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domingo, noviembre 29, 2009

Lo que me hacéis sentir

Andaba buscando unas cosas por el blog, y, claro eso tiene de malo que al final me pongo a releer porque así recuerdo el pasado, supero situaciones, sonrío con cosas que me pusieron triste e, incluso, a veces encuentro inspiración... Que es lo que me ha pasado esta vez.
Releyendo un texto que tiene ya dos añitos (me parece increíble), he visto que más o menos cumplí vuestras peticiones, menos una, para que escribiera sobre lo que me provocáis los que me visitáis y dejáis aquí vuestros comentarios.
Bien sabéis que hace tiempo que tengo esto medio abandonado (aunque parece que los nuevos vientos me están volviendo a pedir palabras), pero siempre habéis seguido ahí e, incluso en estos momentos de silencio, siempre habéis aportado vuestro granito de arena a esas entradas que eran más imágenes que pensamientos...
Y luego tengo cientos de vuestras visitas y aportaciones para poder tener claro qué me hacéis sentir.
Primero, sorpresa. Jamás pensé que algo que no son más que mis pensamientos, mi vida, mis paranoias e historias pudiera provocar interés en alguién. Interés sincero de personas que no me conocían, y lo digo en pasado porque tengo el convencimiento de que la mayoría de vosotros sabe ahora más o menos quién soy. A pesar de que sólo tengáis parte del cuadro.
Lo segundo, emoción. Me emocionáis hasta hacerme reir o llorar, hasta conseguir que reflexione, que pueda alejarme y valorar todos los puntos de vista para tomar decisiones. Y me encanta que me hagáis sentir, porque eso fue lo que me dijo que seguía viva en momentos tan dolorosos que casi dudé de ello.
La alegría es otro de los sentimientos que me habéis provocado. Aquí os juntáis personas a las que conozco personalmente, y otros que no. Amigos de años y nuevos amigos, extraños y quienes dejan de serlo. Y me hacéis sentir que no estoy sola. Quiero decir, tengo tendencia a sentirme desvinculada del mundo, a parte, por ser distinta. Pues no, no soy tan distinta y, ¿sabéis?, eso alegra.
Pero, sobre todo, me hacéis pensar que merece la pena. Que hay gente buena, sincera, que hace cosas por ayudar a los demás, desde sus pequeños mundos, que son grandes. Y no lo digo por el apoyo que me hayáis podido dar a mí con vuestras palabras, sino por muchas de vuestras historias, por la forma en la que se os puede percibir.
Así que, sí, lo confieso, empecé escribiendo este blog para mí y, ahora, al cabo de muchos años, la mayoría de lo que escribo es por vosotros. Porque me gusta poder arrancaros a veces una sonrisa, porque es agradable saber que vosotros también llegastéis a sentir lo que yo pueda sentir (especialmente cuando son cosas buenas), porque por primera vez me atreví de verdad a desnudar en palabras lo que soy y descubrí que se recibió con respeto.
En definitiva, todos vosotros me hacéis sentir felicidad. Podéis estar orgullosos de ello.

sábado, enero 03, 2009

Carta a los Reyes Magos

Ya sé que el año pasado pedí cosas para vosotros. Sin embargo, este año me vais a permitir que sea un poquito más egoísta y la carta a los Reyes se centre en mí. Y no es que necesite muchas cosas, pero me temo que alguna ayuda no me vendría mal en determinados momentos.





De manera que lo primero que pido a los Reyes es salud. No tengo nada grave y de todo me repongo (afortunadamente), pero, bueno, me gustaría que en 2009 se acabaran mis afonías, lesiones varias, y catarros eternos, más que nada porque estas enfermedades lo único que me acaban trayendo es tiempo para pensar y eso, en mi caso no es nada bueno.

Esto me lleva a mi segunda petición: una cabeza en calma. Porque sí, vale, estoy muy feliz la mayor parte del tiempo, pero luego llegan momentos como mes y medio de baja y me empiezan a rondar las paranoias tales como que no quiero enamorarme porque siempre me equivoco, y tampoco me gustaría quedarme sola de por vida (que a ver cómo combinas ambos deseos sin dividirte en dos).

Creo que la cabeza en calma abriría el camino, pero, ya puestos, también me gustaría que Sus Señoras Majestades se prestasen a darme paciencia y ánimo para estudiar de una vez por todas en serio y aprobar la promoción. Esta paciencia debería venir acompañada de una pócima de olvido, para que cada vez que me ponga a estudiar no recuerde a J. (por el que, en cierto modo, oposité la primera vez y que mucho me ayudó-incluso de las maneras más extrañas y que él jamás pensaría- para lograr mi plaza).

Podría pedir también que me facilitaran encontrar un piso que pueda pagar yo sola, pero me conformaría con que hicieran felices a todas las personas a las que quiero y no les faltara de nada, ni la sonrisa diaria, ni la mano amiga presta, ni el corazón que los guarde, ni el dinero que les permita vivir (que, por muy material que sea, hace falta).

Yo creo que me harán caso, ¿y vosotros?

