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jueves, julio 31, 2008

Madonna, I'm waiting for you!!!!!


Pues sí, hijos míos, que la Suntzu, el Anthony, unos cuantos más y esta pirada tienen entradas para el concierto que la Reina/Diva del Pop da en Sevilla, porque sería imperdonable que nos lo perdiéramos. Años, pero años que llevamos Suntzu y yo hablando de que la acompañaría a ver a Madonna la próxima vez que viniera a España. Y ahora, el 16 de septiembre se hará realidad y, encima, ¡en nuestra ciudad!

He tenido que cambiar mis planes de vacaciones, me iré un día después, pero creo que merece la pena, porque ¡Dios mío, voy a ver a Madonna!

Ya ha contado Suntzu por ahí que estuvimos desde las siete y media de la mañana, ella consiguió las entradas más tarde porque yo corrí hacia otro punto de venta (mi jefa y compis son comprensivos, pero no me quería pasar toda la mañana fuera de la oficina) y tuve la suerte de encontrar menos cola. Y, aún así, hasta las once y pico nada de nada, ¡qué estrés y qué nervios! (una es responsable y quería volver a la ofi, unido al temor de no tener entrada, que las de 96 euros se gastaron en tres cuartos de hora).

Sólo el ambiente de la venta de entradas da una idea de lo genial que nos lo vamos a pasar. Pienso cantar como una loca, gritarle a Madonna, bailar y disfrutar mucho mucho mucho.

¡Dios, qué pedazo de año estoy teniendo!

sábado, diciembre 15, 2007


La esperanza es lo último que se pierde. La esperanza es verde. No, es naranja, roja, amarilla, lila, rotunda, multicolor porque puede inundarlo todo, iluminarlo todo, secar las lágrimas, levantar los ánimos, provocar sonrisas, recobrar miradas, alzar mundos, acabar palabras inacabadas.
Da igual lo profundo que sea el agujero, la poca luz que se vea al final del túnel, en el corazón siempre queda el minúsculo resquicio que se llama esperanza, raíz imposible de arrancar que da fuerzas en la flaqueza y recuerda que la vida está para vivirla y hay que continuar porque siempre podrá venir algo peor, pero también algo mejor que devuelva a nuestros días el brillo de cualquier tiempo pasado que ahora nos parece mejor, pero que, en su momento, pudo ser tan gris como cualquier foto envejecida por el paso del tiempo al estar olvidada en algún rincón oscuro en el que castigamos los malos sabores que pretendemos erradicar de nuestros recuerdos.
No hay pena sin esperanza porque hay que sobrevivir, pero también porque está en nosotros la capacidad absoluta de reponernos y saber vivir los malos tragos y llegar a convertirlos en buenos o, al menos, transformarlos con el color de la esperanza para alcanzar unas metas mucho más halagüeñas, como es la felicidad que todos buscamos.
Y porque la felicidad está en las pequeñas cosas, la esperanza no necesita más que ese minúsculo espacio para germinar y crecer, poco a poco, desde el corazón hasta extenderse por todo el cuerpo y atacar el alma que se siente decaer. Cuando llega al espíritu es ya imposible desprenderse de ella. Deja de ser esperanza para ser realidad, porque vivimos lo que nos hizo mirar más allá de lo que provocó la despesperanza o la tristeza, miramos a la luz que creíamos perdida.

Suntzu me pidió que escribiera de la esperanza, pero más que escribirla puedo sentirla, porque siempre la he tenido, porque siempre me he apoyado en ella.

lunes, diciembre 10, 2007

Cadáver exquisito

Primero pongo el último párrafo que me ha dejado Suntzu:

"De todas formas" pensó, "tampoco es para tanto".Mira tú por dónde, en una vuelta de tuerca inesperada el asqueroso brebaje había hecho el trabajo sucio por él. Pero antes de lo previsto.No había tenido tiempo de rematar su plan.Una sonrisa burlona asomó a sus labios. "La pesada de S. y sus planes de boda. Hay cada loca suelta por ahí...". Ahora estaba libre de nuevo. Libre...y a la caza de una nueva presa.

