La verdad es que no me gusta usar este blog de forma reivindicativa. Pero como sí que lo utilizo para desahogarme y ya estoy que no puedo más, pues nada, os toca aguantaros.
Y os preguntaréis, pero ¿qué te tiene tan indignada? Pues me tiene tan indignada el tratamiento que se está dando a los funcionarios desde diferentes frentes, la pérdida del norte de muchos y el engaño tan grande que se está tramando para, una vez más, dejar a los ciudadanos con menos garantías.
Todo esto viene a colación no ya porque nos hayan bajado el sueldo, amenacen con bajarlo aún más (eso sí, los altos cargos que cobran dos o tres mil euros más que yo-triste mileurista que dejará de serlo el año que viene- al mes, puestos a dedo y sin una tarea específica ahí seguirán), y ni siquiera porque se trata de desprestigiarnos y meternos a todos en el mismo saco.
Mi indignación ha llegado a sus cotas más altas por una medida, decretaria, que se pretende poner en marcha en Andalucía. Los lumbreras de nuestro (des)Gobierno regional han decidido (no sé si la excusa ha sido bajar los costes o qué, la verdad es que ya ni me he querido meter ahí) que lo mejor para los andaluces es que los servicios públicos ofrecidos desde organismos externos (es decir, con una cierta independencia para que me entendáis) pasen a ser atendidos por 'agencias' en las cuales se erradicarán a los funcionarios en su mayoría y se contratará a quién decida el político de turno.
Ya me parece bastante desvergüenza que tengan la desfachatez de plantear así, tal cual, que nada de exigir oposiciones limpias o preparación legislativa ni nada que no sea un currículum adaptado a las necesidades del que se contrate a quienes vayan a ocupar los puestos en la agencia.
Lo de que de verdad me duele, lo que me sobrepasa es que NADIE parece estar dándose cuenta de lo que supone que alguien sobre cuya cabeza penderá la espada del despido sea quien se encargue de garantizar los servicios públicos.
Yo comprendo que una mayoría ciudadana simplemente nos odie, pero, ¿por qué hay tan pocas voces que expliquen por qué los funcionarios somos una garantía para los ciudadanos?
Al parecer no es importante el hecho de que si a un funcionario le viene un político con unas intenciones dudosas, el funcionario, garante de la legalidad y sin riesgo de perder su trabajo o mayores represalias, defenderá el derecho del ciudadano. Mientras un contratado que debe su cargo al amigo de turno, pocas pegas prondrá a la hora de servir a su señor.
Y sí, ya sé que los temarios de oposiciones parecen absurdos en ocasiones, pero son los que nos dan las llaves para asegurar que nadie se sobrepasa en sus funciones, ni pretende dar gato por libre al ciudadano.
Eso da igual. Aquí lo importante es que los funcionarios somos unos vagos que nos merecemos la muerte por leones, independientemente de que simplemente optamos por una decisión personal que, con suerte, nos llevó a perder dos o tres años de nuestra vida para estar donde estamos.
Y sí, hay funcionarios vagos. Pero también hay trabajadores muy muy perros que ahí siguen, chupando del trabajo de los demás. Y que nadie intente refutármelo, porque antes de estar donde estoy, estuve al otro lado.