Imagen de www.abcpedia.com

jueves, junio 19, 2008

Inventario de motivos contra la desilusión

Como estoy jodida, y losviajes lo sabe, me pasa un meme un tanto especial. Es especial porque más que un meme, es ese pequeño inventario que todos tenemos en el corazón y que desempolvamos en esos momentos en los que el pozo se nos va comiendo. Y, es verdad, cuando lo repasamos dejan de jodernos.


Las visitas de amigos. Las risas. Las sonrisas, especialmente las de mis sobrinas. La luz del atardecer, en el Guadalquivir, frente al mar, por esas calles que desprenden luz naranja naranja. Las salidas nocturnas inesperadas que se alargan hasta la mañana siguiente. Bailar, bailar, bailar, bailar. Cantar a gritos, en casa, en la calle, en todas partes. El mar. Esas miradas que me hacen sentir guapa. Las conversaciones que te desnudan. Los desconocidos que se hacen escuchar y escuchan. Los amigos que me dicen lo que no quiero oír porque es lo que tengo que oír. Los que me hacen reír entre lágrimas porque saben quién soy. Unos largos en la piscina, donde el silencio me llega al alma porque sólo existe el agua y mi cuerpo. Una clase de capoeira, una acrobacia medio bien hecha. La canción que te provoca una lágrima. El abrazo inesperado justo cuando lo necesitaba. El apoyo incondicional de la familia, a pesar de todo. Los libros que me llenan la cabeza de frases. Hablar inglés. Volver a desear querer y que me quieran. Dormir doce horas seguidas. El cuadro recién descubierto. La ropa de verano. Los sueños. Viajar, aunque no sea lejos. Conducir, con toda la carretera delante y la sensación de que no hace falta parar, de que puedo seguir hasta el final, que es eterno. Los encuentros inesperados. Algunos buenos recuerdos. Las fotos que me salen bien. Las palabras que fluyen. Las historias que, por fin, creo.


Aquí queda para quien quiera recoger el testigo, esté jodido o no.

viernes, mayo 23, 2008

Retos

Una amiga me lanza un reto que cojo con gusto, aunque me he dado cuenta de que no es tan fácil definirse a uno mismo, aunque sea solo a través de cinco detalles. Últimamente me cuesta escoger hasta la cosa más nimia, pero creo que el esfuerzo de pararme a pensar merece la pena.


No me importa
1.- No me importa de buena parecer tonta, porque la bondad siempre me reportó muchas más satisfacciones que la mala idea.
2.- No me importa lo que dicen los telediarios, de lo que informa la prensa, porque sé que de las cosas importantes me voy a enterar y me cansé de estar años teniéndolo que saber todo para no llegar nunca a nada.
3.- No me importa tener que llamar yo siempre, buscar a mis amigos, tirarles de la lengua para que se vacien, porque sé que nos educaron para callar lo que, en realidad, deberíamos gritar.
4.- No me importa caerme, porque levantarme siempre me ha enseñado muchas cosas.
5.- Me da exactamente igual lo que piense la gente. Las decisiones que tomo, las acciones que hago son siempre coherentes conmigo y eso sí es importante.


Me gusta
1.- Me gusta que me hablen, que la gente me cuente sus cosas, que se sientan cómodos conmigo.
2.- Adoro poder pasarme horas contemplando el mar, oliéndolo, escuchándolo, paseando por su orilla, sola o acompañada.
3.- Me gusta que mis sobrinas nada más verme se lancen a abrazarme.
4.- Me gusta que me abracen. Tras años arisca, he descubierto que me encanta que mis amigos sepan cuando tocarme, cuando cogerme del brazo para apoyarme.
5.- Disfruto con las largas conversaciones para salvar el mundo y a nosotros mismos.

Si no he entendido mal, debería lanzárselo a más mujeres, pero ya sabéis que estoy en la tónica de no obligar a nadie. Así que, hombres y mujeres que paséis por aquí, podeís recoger el testigo si os place, o, simplemente, reflexionar sobre lo que vosotros colocaríais en cada lista.

lunes, mayo 05, 2008

Un memito

La amiga Moony me encarga este meme y como, en el fondo, estas cosas me divierten mogollón, pues aquí que lo hago.

*-un color: el naranja.
*-un número: el cinco.
*-un libro: Por ser uno de los últimos que me he leído y me impactó: Seda, de Baricco.
*-una canción: Esto es complicado. Últimamente, 'Cosas malas', de Pastora. En realidad, cualquiera de su último disco.
*-una comida: umm, pollito en salsa de cacahuetes y uvas que hace mi padre.
*-un postre: arroz con leche.
*-un lugar: junto al mar, y si ya es bajo la luna...
*-una película: Vacaciones en Roma
*-4x 7 : 28 (creo)
*-momento del día: el desayuno
*-un momento de la noche: cuando mi mente desconecta.
*-¿Blog, foro o chat?: blog.
*-¿te has sentido alguna vez acosado virtualmente?: Creo que no, aunque empiezan a pasar cosas raras...
*-3 x 8: 24
*-un referente en tu vida: las personas rectas de espíritu.
*-un referente histórico: Gandhi.
*-de ficción: Jo March.
*-¿un café?: Como Moony, té, por favor. Si no, descafeinado y de sobre.
*-proyectos inmediatos: vivir.
*-¿eres feliz?: Pues mira, en este momento no sabría contestar. Diría que no.
*-¿te atreves a decir tu edad?: Of course. 31 y a mucha honra.