Ahora añado mi aportación, sólo incluyo el último párrafo de lo que he escrito, el resto lo colgaré cuando continúe quién sea:

Pero Sir Robert no quiso seguir pensando en kefir ni en bodas, sino que salió rápidamente de la habitación en la que reposaba el cadáver y dirigió sus pasos hacia la casa del Principal, donde la hija de este mandamás sin escrúpulos le esperaba ilusionada como una colegiala y pensando que se encontraba enamorada de un gran astronauta que le llevaría a su luna particular.

sábado, diciembre 01, 2007

La nueva Dorothy


Llevaba años queriendo unas botas de estas que parecen de boxeador, pero nunca las compré. Sobre todo me frenaba porque intento que mi estilo vuelva a ser un poco menos informal. Pero, como dice Suntzu (gracias por animarme), estas son mis botas de Dorothy, que combinan mi lado 'macarrita' con mi lado glamouroso.


Y me gustó esa idea. De hecho, nada más me las ponga pienso chocar mis talones, porque, con suerte, caigo en el camino de baldosas amarillas y puedo pedirle al mago de Oz mis deseos. O me puede llevar a mi hogar, que como ahora mismo no tengo muy claro donde está, sería una gran ayuda.


A mi león cobarde, mi espantapájaros asustado y mi hombre de hojalata ya los tengo, afortunadamente desde hace tiempo. Así que me queda matar a la bruja mala (¿del oeste?) y seguir el camino de baldosas amarillas, con sus subidas y bajadas, sus puentes y sus recovecos peligrosos.

Soportaré huracanes y cantaré todo el tiempo, sin importar que miren los cuervos, ni los ratones, porque sola o acompañada tendré mis zapatos mágicos que me evitarán caer en los pozos negros que el mago quiera ponerme en el camino para no descubrir su secreto.

Y, al final, sólo tendré que volver a chocar los tacones de mis zapatos para salir volando y despertar de un sueño que no es más bonito que mi realidad, pero sí más coloreado...

miércoles, septiembre 05, 2007

Formas de ver la vida

No soy mucho de filosofía, ni de dar ejemplo, ni de pretender dirigir la vida de nadie, pero hoy, hablando con Suntzu, me ha comentado que una de las formas en las que veo la vida no está nada mal, así que me he decidido a compartirla con vosotros. Supongo que de esta manera podré ratificar si realmente pienso cosas extrañas, si hay un porcentaje de la población que está de acuerdo conmigo o, quizás, pueda sacar otra teoría más válida que me permita vivir una vida mejor.
El caso es que a lo largo de estos 31 años que llevo por el mundo he tomado muchas decisiones. Algunas me han llevado a verdaderos atolladeros, otras me han hecho sufrir momentos horribles, con algunas he sido muy feliz, otras me han permitido conocer a gente maravillosa y en otras ocasiones he creído morir.
Sin embargo, pese a todo, pese a que muchas de las cosas que he vivido por elegir un camino me habría gustado evitarlas, pocas veces he pensado que tomé una decisión errónea, que para la mayoría de la gente (al menos de la que conozco) sería lo lógico. De hecho, las únicas veces que he pensado que me equivoqué de puerta al manejar mi vida ha sido cuando la elegí por presiones externas, por pensar demasiado en el qué dirán o por haberlo hecho sin el convencimiento absoluto de que eso era lo que tenía que hacer.
Y es que, y aquí viene la perspectiva comentada con Suntzu, yo considero que ninguna de las decisiones que tomamos en la vida es errónea siempre que la tomemos convencidos, sabedores de que puede acarrear consecuencias pero que es exactamente lo que nos pide el cuerpo hacer en ese preciso momento (ojo, no soy una asesina, ni me gusta dañar a los demás. Lo digo porque quizás mi teoría no sea válida para psicópatas).
Incluso sobre las decisiones que más problemas me han acarreado, nunca me he arrepentido porque me permitieron ser yo, disfrutar o sufrir la vida pero exactamente como yo quería vivirla. Porque, además, incluso en los momentos que un camino me ha llevado por la amargura, siempre he conseguido sobrevivir y aprender algo que me ha permitido elegir nuevas opciones más o menos satisfactorias, pero siempre plenas.
Así que no voy a daros consejos, pero sí os digo que mirarse al interior, valorar la situación y a uno mismo en ella es una buena forma de elegir la vida que vas a llevar, porque, salga como salga, al menos siempre sabrás que te lanzaste a la piscina sin darte miedo al ser tu corazón, tu alma quien iluminaba la vereda.