El sol resbala sobre mi piel. Lentamente camina sobre mi cuerpo, del cuello se desliza hacia los homóplatos, lentamente, pidiendo permiso. Se acerca a la curva donde comienzan las nalgas y se detiene, calentando mi piel. Tú me miras. Contemplas mi cuerpo bañado por el sol, tendido en la cama con la dejadez del sueño plácido y la confianza. Me miras porque sabes que así despertaré, abriré apenas mis ojos y con el sueño aún prendido en ellos te miraré somnolienta para volver a cerrarlos.jueves, marzo 13, 2008
Mañana de primavera
El sol resbala sobre mi piel. Lentamente camina sobre mi cuerpo, del cuello se desliza hacia los homóplatos, lentamente, pidiendo permiso. Se acerca a la curva donde comienzan las nalgas y se detiene, calentando mi piel. Tú me miras. Contemplas mi cuerpo bañado por el sol, tendido en la cama con la dejadez del sueño plácido y la confianza. Me miras porque sabes que así despertaré, abriré apenas mis ojos y con el sueño aún prendido en ellos te miraré somnolienta para volver a cerrarlos.lunes, marzo 10, 2008
Back
sábado, marzo 08, 2008
Votar
Mañana hay que votar y eso siempre me lleva a la reflexión y a dar, debo reconocerlo, alguna chapa a mis amigos y conocidos que intentan buscar cualquier excusa para no acercarse a su colegio electoral. Y es que elegí bien mis palabras 'hay que votar'.

Ya sé que participar en este juego democrático (siempre me resultó cuanto menos peculiar llamar juego a lo que decide el futuro de un país) es algo voluntario. Es un derecho y no una obligación y cada uno puede decidir insertar o no su papeleta en las urnas. Pero para mí este derecho debe ser entendido también como una obligación, hacia nosotros mismos y hacia los que vendrán después.
Lo reconozco, hace años que voto en blanco prácticamente en todas las elecciones (menos en referéndum). Por mi trabajo conocí, quizás demasiado de cerca, a la clase política, a las estructuras de los partidos, su forma de pensar y actuar, y no me gustó nada. Todas y cada una de las formaciones políticas me parecieron lo mismo, intereses, en su mayoría personales, que poco espacio dejaban para el 'bien común', supuesto objetivo de cualquiera que pueda gobernarnos.
Por supuesto encontré personas maravillosas, trabajadores natos, preocupados por hacia dónde va nuestra sociedad, qué necesitamos y qué se puede hacer para remediarlo, pero eran pocas como para convencerme de votar a un partido.
Sin embargo voto. Voy hasta mi colegio electoral y elijo mi voto en blanco, que no es un 'me da igual' ni un 'regalo mi voto al mejor postor'. Es un grito silencioso contra un sistema que no me gusta, contra unos partidos que olvidan ideales y propuestas y se centran en intentar mantenerse lo más posible a costa de quien sea y como sea.
Pero un grito sólo apenas puede ser escuchado. Por ,por primera vez desde que se abrió este blog voy, a hablar de política.
Os invito, animo, conmino a que mañana vayáis a votar. Los que tengáis una clara tendencia política, al partido que mejor os represente. No obstante, me dirijo sobre todo a aquellos que no sabéis qué hacer, que pensáis que votar no sirve para nada, que la elección será mala de todas formas o que lo que queréis es que cambien todos.
No os quedéis en casa, no os vayáis a la playa o la montaña, o hacedlo después de ir a votar. Acercaros y elegid el sobre vacío.
Porque si todos los escépticos, los que necesitan un cambio, los derrotados por una clase política que poco o nada nos representa a la gran mayoría, votamos en blanco el grito se oirá. No digo que, de repente, todas las formaciones políticas decicidieran replantearse sus principios de actuación en cuanto ostenten el poder, pero sí reflesionarían sobre una gran llamada de atención de nosotros, los que realmente formamos, construimos y hacemos mejorar nuestro país. Un porcentaje considerable de votos en blanco sería un 'que no nos gustáis, que cambiéis, que ya es hora'.