Y esta vez no voy a hacer pasar el suplicio a nadie. Al que le apetezca, que lo haga y al que no, pues simplemente lo lea y se entretenga un ratín con mis respuestas chorra.

miércoles, marzo 19, 2008

Escenas surrealistas de mi vida cotidiana

A petición de Ana, que parece ser que se lo pasó ayer muy bien con mis historias, me pongo manos a la obra para dejar el legado de mi día a día. Bueno, no es exactamente mi día a día, pero son algunas de las anecdotillas que he vivido en mis carnes por ser yo. La idea es que votéis la que más os guste, o la que os parezca más surrealista y, oye, si os presta, de paso me decís cuál puede ser la solución ante tanto surrealismo vital. Como tengo una pésima cabeza, lo mismo alguna de estas historias ya han aparecido por aquí. Me lo perdonáis y seguís leyendo.

Atracción fatal

En varias ocasiones he comentado que atraigo a los raros y a los locos. Puede parecer una exageración o el típico comentario de quien jamás ha ligado con nadie normal (que también), pero en mi caso es una realidad como otra cualquiera y, muchas veces, graciosa solo al cabo de los años. Así, iba yo a casa de mi hermana por las calles de Sevilla, cantando en mi alegría por la espléndida mañana cuando, sin aviso previo, recibo un puñetazo en la cabeza cuya fuerza hizo resbalar el puño hacia mi cara, lanzando mis gafas contra el suelo. Antes de que pudiera reaccionar un tipo que me dijo algo que prefiero no haber escuchado se aleja ni tan siquiera corriendo, seguro de su impunidad porque ¿quién pega a un loco? No sé si fue más el dolor o mi cara de perplejidad o mi absoluto enfado por saber que, aunque denunciara este hecho, nada harán a un agresor que se declarará insolvente y que, seguramente, ya pegó a más de una pobre inocente que cantaba por la calle... ¿Sería porque no le gustaba mi canción?

El segundo loco que me pegó casi me tira al suelo de un empujón que acompañó con gritos e insultos varios que hicieron que toda la gente de alrededor mirara, pero nadie hiciera nada...

Y luego hay quien se extraña de que vaya por la calle con mil ojos...

Instinto maternal

Creo que por todos es conocido mi cariño hacia los niños. Me llevo bien con ellos y la simpatía es mutua. Sin embargo, en ocasiones pienso que no debería desprender esa aureola de madre tan pronunciadamente, porque no me gusta protagonizar escenas como la que sigue.

Andaba yo en una tienda de moda con Suntzu a la espera que se probara un traje y, mientras la espero, veo a una madre, su hija bebé aún y la abuela buscando complementos y camisas. Como me doy cuenta de que las dos adultas no hacen ni caso a la niña me pongo a hacerle tonterías, sacarle la lengua y demás y ella empieza a sonreír. Al ver movimiento en los probadores me alejo para ver si sale Suntzu cuando oigo a la niña decir mamá. Había sido una falsa alarma con el traje, así que me giro para ver la escena entre madre e hija y veo que la madre está inclinada sobre el carrito y que su vástago, cabezota, grita más y más 'mamá' intentando zafarse de su propia madre para mirar... ¡a mí! No se salió de la sillita porque estaba bien atada y la verdadera madre, con cara de fastidio, me miró y me espetó 'pero, ¡si te llama a ti!'. Decidí que era el momento de poner pies en polvorosa.

En otra ocasión, estaba con dos de mis hermanas, mi cuñada y mis tres sobrinas en una tienda. Mientras las mamás buscaban ropa para las niñas, yo las tenía entrenidas buscándoles un juguete para regalarles. Mirábamos las estanterías y ellas me iban diciendo qué les gustaba más, cuando, de repente, percibo más de tres voces, y al mirar a mi alrededor descubro a otros tres niños que me cuentan sus preferencias y lo que tienen y que reclaman mi atención... Hasta que se acerca una de mis hermanas, que al verme rodeada de niños, muchos de ellos desconocidos, salta '¡dejad que los niños se acerquen a mí!', tras lo cual me interroga sobre cómo he podido hacerme, en cinco minutos, con semejante guardería... Aunque la pregunta debería haber sido dónde estaban los progenitores de tantos niños, que no está la cosa para dejarlos perdidos por las tiendas...

Encuentros en la tercera fase

El autobús, ese gran medio de transporte. Debo confesar que, en temporadas, le temí. Entraba en ellos con la mirada perdida y, en cuanto podía, me pegaba a un cristal para mirar desesperadamente hacia fuera. Porque encerrado en un autobús no te puedes zafar...

Aunque, la verdad, en ocasiones hablo gustosa con quien se sienta a mi lado, porque percibo la necesidad de expresarse, de soltar lo que se lleva dentro.

