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lunes, enero 12, 2009

¡Recuperada!

Con los líos de los últimos días no he tenido tiempo de escribir nada, pero tengo una buena noticia y, como os habéis estado preocupando por mí, quería dejar constancia de ella.

¡Ya estoy de alta!

Pues sí, desde el jueves pasado, me encuentro, oficialmente, en situación de mejoría que me permite volver al trabajo, lo que en lenguaje común significa que mi voz ha vuelto a mí.

Aún tengo los nódulos en las cuerdas vocales (eso tarda meses en curarse), pero a la vista de lo bien que me va con la logopeda, que la hinchazón ha bajado y que mi voz vuelve a ser mi voz, el médico decidió que vamos a probar qué tal me desenvuelvo en la oficina.


Pero es que, encima, he tenido mucha suerte, porque me quedaban unos días que pensé que había perdido por el cambio de año, pero no. Ahora mismo estoy de vacaciones hasta el próximo viernes, de manera que tengo una semana más para recuperarme.

No lo voy a negar, me da un poco de miedo volver a la ofi, porque llevo tanto tiempo sin hablar mucho de seguido que me asusta volver a quedarme afónica. Pero espero que las técnicas que estoy aprendiendo con la logopeda me ayuden.

De hecho, no me extrañaría que alguna entrada fuera de mis problemas al hablar ahora. Es que tengo que estar muy atenta a las respiraciones, para hacerlas por la nariz y hablar sin quedarme sin aire y, como se me olvida, de repente me acuerdo y me callo para respirar por la nariz, que lo hago mucho más lento que por la boca... Y la gente se queda como en suspenso. El jueves, que trabajé, ya hubo algún compañero que me preguntó que si estaba bien al quedarme callada en mitad de una frase y poner cara de concentración (es que es difícil respirar con el diafragma y necesito pensarlo un poquito...).


Pero bueno, lo importante es que he mejorado mucho, que espero que la autovacuna que me estoy tomando ayude y que pronto pueda volver a cantar. ¡Qué ganas tengo de hacerlo!

viernes, noviembre 21, 2008

Más silencio

Hoy he vuelto al otorrino. Iba más o menos feliz. Desde ayer tengo voz (poca, pero tengo) y aunque se me corta cada vez que hablo más de tres minutos seguidos pensé que me diría: 'Nada, guapa, ya puedes hablar sin pasarte' y que lo mismo me recomendaba un logopeda. Pero no, mis ilusiones por los suelos. Resulta que aunque mis edemas han mejorado, la cosa sigue ahí. Y como ni mi médico ni yo queremos tener que operarme (vamos, antes me quedo muda), tengo que seguir hablando lo menos posible hasta el mes de enero, acompañado de un tratamiento que se me está haciendo eterno (incluye un spray dos veces al día, pomada nasal antes de acostarme, un jarabe tres veces al día y una pastilla cuatro veces al día) y de doce sesiones de logopedia, tras las cuales mi médico espera que 'cantes como una profesional'.
A todo esto, trabajo en una oficina en la que se atiende a público. A todo esto, no sé si mis compañeros van a seguir siendo tan comprensivos con mi silencio y mi no atención al público y soy de las que prefiere no pedir la baja si hay algo que aún pueda hacer. A todo esto, estoy cansada de que el personal se crea que estoy enfadada o deprimida porque no hablo. A todo esto, estoy hasta las narices de no poder hablar con mis amigos o sólo hablar a ratillos cortos sin poder mantener una conversación medianamente interesante (a saltos, como que es difícil).
Para colmo, y a pesar de que me dijo que eran edemas, hoy mi querido doctor ha usado la palabra nódulos. Y la palabra operación. Y se me han puesto los pelos de punta. Sé que es una opción poco probable. Sé que seguramente me pondré bien en unas semanas, pero, sinceramente, ahora lo que tengo es rabia. ¿Por qué? Pues no lo sé... Al final va a ser que el silencio me cabrea.