Puede que sea demasiado utópica. Puede que siga confiando demasiado en el sistema. Aún así insisto. Votad. Y si nadie os convence, votad en blanco.
Imagen de www.geocronos.files.wordpress.com
jueves, marzo 06, 2008

viernes, febrero 29, 2008
Despierto a medianoche
r mi cabeza sobre la almohada, no sé si mis pensamientos son míos o de ese estado en el que podemos dejarnos flotar e inflitrarnos en terrenos pantanosos que nos permiten jugar con ideas a las que no nos acercaríamos desde la lucidez, por temor a que el mundo descubra un espíritu no del todo confesado. Todos necesitamos guardarnos esa pequeña parte de nuestro ser que será solo nuestra hasta el último aliento, porque es la esencia misma de lo que nos hace convertirnos en nosotros, guarida resguardada de ojos extraños que intenten juzgar lo que nunca comprenderían porque no conocen el núcleo mismo de nuestra existencia.jueves, febrero 28, 2008
Azahar
domingo, febrero 24, 2008
Buen fin de semana
jueves, febrero 21, 2008
Es extraño las cosas que me pueden hacer pensar en ti. Lo que me puede llevar a la añoranza. Es curioso cómo entrar en una tienda de decoración, pasear mi mirada por los escaparates de muebles, me provoca un pinchazo tenue en el corazón. Cuando me paro a elegir velas perfumadas, contemplo la ropa de hogar que quiero tener, me fijo en un cuadro..., no puedo evitar pensar en ti (aunque suene a canción). Me golpea entonces nuestro placer por pensar qué vestiría nuestra casa, qué colores darían alegría a nuestras habitaciones. Tampoco se me va de la cabeza cómo convertimos un pequeño espacio en nuestro a base de detalles que aportamos tú y yo, divergentes en gustos, como en casi todo, pero, en ese caso, capaces de encajar estilos, acordar lo que daría calor a nuestro hogar.
moto, el duende, los marcos de foto, nuestra oveja ... A los que, al final y a pesar de lo que te dije, yo les quitaba el polvo, con lo que odio ir quitando adornitos de las estanterías. Pero la mayoría te los regalé yo, como los peluches, nuestros osos que marcaron una época cada uno. Ahora ni siquiera sé si los conservarás, los mantendrás en casa de tu madre hasta que sus nombres se te borren de la cabeza y tu sobrino los maltrate (como todos los niños maltratan a los peluches a su forma cariñosa) y, quizás, dejen de ser lo que un día fueron... Como yo espero que el corazón deje de latir entre mis manos cada vez que lo coloco sobre la cama... Cada vez lo hago menos para no pensar cómo me lo compraste mientras yo te gritaba por teléfono y mi cara cuando llegué a casa y me lo diste...miércoles, febrero 20, 2008
A writing
domingo, febrero 17, 2008
Déjame vivir
sábado, febrero 16, 2008
viernes, febrero 15, 2008
Soy bruja
Siempre he pensado que soy un poco rara. Que mis intentos infantiles por ser telépata podrían haber afectado a mi cerebro, que las extrañas conexiones mentales que tengo con diferentes personas podrían ser algo más que casualidades... Y esta semana lo he confirmado: soy una bruja.miércoles, febrero 13, 2008
Mi abrigo rojo... teja
martes, febrero 12, 2008
Seda
Él mismo dijo que es más que una historia de amor, es una narración hermosa de lo que es amar, porque el final me ha sorprendido, a mí que suelo leer los destinos de los personajes mucho antes que otros lectores, a mí, que repito a veces que ya todo está dicho... Quedan las formas de decirlo y Baricco ha tenido una de las mejores.No soy de frases, pero no he podido dejar de marcar algunas de este libro. No es que sean las más hermosas del mundo, ni las más significativas, pero a mí me han dicho algo, me han tocado el alma con la misma suavidad con la que pasé las páginas de este libro temiendo que la dulzura y calma que leía en las páginas fuera interrumpida por mi brusquedad.
jueves, febrero 07, 2008
Despedidas
¿Por qué yo?