Volvía del trabajo como a las tres de la tarde. Estaba agotada y el trayecto en autobús hasta mi casa es de unos cincuenta minutos a esa hora, por lo que quería ponerme mis cascos y perderme en mi música. A pesar de los auriculares la señora que tenía al lado comenzó a hablarme. No recuerdo el principio de la conversación, realmente creo que fue algo sobre un cartel de película que vimos al pasar. Pero acabó enseñándome las fotos de una actividad que hacía en los hospitales para animar a los enfermos. Me contó los libros que había leído, me recomendó otros tantos y me dijo que debíamos reírnos más y hablar más entre nosotros, que había demasiada gente sola. Y me dijo que a veces sus hijos no la entendían, aunque luego aplaudían que se metiera en tantas actividades...

Vaya estilo que tienes

Estaba con Suntzu charlando a la espera de su bus, cuando se nos acerca una señora, que pensamos querría saber la hora... Nada más lejos de la realidad. Se dirigió a mí y empezó a preguntarme sobre el bolso que llevaba, regalo de mi tía y hecho a mano. ¡Hasta le hizo una foto! Suntzu no podía parar de reír y yo lo flipaba... Tenía que haber registrado el diseño para forrarme después.

Curioseaba zapatos en una zapatería céntrica (me pirran, lo confieso), y se dirige a mí una señora unos diez años mayor que yo. '¿Se siguen llevando los zapatos en punta?', me pregunta. Con un poco de asombro la miro para que compruebe que no soy dependienta, lo ve y mantiene su cara de expectación, así que le contesto, cual gurú de la moda: 'llevan desde el año pasado intentando erradicarlos por las bailarinas y puntas redondas, pero se mantienen. Aunque en Italia ya cada vez se ven menos'. Y ella sigue explicándome que su nuera le regaló unos zapatos carísimos 'modernos como tú según ella', pero que no le gustan y no se atreve a devolver, así que quiere llevarlos a redondear al zapatero. Y le aconsejo que no destroce unos zapatos caros, que la punta puede llevarla una temporada más, al menos, si bien le confieso que yo no uso zapatos de este tipo jamás: 'Soy muy delgada y tengo unos pies demasiado grandes como para que me favorezcan'.

Hay más cosas que contar, pero no terminaría en la vida. De todas formas, no quiero dejar fuera de la votación alguna de las cosas que ya conté por aquí. Así que os dejo los enlaces: ¿Por qué yo? , Sucesos paranormales, Aeropuertos y aviones, Superdotada.

En fin, a ver qué sale de todo esto...

domingo, diciembre 23, 2007

Queridos Reyes Magos


Todos los años escribo mi carta a los Reyes Magos. Lo dejé un tiempo, pero luego lo retomé hace seis años, como un juego de pareja, como una forma de retomar la ilusión de la infancia. Normalmente está cargada de deseos propios, pero este año, como ya no está cerca la persona para quien la escribía, y me he dado cuenta, además, de que está comenzando a haber demasiadas etiquetas 'yo' en este blog, he decidido cambiar mi forma de escribir esa misiva.

Esta vez no será manuscrita, será mecanografiada, y no será para pedir las cosas que quiero para mí, sino que voy a intentar agradeceros todas vuestras visitas con mi regalo para vosotros: un deseo para el próximo año. Mi primera intención era personalizar en cada uno, pero me temo que sois ya muchos (soy afortunada de poder leer a tantas personas que escriben tan bien).

Así que lo que les voy a pedir a los Reyes Magos es que cada uno de vosotros encuentre aquello que está buscando, conserve lo que le dé ahora la felicidad, descubra la riqueza que tiene al lado, se sienta amado y pueda vivir cada momento intensamente, porque es así como se debe vivir la vida.
Un enorme beso para cada uno y ¡FELIZ NAVIDAD!

jueves, diciembre 20, 2007

Berlín


Ya puse por aquí que estoy haciendo un montón de esas cosas que nunca hice. Patinar fue una de ellas, pero otra, creo que bastante más interesante, es que esta Nochevieja me voy a Berlín. ¿Qué hay de novedoso en esto? Que nunca pasé esa fecha fuera de España ni lejos de familia o amigos, que me voy con un grupo de gente bastante numeroso del que sólo conozco a una persona (gracias Anthony por la propuesta), y que es la primera vez que voy a Berlín.



Y ahí es donde quería llegar. Me había propuesto buscar visitas, lugares dónde comer, beber y divertirme antes de hacer el viaje, pero se acerca la fecha de mi partida (el 29 de diciembre) y como soy un desastre lo más que sé es que hablan alemán allí y que hay que ver la puerta de Branderburgo... Total, que me he dicho, aquí todos mis comentaristas habituales y alguno nuevo son unas gentes viajadas y conocedoras del mundo, así que, seguro, pueden darme alguna indicación de valor para que mi viaje sea aún más especial de lo que está siendo (y eso que aún sigo aquí).

De manera que os pido que si alguno fue a Berlín y me puede decir algo que me ayude a disfrutar aún más de mi estancia, pues eso, que me deje un comentario que yo agradeceré mucho.

