Con los líos de los últimos días no he tenido tiempo de escribir nada, pero tengo una buena noticia y, como os habéis estado preocupando por mí, quería dejar constancia de ella.
¡Ya estoy de alta!
Pues sí, desde el jueves pasado, me encuentro, oficialmente, en situación de mejoría que me permite volver al trabajo, lo que en lenguaje común significa que mi voz ha vuelto a mí.
Aún tengo los nódulos en las cuerdas vocales (eso tarda meses en curarse), pero a la vista de lo bien que me va con la logopeda, que la hinchazón ha bajado y que mi voz vuelve a ser mi voz, el médico decidió que vamos a probar qué tal me desenvuelvo en la oficina.
Pero es que, encima, he tenido mucha suerte, porque me quedaban unos días que pensé que había perdido por el cambio de año, pero no. Ahora mismo estoy de vacaciones hasta el próximo viernes, de manera que tengo una semana más para recuperarme.
No lo voy a negar, me da un poco de miedo volver a la ofi, porque llevo tanto tiempo sin hablar mucho de seguido que me asusta volver a quedarme afónica. Pero espero que las técnicas que estoy aprendiendo con la logopeda me ayuden.
De hecho, no me extrañaría que alguna entrada fuera de mis problemas al hablar ahora. Es que tengo que estar muy atenta a las respiraciones, para hacerlas por la nariz y hablar sin quedarme sin aire y, como se me olvida, de repente me acuerdo y me callo para respirar por la nariz, que lo hago mucho más lento que por la boca... Y la gente se queda como en suspenso. El jueves, que trabajé, ya hubo algún compañero que me preguntó que si estaba bien al quedarme callada en mitad de una frase y poner cara de concentración (es que es difícil respirar con el diafragma y necesito pensarlo un poquito...).
Pero bueno, lo importante es que he mejorado mucho, que espero que la autovacuna que me estoy tomando ayude y que pronto pueda volver a cantar. ¡Qué ganas tengo de hacerlo!