añadir.

sábado, mayo 23, 2009

El mundo me quiere

Ya decían por ahí que no hay mal que cien años dure... El mío ya iba por los dos años, pero la ruleta ha dado un giro. No sé si ha sido porque, como alguien me dijo, la naturaleza es sabia y siempre va equilibrando, o, como me comentó algún otro, todas las acciones acaban dando frutos.

El caso es que desde hace un tiempo, parece que por fin mi racha ha cambiado.

Todo comenzó cuando, en el trabajo, me dieron el curso de formación que deseaba hacer con todas mis ganas, por lo útil que me iba a resultar en mi trabajo diario. Y se impartió justo en el momento en que empezaba a estar harta de mi oficina, de mis compañeros y me estaba dejando arrastrar...

En mitad del curso (de cuatro días y que se imparte en el horario de trabajo y en la central, donde están mis amigos), les comenté a mis colegas que estaba pensando en pedir una semana de vacaciones para no volver a la ofi tan pronto, porque aún me sentía quemada... Pero no hizo falta, porque ese día me comunicaron que me habían concedido otro curso del curro, para la semana siguiente...

Esto ha supuesto dos semanas de desayuno con mis amigos, de aprender cosas que de verdad me interesaban y de salir de la oficina que me estaba ahogando...

Pero hay más. El segundo día del último curso me avisan de que el subdirector de mi organismo me busca... Temblores me entraron, no os lo voy a negar, porque, hasta ahora, siempre que un jefe me ha llamado ha sido para echarme la bronca. Y a este señor sólo lo había visto una vez y dudo de que realmente supiera quien soy...

Y no me cayó la riña. El jefe de uno de mis amigos me ha recomendado para participar en un proyecto de mi organismo en Madrid. Me veía capaz, algo que confirmó mi superior, aunque a regañadientes, porque no quería que faltara más... Al segundo mandamás le dio igual y me manda cinco días a Madrid, a mí, a una simple auxiliar...

Vale, va a ser genial pasarme una semana en la capital del Reino (más que nada porque me voy el finde de antes para salir a saco con un amigo y porque podré ver a mi sister, mis amigas, ir a Fuencarral a gastar el dinero que no tengo...), pero, sobre todo, para mí es importante que los comentarios de mi amigo y las veces que nos hemos visto convencieran a su jefe de que valgo, y que mi director reconociera mi trabajo también me hizo subirme a una nube.

Así que, sí, el mundo me quiere y ya estoy pensando en echar una lotería y volver a mirar pisos, porque, chicos, estoy en racha...

miércoles, mayo 13, 2009

Y el surrealismo volvió a mi vida...

El surrealismo, la mala suerte o como queráis llamarlo. En la oficina me han bautizado: la pupas, porque no salgo de una para meterme en otra.
Pues sí, iba yo mucho mejor de mi garganta, con el ánimo viento en popa (puesto que decidí que así iba a ser), de vuelta al gimnasio muy poco a poco... Hasta que el cenizo se me cruzó en el camino... Bueno, lo que se me cruzó fue otro coche que decidió, desde el carril más a la izquierda y en mitad de un cruce por el que yo iba de frente, que tenía que girar a la derecha y lo hizo sin pensar y sin intermitente. Conclusión: lesión en la espalda, dejar de nuevo el gimnasio, más medicación y fisioterapia.
No fue grave, pero fastidia.
Afortunadamente, me queda la felicidad, que he decidido no soltarla aunque tenga mis días (siempre digo que ser feliz todo el tiempo no sería ser feliz, porque no te darías cuenta de que lo eres).
De manera que voy a seguir ausente un tiempecito más, a ver si de una vez por todas reencauzo mi vida. Va a ser que me gusta el caos...

viernes, marzo 13, 2009

Borrón y cuenta nueva

Esa es la frase que aparece en la portada de mi cuaderno de inglés. Me lo compré porque soy mucho de borrones, y de cuentas nuevas que supongan empezar de cero. Ni mis escritos ni mi vida existirían sin esas rectificaciones, sin los cambios.
Y ahora toca eso. Borrón y cuenta nueva. He pasado una racha bastante mala. Recaí de la garganta, se me complicó con sinusitis y mi cuerpo y mi mente dijeron que no podían más. No puedo enfrentarme ni a virus ni a cansancio psíquico si apenas me quedan fuerzas para nada. Afortunadamente, sé que la llave de todo está en mi mano y la semana pasada dije basta.
Basta a que la enfermedad me pueda, basta a medicaciones que me destrozan el estómago y pocos beneficios parecen darle a mi salud, basta a pensamientos negativos, basta a estar triste y seguir triste, basta a que me cambie el ánimo.
Así que esta semana estoy mejor. El sol ha ayudado, pero sobre todo ha ayudado que tengo unos amigos que no sé si me merezco, pero que el fin de semana pasado me sacaron de paseo, de salida, de cena y que esta semana han seguido ahí. Y ha ayudado que no soy persona de dejarse vencer. Odio perder hasta contra mí misma.
El caso es que ahora necesito mi tiempo para mí. Me encanta leeros y me encanta saber que estabáis ahí y que había cosas que tenían su espacio en este hueco y no en otros. Pero, simplemente, ahora no tengo ánimos. Tengo que cuidarme, tengo que estudiar mi promoción, tengo que volver al deporte para ver si recupero peso, fuerzas y ánimo y tengo que seguir con el logopeda.
Así que os dejo por un tiempo. Estoy muy bien, he recuperado la sonrisa, pero necesito centrarme en mí y los blogs me ocupaban demasiado tiempo. No voy a cerrar 'Enbusca' porque sería como cerrar mi casa y no quiero. Y de vez en cuando os visitaré porque ya formáis parte de mi historia y me preocupa cómo os va y qué os pasa.
Pero hasta que no recupere mi vida al completo me tomo un respiro.
A ver si el verano me trae buenas nuevas.

viernes, febrero 06, 2009

Así me siento, así... me peino

Nada, que ya he vuelto a cambiar de color... De pelo. Las mechas fucsia, que tendieron a rosa, empezaban a parecerse peligrosamente al blanco así que me dije 'es hora de volver a la peluquería'. Mi intención inicial fue cambiarlas por el azul, pero como dice mi amigo Javi soy más naranja... Bueno, según él, inevitablemente mi aura es naranja porque (en una de las frases más bonitas que me han dicho) tengo la dulzura y la alegría de la mandarina, con su puntito de acidez de la naranja. Así que, he aquí mi nueva imagen.





Supongo que, pronto, el pelo volverá a aclararse (yo creo que la primera vez se pasaron un poco con el decolorante), pero, por ahora, intento anticipar la primavera con mi pelo, a ver si así se anima y llega de una vez que estoy harta de invierno y de problemas de garganta, y lluvia y tristezas.


Por cierto, me queda una tercera vez para cambiar de color: ¿alguna preferencia?