Para hacer musculación antes tengo que calentar con algún ejercicio aeróbico, y como la mayoría de las máquinas para hacerlo (andadores o como se llamen, unos extraños aparatos con palancas y donde se ponen los pies como si estuvieras subiendo y otras raras cosas) me dan miedo, siempre opto por la tradicional bici estática. Soy una mujer de costumbres, así que, habitualmente, me subo a la misma bici, elijo un programa de cardio (para alcanzar un determinado número de pulsaciones) y pedaleo con saña mientras contemplo un campo de fútbol situado frente a mi gimnasio.
Normalmente, cuando llevo unos cuatro minutos al pedal alcanzo las pulsaciones requeridas, unas 150, con lo que la dureza de los pedales se suaviza y voy más cómoda. Sudo sin pasarme y mi corazón aguanta bien el tirón.
Sin embargo, el otro día, después de un mes sin pisar la bici porque iba al gimnasio después de andar media hora, creí morir en el intento. Como cada tarde, marqué el programa de cardio, me subí a la bici y comencé a pedalear con tranquilidad pensando en mis cosas. De repente, me doy cuenta de que los pedales se endurecen cada vez más y más y más y más porque se ajustan para que alcances el ritmo objetivo, y el sudor empieza a correrme por la cara, el corazón parece que se me quiere salir por la boca y mi cara comienza a tornarse roja (no la vi, pero me la imagino).
Lo estaba pasando realmente mal y cuando empiezo a pensar que debo estar enferma una señora sentada dos bicis más allá comienza a hablarme. A duras penas soy capaz de girar la cabeza para mirarla mientras mis piernas pelean con los pedales, de una dureza fuera de lo común...
'Niña, ¿tú sabes si los aparatitos esos (señala un mando en la bici entre nosotras dos) es para escuchar las teles (hay varias repartidas por toda la sala, hacia las que miran los aparatos)?' .
Y yo, medio asfixiada, pero siempre educada, con un hilo de voz aún tengo fuerzas para decirle 'creo que sí, pero nunca lo he probado'. Y sigo concentrada en las pulsaciones que marca la máquina, 90, mientras mi cuerpo parece decirme 'vas a morir'.
Y la señora se cambia de bici, y se pone a mi lado...
'Y ¿los auriculares? ¿de dónde los saco? Aquí hay una cajita como los que dan en el tren, pero esta vacía'.
Y yo, ahí, ya morada que debía estar 'uff, no sé, quizás haya que pedirlo a gerencia, o traerlos de casa', contesto, mientras mi alma quiere escaparse de mi cuerpo para poder librarse de aquel sufrimiento.
'Si es que nunca hay nadie, antes siempre había un monitor, pero ahora...'
Y la miro sin contestar, segura de que mi muerte está cerca, porque llevo cinco minutos y medio en la bici y no cambia de 90 pulsaciones. Y la miro a ella, y la veo tan pancha y se me ilumina el cerebro '¡este chisme se ha jodido!'.
Por fin, me suelto durante breves instantes de los sensores de pulsaciones y vuelvo a poner las manos.
¡174 pulsaciones! De golpe, los pedales no es que se pongan blandos, es que casi giran solos, bajo la velocidad y, poco a poco, muy poco a poco, mi corazón se va relajando, el sudor que empapa mi pelo, mi cara, mi camiseta, deja de fluir cual surtidor de agua...
Y mi ahora compañera de bici, continúa con su charla. 'Esto, ¿y no sabrás el horario de tonificación, verdad? Es que lo miré antes pero no lo recuerdo'...
lunes, febrero 04, 2008
Esperar tu tacto. Incluso sin tu presencia. Esperar tus manos retirando mi pelo, acariciando el borde de mi cara, sujetando suavemente mi cuello para acercar, lentamente, sin dejar de mirarme a los ojos, tu boca a la mía. Primero nuestros labios se rozarán, y, en cuanto se sientan, se besarán apasionadamente, y me permitirás morderte, dulcemente, y nuestras lenguas se lamerán, por dentro y por fuera.Recuperar
domingo, febrero 03, 2008
Expiación
Ha sido la última película que he visto. Keira Knightley no es una actriz que me guste especialmente, pero los comentarios que había oído sobre la película y el trailer (sabéis que a veces son engañosos) me habían llamado la atención, hasta tal punto que, incluso, intenté verla en versión original. No pude por cuestiones de horario. Así que ayer fui a verla, doblada. Y no me defraudó.