¡Dios! ¡Aún no me creo que vaya!

sábado, diciembre 15, 2007


La esperanza es lo último que se pierde. La esperanza es verde. No, es naranja, roja, amarilla, lila, rotunda, multicolor porque puede inundarlo todo, iluminarlo todo, secar las lágrimas, levantar los ánimos, provocar sonrisas, recobrar miradas, alzar mundos, acabar palabras inacabadas.
Da igual lo profundo que sea el agujero, la poca luz que se vea al final del túnel, en el corazón siempre queda el minúsculo resquicio que se llama esperanza, raíz imposible de arrancar que da fuerzas en la flaqueza y recuerda que la vida está para vivirla y hay que continuar porque siempre podrá venir algo peor, pero también algo mejor que devuelva a nuestros días el brillo de cualquier tiempo pasado que ahora nos parece mejor, pero que, en su momento, pudo ser tan gris como cualquier foto envejecida por el paso del tiempo al estar olvidada en algún rincón oscuro en el que castigamos los malos sabores que pretendemos erradicar de nuestros recuerdos.
No hay pena sin esperanza porque hay que sobrevivir, pero también porque está en nosotros la capacidad absoluta de reponernos y saber vivir los malos tragos y llegar a convertirlos en buenos o, al menos, transformarlos con el color de la esperanza para alcanzar unas metas mucho más halagüeñas, como es la felicidad que todos buscamos.
Y porque la felicidad está en las pequeñas cosas, la esperanza no necesita más que ese minúsculo espacio para germinar y crecer, poco a poco, desde el corazón hasta extenderse por todo el cuerpo y atacar el alma que se siente decaer. Cuando llega al espíritu es ya imposible desprenderse de ella. Deja de ser esperanza para ser realidad, porque vivimos lo que nos hizo mirar más allá de lo que provocó la despesperanza o la tristeza, miramos a la luz que creíamos perdida.

Suntzu me pidió que escribiera de la esperanza, pero más que escribirla puedo sentirla, porque siempre la he tenido, porque siempre me he apoyado en ella.

viernes, noviembre 16, 2007

Ocho cosas que me hacen sonreír

1.- Un abrazo de mis sobrinas.

2.- La mirada de un niño pequeño.

3.- Una llamada inesperada de un amigo.

4.- Encontrar, de pronto, la luna llena en el cielo.

5.- Escuchar una canción que me gusta o me trae recuerdos.

6.- Hacer bien (o medio bien) un nuevo movimiento de capoeira.

7.- Descubrir que gusto.

8.-Un beso para despertarme.

Este es un meme que he heredado de James Joyce y que yo paso a: Ana y X, que se acaban de reincorporar el mundo meme y sé que les gustará; a Unaexcusa y Suntzu, que para eso son amigas y tienen que aguantarme; a Cruzcampero, porque sé que lo hará con mucha gracia; a Nils, porque aún no le mandé nada; a Anthony Towers, para chincharlo un poquito; y a Sagutxo porque tengo curiosidad sobre qué lo hace.
Las reglas son las siguientes (leedlas con atención):
1. Cada jugador comienza con un listado de 8 cosas. Da igual las que sean, pero que sean 8.
2. Tienen que escribir esas 8 cosas en su blog junto con las reglas del juego.
3. Tienen que seleccionar a 8 personas más, invitarlas a jugar y anotar sus nombres o el nombre de su blog.
4. No olviden dejar un comentario en los blogs respectivos desde los que han sido invitados a jugar.

domingo, noviembre 11, 2007

Ha-Buah gana merecidamente



Mira que no suelo estar de acuerdo con los premios del público y que no me identifico especialmente con lo que opinan los demás de ciertas cosas, pero, creo que lo hemos logrado (lo digo por mis compis de festival de cine y la que escribe). Ha-Buah, 'La burbuja', de Eytan Fox, película israelí sobre la situación palestino-isrealí y la homosexualidad en semejante contexto, se ha alzado con el gran premio del público en el Sevilla Festival de Cine que me ha traído loca en los últimos ocho días.


Sinceramente a mí la película me encantó y por eso le dí la puntuación más alta que he dado a todas las que he visto y optaban a este premio. Me ha gustado porque trata un tema político sin caer en el politicismo ni en la demagogia (en mi humilde opinión), me ha gustado porque las historias enganchan, me ha gustado porque cuenta un 'gran historia', pero también las pequeñas, las de los personajes... En fin, que me alegro del premio, qué narices. De hecho me he quedado con las ganas del cartel para incluirlo en la remodelación de mi habitación...


Aparte de esta, otras muchas pelis me han gustado, pero he visto 19 y, como comprenderéis, aunque os prometí comentarios de todas por si tenéis oportunidad de verlas, va a tener que ser en pequeñas dosis, o me da un algo.


Coeurs, de Alain Resnais, también me ha gustado bastante. Tenía un toque surrealista, a la vez dulce, a la vez, no sé, me ha gustado. Quizás porque alguna historia me recordó a la mía, por mucha tristeza que me diera. Y la estética naif me atrajo también. No sé, en realidad no tienen nada que ver, pero me pareció una 'Love actually' francesa.


Born ('Children'), del islandés Ragnar Bragason, es violenta, directa, efectiva, asombrosa. Me quedé como 'uff', pero está bien, tiene un ritmo que se lleva muy bien y también tiene la curiosidad de escuchar islandés, idioma que no había oído en mi vida, que yo recuerde.

Y A outra margem (El otro lado), de Luis Filipe Rocha, con actor invitado in person incluido, también ha sido de las que más me ha llamado la atención. La pena, no haberle dicho al actor a la cara que está mucho más guapo en persona que tan delgado como en la peli. Bueno, y haberle comentado que hace un gran papel, je je. Más allá de las bromas, es otra de las pelis que os recomiendo.


Cartel de Ha-Buah norteamericano, no encontré el que quería del festival.
Fotograma de la película A outra Margem.

viernes, octubre 26, 2007

Para Kupe, y final

Me quedaba cumplir con la segunda parte de la petición de Kupe, una foto de mi lugar favorito. Eran dos, el primero, por si no la vistéis, era más que un sitio unas personas: mis compañeros de desayuno.
El segundo sí es un lugar.


Esta es la piscina a la que voy a nadar. Elegí esa esquina porque en las dos últimas calles que se ven es donde se imparte el cursillo de natación al que comencé a ir cuando llegué a Sevilla. En él, además de mejorar mi estilo nadando (no os hagáis ilusiones, sigo haciéndolo bastante mal) he encontrado a gente estupenda, con la que he compartido muy buenos momentos, algunas risas y, ahora, amistad.

Puede que sea un poco raro que mi lugar favorito tenga que ver con el agua, que me da miedo y en la que me angustio. Pero es que nadar me permite relajarme, olvidarme de todo, sólo pienso en mí, en mis movimientos, en mi respiración, en que puedo ir mejorando poco a poco. Realmente nadar es para mí un desafío personal, y, aunque somos varios los que hemos dejado el cursillo (por nuestro ex profe, que tenía confianza en nosotros y en nuestra capacidad para mejorar solos y por los horarios) y, por tanto, no nos vemos tanto, la piscina sigue siendo para mí un lugar especial, de desconexión, de encontrarme conmigo misma.

jueves, octubre 18, 2007

La mejoría de mi pierna

M. Jesús me pidió una foto de mi tendón 'pato de ganso' para que os quedara bien clarito que la caída en bici sí que fue pelín chunga (y no sólo graciosa). Pero soy muy despistada, y he tenido unos días de mucho ajetreo. Conclusión: mi tendinitis ha desaparecido. Pero como no me gusta no corresponder una petición y, total, mi rodilla sí que sigue mala (me duele algo, pero la estoy reforzando con deporte, vamos, como si yo necesitara algún empujón para practicarlo), he decidido colgar la foto de todas formas.

No tengo photoshop ni nada de eso, así que no la he podido tratar ni poner flechita ni nada, pero el moratón y la tendinitis los tenía justo debajo de la rodilla hacia el lado derecho (parece un poco amarilla la zona aún). Ah, y lo sé, tengo unas piernas horrorosas y unas rodillas feas, feas. Me da igual, refutan mi teoría de que, por mucho que se lleven las delgadas, la delgadez no es bonita (que conste que yo me siento estupenda).

jueves, octubre 11, 2007

Para Kupe, primera parte

Hace unos días Kupe me pidió una foto de mi lugar favorito. A lo mejor ella pensó que era algo fácil, pero se equivocaba. Tras leer su comentario me quedé un rato pensando y es que, me he movido tanto en los últimos años, me he sentido tan extraña en tierras propias que, al principio, no lograba encontrar un sitio al que me gustase acudir, en el que estuviera cómoda.
Pues bien, no hubo que pensarlo mucho, en realidad, para que dos espacios se me vinieran a la mente. La primera imagen iba a ser de la mesa en la que suelo desayunar entre semana, pero han cerrado el bar hasta nuevo aviso y, además, me di cuenta de que mi lugar no es la mesa, son las personas con las que la comparto.

Así que, aquí va la foto.


Estos son mis compañeros de la dirección provincial. No estamos en la misma oficina, sin embargo, desde que nos conocimos en los cursos de formación que nos dieron al empezar a trabajar he dejado la soledad de mis desayunos para compartirlos con ellos. Falta una, por causas ajenas a su voluntad, pero son todos los que están: encantadores, divertidos, comprensivos, cada uno de un lugar... La verdad es que hacía tiempo que no encontraba en mi ciudad gente que se pudiera convertir en amigos, como ellos ya lo son para mí. Aunque, como véis, pasaron un poco de mí y casi nadie posó para la foto...

En fin, Kupe, que aún queda una segunda parte que espero mostrarte en breve.

domingo, octubre 07, 2007

Tercera petición

La verdad es que Unaexcusa no me lo ha puesto nada fácil. Me gusta la fotografía, pero me temo que no tengo ojo, así que, después de pasearme por el parque María Luisa, tirarme al suelo incluso para encontrar mejor ángulo y que todo el mundo se dé cuenta de lo pirada que estoy, los mejores resultados que logré son los que a continuación veréis.