Pero, después de este análisis, debo caer en la frivolidad y hablar del protagonista masculino. James McAvoy era un total desconocido para mí hasta ayer, y debo confesar que me ha gustado. No es una belleza universal, pero entre el personaje que interpretaba y esos planos de sus ojos salí del cine prendada de él. Así que me permito la pequeña licencia de dejaros aquí algunas fotos suyas para que os alegren la vista. Y si sabéis algo más de él, ya sabéis, contadlo.
sábado, febrero 02, 2008
Incomprensión
viernes, febrero 01, 2008
Desayuno
jueves, enero 31, 2008
Escribir

domingo, enero 27, 2008
Happy Ending
Entonces me planteo por qué a mí me anima y me gusta tanto. Quizás sea precisamente esa frase, porque los finales felices siempre recuerdan a películas empalagosas, a escenas en ocasiones demasiado irreales. Y la gloria...
Yo prefiero el amor real, el que te hace feliz no en un final, si no en un día a día, en una vida compartida. En el amor que te duele y te revive, te lleva a discusiones y a reconciliaciones maravillosas, en definitiva, el amor que todos hemos sentido alguna vez.
Y no voy a negar que, en ocasiones, todos hemos creído vivir en una película y hemos soñado con esos finales felices en los que se comen perdices y el sol se pone detrás nuestra mientras suena cualquiera de las canciones que todos tenemos en la cabeza para 'nuestros momentos'.
Pero incluso con ese romanticismo de libro (o de Hollywood) a cuestas, sigo prefiriendo las otras formas en las que se ama y en las que se pierde el amor, las que nos tocan el alma porque somos protagonistas indiscutibles de una realidad no tan rosa, pero sí mucho más intensa.
Así que, aquí va la canción:
Wake up in the morning, stumble on my life
This is the hardest story that I’ve ever told
This is the way you left me,
2 o’clock in the morning, something’s on my mind
This is the hardest story that I’ve ever told
This is the way you left me,
A Little bit of love, little bit of love
I feel as if I feel as if I’m wastin’
This is the way you left me,
domingo, enero 20, 2008
Me apetecía
Y, como siempre, aquí va la letra por si queréis gritarla.
Dormir

domingo, enero 13, 2008
¿Sevilla no me quiere?

Por fin vuelvo de una gripe espantosa. 39 y medio de fiebre durante tres días, la cabeza a punto de explotar, los huesos doliéndome (oye y ni crecí ni nada), los mocos asfixiándome, la tos ahogándome también... Y mis cuatro últimos días de vacaciones a la mierda (o a la cama), en una convalecencia que, ¿qué es lo único que me ha permitido hacer? Pensar, con lo malo que sabéis que es para mí.
Pero esta vez no voy a volver a la misma historia, no. Os voy a plantear mis conclusiones más lúcidas, logradas a pesar de la fiebre. Y es que, veréis, he hecho un pequeño balance médico. A ver, estuve en Oviedo dos años, durante los cuales me quedé dos veces afónica, cogí una gripe (importada de Sevilla) y tuve mis habituales jaquecas de mudanza (cada vez que me mudo de ciudad el primer mes es horroroso porque, como suelen estar a diferentes alturas las ciudades a las que me traslado, las migrañas se me acentúan hasta que me adapto a las nuevas presiones atmosféricas. Suena raro, pero me pasa).
En Sevilla llevo diez meses. He sufrido dos gastroenteritis víricas, dos gripes (en las tres últimas semanas), una caída que me provocó tendinitis 'pata de ganso', las habituales migrañas de mudanza, varias épocas de afonía y he perdido unos cuatro kilos (que os parecerá poco, pero es que vuelvo a estar por debajo de los 50 y eso no es bueno).
Visto todo, las cuentas no me salen... Vamos, que creo que Sevilla intenta decirme algo y me temo que es que no me quiere... Si ya sabía que la reconociliación con mi ciudad no iba a ser tan fácil, que diez años de querer vivir en otro sitio a toda costa iban a tocar su pobre corazón que, ahora, parece clamar venganza de la más cruel: atacando mi salud.