Pongo varias fotos, y no sólo una, porque no me decidía y porque pensé, juntando varias malas, pues que se crean que es una buena je je.

Aquí está la última que la hice y creo que la más lograda. ¿Hay algo más otoñal que las setas?
Ésta me gusta porque para mí es como la tristeza que me trae el otoño, la soledad en la inmensidad del mundo... (lo sé, la foto no es tan buena, pero es lo que me hizo pensar la imagen).


Este es un intento artístico, que no quedó del todo mal, ¿no?


Y, por último, las hojas.


martes, octubre 02, 2007

Segundo encargo

A falta de mis sábanas preferidas, en realidad una funda de edredón nórdico, que dejé en Asturias (como tantas cosas) pensando que mi vuelta sería en breve, aquí dejo mis segundas sábanas preferidas...Vamos, deben serlo porque en casa de mi madre son las que siempre busco, no sé muy bien por qué, la verdad, porque bonitas no son... Y luego están las que me gustaban de niña, pero esas me las hurtó mi hermana pequeña, y supongo que ya estarán en la basura...
Bueno, lo dicho, que va por ti Dooddle.
Está claro que a mí no me enseñaron a hacer camas en la Marina.

Primera petición

Va por ti, Nils...Y le tapo la cara para que no intentéis robármelo, je je.

viernes, julio 20, 2007

Recuerdos

Siempre quise saber quien soy realmente y quizás por eso nunca lo supe ni lo sabré. He pasado demasiado tiempo de mi vida buscándome en cosas vanas, en las que he encontrado mentiras, verdades a medias de mi ser perecedero e inútil y no he sabido entenderlas.
Entre los árboles caídos, el viento silbando alrededor o luchando con la corriente submarina o superflua, de ideas o no, me pierdo y me perdí y me perderé para encontrar la nada que soy, el todo que llevo dentro y que derramo lentamente, sufriendo, sobre el papel por el que mi tinta corre, sobre el aire en que mis cantos vuelan para llegar al infinito humano que prefiere ignorarme para no oírse a sí mismo gritando, pidiendo ayuda para, al fin, ser algo, ser yo misma.
Pero nada es fácil y yo lo soy aún menos, por este querer saber la verdad de la existencia. Absurda, como una risa nocturna; ilógica, como un paseo bajo la lluvia glacial; estúpida, quizás, para no caer en la locura que llevo dentro y que es lo verdaderamente mío, lo que no quiero encontrar y que irremediablmente me persigue porque es mi sombra...¡No! Es mucho más, es mi alma, mi única y creíble alma humana e inmortal, lógica ante todo, y animal, para nada.
La pérdida de la consciencia es lo que me arrastra a este dulce camino real-irreal para seguir esa búsqueda por la que todos nacemos y muchos olvidan. ¡Felices de ellos! ¡Desafortunados de nosotros! que seguimos sin saber quiénes somos y no nos conformamos, enmarañándonos más en lo que los otros abandonan pronto para huir, alejarse corriendo hacia el final poco feliz que les contenta por no mirarse dentro y no verse vacíos de todo y llenos de nada. Pero nosotros sí conocemos nuestra esencia que no es tal y vagamos, irremediablemente, pululando alrededor de soles errados que se apagan antes que nosotros, sumiéndonos de nuevo en la oscuridad total de la que llevamos huyendo toda la vida para caer en brazos de una muerte segura.
Porque sí, ella es lo real. LA MUERTE, que es dulce por ser nuestra seguridad absoluta de verdad verdadera y no mentira ocultada. La Muerte... lánguida vía de escape hacia lo inhumano de mi ser que me acerca a quién soy, por ser mía y de todos, por ser yo de ella y todos conmigo.
Así, todos vivimos de un deseo irrealizable que nos suspende sobre un más duro deslizamiento felino: la inmortalidad mental que nos revive, sin que sepamos que somos, sin que sepan que lo somos, en un nuevo camino adquirido que sólo yo sigo, porque sólo yo puedo querer saber qué es mi existencia para poder ver, que no es más que vivir para llegar a La Muerte sin miedo por ser mía de nuevo.
La locura es la que lleva a los hombres a la incompresión mutua de sí mismos. ¿Por qué? Porque no es mi locura, ni la suya, es la locura del universo unida para explotar sobre y en las cabezas de inocentes felices olvidadizos de búsqueda que yo llevo.
Todo para saber nada. En definitiva saber que soy lo que soy por no ser lo contrario que llevo en mi interior que me lleva a otro momento, otra historia, otra vida, pero una única salida final que llega cuando quiere... ¿La adivinas? Es nuestro secreto.
Publicado en Carpe Diem, año 97. Es una petición de unaexcusa, creo que éste es el texto por el que me preguntaba. Al releerlo me he dado cuenta de que no han cambiado tantas cosas, y de que sigo buscando.

miércoles, junio 20, 2007

Meme por encargo

Como Ginger me ha dejado un testigo en su blog y ella, obedientemente, cumplió el mío sin demora, aquí va otro meme, está vez sobre lo que llevo en el bolso.
En primer lugar, las llaves de casa, porque si no, no puedo volver a entrar.
La cartera y el monedero, porque no tengo mucho dinero, pero el monedero tiene la cara de mi adorada Audrey Hepburn y no la iba a dejar en casa.
Un boli y una libreta, por deformación profesional. Eso sí, desde que cambié de profesión los uso más bien poco.
Un paquete de pañuelos de papel.
El móvil, que es mi agenda, mi despertador y no sé cuántas cosas más, además de mi teléfono.
Ahora, en verano, un protector solar factor 20.000 para la cara, porque si no me salen manchas (es ahí donde la edad no perdona).
Una botella de agua, porque ya me deshidraté un verano y no quiero volver a caer en lo mismo.
Las llaves del candado de mi bici y del garaje de mi casa (cuando voy al trabajo).
Una bolsita con alguna compresa y tampax (mujer precavida vale por dos).
Una barra de cacao para los labios.
Y cuando me acuerdo y tengo época baja de moral: caramelos, chucherías o lo que sea que tenga mucho azúcar.
Nada fuera del otro mundo, la verdad.

domingo, junio 17, 2007

Ocho cosas

Estaba intentando librarme del reto lanzado por Suntzu, pero como he visto que Unaexcusa se atrevió a recoger el guante, y, total, estoy con un día así, de esos, me he decidido a plantar aquí algunas de las cosas que me hacen ser yo.

1. Hablo demasiado: no me callo ni debajo del agua, empiezo y empiezo y no sé parar, además de que tengo la mala costumbre de contestar a prácticamente todo lo que me preguntan. Luego, en casa, pienso, ¿cómo he llegado a decir semejantes cosas? Pero ya es tarde, así que, tras años de no parar de hablar, me voy acostumbrando a la sensación de haber aburrido a todo el mundo o de haber desvelado demasiado de mí a desconocidos.

2. Sé escuchar: Parece que si hablo demasiado debería ser incapaz de prestar atención a lo que me dicen, pero no es así, quien tenga algo que contar sabe que puede decírmelo a mí, y prueba de ello es que muchos amigos me usan como su cajón de los secretos, porque nunca nunca nunca los cuento. Y otra prueba es que cualquier desconocido me cuenta su vida, la de sus amigos y familiares en el autobús, sentado en un banco, en la cola del supermercado, en cualquier sitio en el que me encuentre. Hay quien no se lo creerá, pero de toda la vida la gente se pone a hablar conmigo y me cuenta cosas que, lo mismo, no saben ni sus amigos y por raro que parezca no me molesta en absoluto, me gusta porque aprendo mucho, porque me siento útil, aunque sea en un breve espacio de tiempo, porque pienso que, de alguna manera, ayudé a la otra persona.

3. Atraigo a los bichos raros: de toda la vida el pirado, el extraño, del que huye todo el mundo se encapricha conmigo, o se junta más de la cuenta conmigo. Supongo que porque pienso que a todos hay que darles una oportunidad (si no yo no tendría amigos, que soy un poco rara), pero, sinceramente, a veces esa atracción fatal me asusta.

4. Adoro leer: No he parado desde que aprendí, me gusta la sensación de iniciar una nueva historia, meterme en ella, vivir otra vida por un espacio de tiempo, creerme la protagonista del libro porque me implico tanto en lo que leo que, a veces, hasta olvido que soy yo, que no es real. Esto conlleva que me gusten los libros, pasear por una librería o biblioteca me parece lo más, tocar los lomos, olerlos, sentirlos, saber que existen tantas historias...

5. No soy lo que parezco: Me ha pasado tantas veces ya que la gente se sorprende conmigo que estoy convencida de que la imagen que doy no me refleja del todo. Parezco más buena y pazguata de lo que soy, y no es que sea mala persona, pero suelto tacos de vez en cuando, puedo ser una borde y me gusta divertirme, gritar, saltar y desmelenarme alguna que otra vez.

6. No bebo: Lo pongo porque a la gente le extraña y se piensa que, entonces, voy a juzgar a todos los demás, y porque estoy harta de que todo el mundo intente que ingiera alcohol. No lo hago porque no me gusta, porque no me da la gana y porque no lo necesito. Si hay alguien que lo necesita para divertirse que apechugue y no me intente vender la moto.

7. Soy coqueta: La coquetería la he desarrollado más bien tarde, principalmente porque siempre he sido una escuchimizada y nunca he llamado la atención, y ahora que me gusto mucho, que me siento bien y la ropa me sienta bien, me gusta que los demás se den cuenta, me gusta que me digan piropos, pero no de los tradicionales, si no de esos dichos con naturalidad, dejándose caer. Además, sinceramente, me divierte coquetear, siempre que no se sobrepasen determinados límites.

8. Tengo mal genio: Muy, muy, muy mal genio. Suelo controlarlo, porque cuando se dispara, que tiemble el mundo. Normalmente se me nota cuando estoy cabreada, y, si no, lo aviso para que no me hablen, cosa que todo el mundo toma como una invitación para hablarme y así les va luego, porque yo si me cabreo y ataco, ataco a matar, nada de tonterías y medias tintas... Afortunadamente, como ya he dicho tengo mi mal genio bastante controlado.