Porque no me negaréis que tal racha de enfermedades, accidentes y demás (que no pongo las caídas sin daños exagerados, porque total...) no parece casualidad, hay una mano negra detrás...
Pues que sepáis que no me voy a dar por vencida. Que a Dios pongo por testigo que recuperaré toda mi salud, disfrutaré como una enana de mi tierra y recuperaré el peso perdido... Aunque sea lo último que haga.
lunes, enero 07, 2008
Retrospectiva
domingo, enero 06, 2008
Berlín
sábado, enero 05, 2008
Frohes neues Jahr!

Lo que os decía, que me fui a Berlín con un cierto temor porque no conocía a todo el mundo que iba, y allí descubrí que los amigos de mis amigos son encantadores, que los alemanes no son tan siesos como los había imaginado y que me encanta aunar costumbres de despedida y bienvenida del año.
Porque este 31 de diciembre no sólo he seguido las tradiciones españolas para entrar a 2008 con buen pie, también las alemanas, así que, ¿cómo podrían estropearse los próximos doce meses?
Comenzó la noche con una cena de Nochevieja extraña, en un kebab, y continuó (¿cómo se puede comer tanto?) en casa de un amigo de un amigo (ya sabéis, las mejores fiestas). Allí probé el dulce típico de Año Nuevo alemán, que es como un donuts relleno de mermelada de cereza, pero mucho más ligero (y tanto, que pensé que no podría con el primero y acabé comiéndome dos).
Cerca de las doce de la noche todos callamos y nos sentamos para ver un viejo clásico. Supongo que este corto será para ellos como es para nosotros '¡Qué bello es vivir!', sólo que en un tono de risa que, a pesar de saber los diálogos de memoria, no pararon de oírse las carcajadas...
Después de las risas tocó subir a la azotea, nosotros, los españoles, a tomar nuestras doce uvas al son de mis gritos (es lo que tiene no tener canal internacional); los alemanes a tirar cohetes, fuegos artificiales y petardos como si de profesionales falleros se tratasen. Y es que están locos estos germanos, que diría Obelix, porque celebran el Año Nuevo lanzando fuegos artificiales desde sus ventanas, azoteas, calles y patios en un no parar durante al menos 20 minutos, entre abrazo y abrazo y trago de cava, cerveza, whisky, vodka o lo que se tercie. Así que, después de engullir nuestras doce uvas nos unimos a la fraternidad, a los abrazos, las risas y las miradas alucinadas de tanto juego de color en el cielo... Claro que, al no ser profesionales hay sus accidentes, porque a Anthony casi le deja sin cabeza un cohete que no explotó y cayó a la azotea a plomo...
Al bajar toca seguir otra tradición: bleigießen. Se trata de fundir al fuego de una vela una figurita de plomo (en mi caso unas flores) y lanzarla al agua fría. La figura que se forma es un augurio para 2008. En mi caso, el alien extraño que se formó, visto en sombras, que es lo que se hace, supuso, según Al. el avance de que este año visitaré París... Y yo no lo llevé la contraria, oye, que aún no conozco la capital francesa...
A pesar de todo lo que habíamos comido y bebido (soy abstemia pero me harté de agua y zumo je je) aún había ganas de marcha, y nos fuimos a uno de los sitios más cool en los que he estado. Los berlineses, que lo aprovechan todo, han recuperado una zona industrial en decadencia para convertirla en una zona de marcha con las discotecas más in del momento. Con un frío que pelaba nos tuvieron esperando, pero mereció la pena ver a los alemanes botando con ritmos españoles, porque sí, pusieron música de Manu Chao (ya sé que es internacional, pero canta en español), Lucrecia (quién me lo iba a decir) y alguno más que, cómo comprenderéis, no recuerdo.
En fin, que volvimos al hotel embriagados de Berlín, de su marcha y contentos de haber entrado a 2008 con tan buen pie.
Prometo actualizar con más fotos de esa noche, es que hicieron más mis compañeros de viaje y me las tienen que enviar...


